Paseos entre viñas con mascotas

El Priorat. Catas originales de aceites y vinos al mismo tiempo que se reciben clases de paseo con un etólogo

Gloria Aznar

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Núria Bru i Rafel Pino paseando por las viñas del Celler Masroig.

Núria Bru i Rafel Pino paseando por las viñas del Celler Masroig.

Pasar una mañana de excursión en la naturaleza entre los aromas de la viña y los productos de la tierra. Todo ello en compañía de las mascotas. Esta es la propuesta del Celler Masroig (https://cellermasroig.com/es/), que une la pasión por el vino, el aceite y los animales.

Ubicado en El Masroig, comarca del Priorat, este celler centenario ofrece así la posibilidad de realizar una cata original y divertida a sus visitantes. «La idea nos gustó porque pensamos que se hacían propuestas para niños y todo tipo de colectivos, pero en cambio para familias o personas con mascotas, que es todo un mundo, pues no teníamos un fin de semana entre viñas con sus propietarios», manifiesta Rafel Pino, sommelier y responsable comercial del celler, uno de los referentes de la Denominació d’Origen Montsant.

El etólogo Jordi Costa con la loba Freya.

No obstante y a pesar de la demanda que han tenido, los paseos no podrán ponerse en marcha hasta que se levante la restricción de reuniones de un máximo de seis personas a causa de la Covid-19.

Los grupos se establecerán según el carácter y comportamiento de los animales con el objetivo de que sean compatibles y la salida estará supervisada en todo momento por Jordi Costa (@jordi.viucan), un etólogo del Montseny con dos décadas de experiencia dedicadas a la educación canina, que también atiende clases particulares (Facebook: educador caní Jordi Costa. Telèfon: 676642642).

«Muchos perros tiran de la correa básicamente porque llevan collares que son incorrectos. Yo trabajo con correas alemanas, no lo hago ni con comida ni con ninguna herramienta que provoque dolor físico». Costa no habla con los animales porque, como él defiende, «los humanos hablamos mucho, pero no explicamos casi nada».

En este sentido, señala que ellos se rigen por los estados de ánimo y las energías y su lenguaje tiene cuatro puntales: el contacto visual, la expresión corporal, el espacio y el tiempo. «Con esto es suficiente para gestionar la parte emocional del animal. Ellos miran, ven cómo estás y la diferencia básica entre ellos y nosotros es que utilizan el sentido común», apunta este especialista en conducta agresiva y de inseguridad.

El etólogo, con un amplio bagaje en fundaciones y refugios, afirma que su cometido es que los humanos sepan «querer bien a los animales, no mucho».

Para las excursiones, acostumbra a entregar pañuelos rojos, amarillos y verdes en función del perro. «Cada uno es diferente. Si uno tiene conducta agresiva a veces lo mezclo y a medida que va progresando y socializando le cambio el pañuelo para acabar todos con los verdes, después de tres horas y media. Porque no solo se educan los perros, sino que hay que explicarles las cosas a los dueños, decirles en qué punto están», tras corroborar la famosa frase de que «el perro es el reflejo del amo».

Maridaje matutino
La visita entre viñas y olivos está maridada con un almuerzo de cuchillo y tenedor con tres vinos de la bodega. Un Pinyeres Blanc para arrancar, «una garnacha blanca fresca», acompañada de quesos frescos; seguirá un Les Sorts Jove, con embutidos también blancos y finalmente un Pinyeres Negre, de crianza, con botifarra. No faltará el pa amb tomàquet y el aceite Les Sorts de oliva virgen extra 100% arbequina. Para los perros, su propio pienso llevado desde casa.
 

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