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Paradas todas las obras de Tarragona excepto el Moll de Balears

En algunos casos aún podían verse algunos operarios que acababan actuaciones pendientes, pero a partir de hoy el sector de la construcción se suma al paro

Núria Riu

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Los promotores privados también han parado sus obras. FOTO: Pere Ferré

Los promotores privados también han parado sus obras. FOTO: Pere Ferré

Los promotores privados se sumaban ayer a la suspensión de obras, por parte de la administración pública, y el sector de la construcción de Tarragona se quedará los próximos días en casa. Forma parte del conjunto de medidas adoptadas por parte del Gobierno español, que el sábado anunció que tan solo seguirían trabajando los servicios esenciales.

En los últimos días, esta actividad ya se había ralentizado. Pese a ello, se seguía en las nuevas promociones y rehabilitaciones de vivienda. Ayer, estas empresas tenían 24 horas para finalizar lo que había quedado pendiente y cerrar las obras. De hecho, este día de margen tuvo que habilitarse ya que el Gobierno no publicó hasta la medianoche del domingo los servicios esenciales, y algunas empresas no sabían si podrían trabajar el día siguiente o no.

El promotor José Luis García tiene dos obras en marcha en estos momentos. Una, en la Vall de l’Arrabassada y la otra en la Avinguda dels Països Catalans, en Sant Pere i Sant Pau. «Habíamos estado trabajando hasta el viernes y no habíamos tenido ningún problema, a pesar de que en una de las obras intervienen más de cuarenta personas», argumentaba.

«Lo que no puede ser es que las empresas tengamos que estar pendientes a las 12 de la noche del BOE», explica José Luis García, promotor

García era crítico con la gestión del Gobierno sobre este aspecto. «Si no hay que ir a trabajar, no se hace, pero lo que no puede ser es que las empresas tengamos que estar pendientes a las 12 de la noche del BOE y que el día siguiente haya trabajadores que se presenten a la obra y no les dejen entrar».

Una de las principales preocupaciones es la afectación que tendrá el paro total de esta actividad entre los autónomos. En cuanto al resto de trabajadores, las empresas deberán seguir pagando las nóminas a sus empleados hasta el 11 de abril, cuando en teoría finaliza el estado de alarma. Después, cuando se recupere la normalidad, estos trabajadores tendrán que devolver las horas prolongando su jornada o los sábados. Aunque tan solo serán siete días, ya que a partir del día 8 de abril ya empieza la Semana Santa.

«Siete días tampoco son un gran desbarajuste para nadie, el problema es quién paga los costes», señala Joan Romeu del Gremi de la Construcció

«Siete días tampoco son un gran desbarajuste para nadie, el problema es quién paga los costes de los alquileres de materiales y si realmente esto acaba el día once», argumenta el presidente del Gremi de la Construcció, Joan Romeu. Otra de las preocupaciones del sector privado es si la administración pública podrá mantener el ritmo inversor en obras, que ahora empezaba a recuperarse después de la crisis económica. «Lo que ya está en marcha es difícil que se pare, pero está claro que muchos ayuntamientos tendrán que replantearse sus presupuestos y dedicar más dinero a lo social», añade Romeu.

Sobre la afectación que puede tener esta decisión en el sector, no hay una opinión firme. «Las consecuencias difícilmente son valorables ahora. Dependerá de la dimensión del periodo de paralización y de la generación de desempleo», afirma Diego Reyes, presidente de la Associació de Promotors Immobiliaris. Tras la crisis económica de 2008, la construcción en Tarragona ciudad mantiene un «equilibrio» entre la oferta y la demanda. «Habrá que esperar a ver si lo trastoca todo o no. Dependerá de se si hay mucho paro», decía Reyes.

«Habrá que esperar a ver si lo trastoca todo o no. Dependerá de se si hay mucho paro», apunta Diego Reyes de la Associació de Promotors Immobiliaris

En estos momentos había siete promociones de vivienda nueva en marcha, además de las obras públicas, como la Escola de l’Arrabassada y el Centre Penitenciari Obert, que también se paralizaron ayer.

Por su parte, el Port de Tarragona también parará a partir de hoy aquellos proyectos no esenciales, como es el caso de la reforma del antiguo edificio de la Autoritat Portuària, la rehabilitación del Museu del Port y el vial interior del Moll de la Química. En cambio, el proyecto de la nueva terminal de cruceros (el Moll de Balears) sigue adelante ya que se considera que es una obra esencial, de interés público. De hecho, ahora mismo esta inversión está pendiente de iniciarse y sigue la fase de asesoramiento y estudios técnicos. Pese a ello, el proyecto se ha adjudicado y si esta situación se prolonga las obras podrían empezar. Hay otras dos intervenciones que seguirán adelante por parte de la Autoritat Portuària. Es el caso del drenaje y aportación de arena en la playa de La Pineda y la reconstrucción del espigón del Racó. Ambas intervenciones previstas a raíz de la Borrasca Gloria. También tiene este carácter de esencial la ampliación de la red de fibra óptica.

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