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Pasión de reservista: ‘Tenía ganas de volver al Ejército’

La Subdelegación de Defensa de Tarragona celebra el sábado un acto oficial que incluirá la entrega de despachos a soldados reservistas de la provincia. Por seguridad, esquivan las cámaras

Jordi Cabré

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A los soldados reservistas se les entrega de nuevo el uniforme, pero el escudo que lucen es diferente. Foto: ll. milián

A los soldados reservistas se les entrega de nuevo el uniforme, pero el escudo que lucen es diferente. Foto: ll. milián

Jesús es un nombre ficticio para nombrar a este tarraconense de 57 años de edad que demanda anonimato tanto en nombre como en imagen. Asegura que es por seguridad. El sábado, él será uno de los reservistas que ascenderán de graduación. Concretamente, de soldado a cabo, y recibirá los nuevos galones en la Subdelegación de Defensa, que por primera vez en la ciudad hace una jornada festiva.

Más allá de los invitados y los parlamentos, uno de los actos es la entrega de estos dos despachos a soldados voluntarios de la reserva, ciudadanos que en los últimos años han decidido alistarse de nuevo «para prestar los conocimientos que tienes en la vida civil a las Fuerzas armadas», explica Jesús orgulloso.

Fue en 2006 cuando se enteró de que podía volver. «¿Por qué me alisté de nuevo? Soy hijo de guardia civil y cuando terminé la mili voluntaria, en 1977, me quedó el gusanillo de regresar al Ejército, incluso con más ganas», afirma. Este tarraconense se alistó a los 46 años. Lo habló con sus padres y su mujer, que entendieron perfectamente el porqué de esta petición.

La Subdelegación de Defensa de Tarragona contactó con él y le explicó cómo iría la reentrada. Primero se formó en casa. Recibió el Libro Básico del reservista, la Constitución, Reales Ordenanzas, Estructura y otros documentos para empezar a familiarizarse de nuevo con las Fuerzas Armadas. Se trasladó a San Fernando (Cádiz) durante 15 días y recibió la formación necesaria teórica y física junto con el resto de reservistas. Culminó la preparación con la Jura de Bandera y su primer destino la AALOG 41, Acuartelamiento de Santa Eulalia en Sant Boi de Llobregat. En febrero de 2008, salió publicado en el Boletín Oficial de la Defensa como reservista y se marchó a Sant Boi hasta abril del 2013, donde fue destinado a la Agrupación de Sanidad (AGRUSAN 3), entrando a formar parte del Equipo de Quirófano Avanzado con base en Zaragoza, donde ocupa su actual destino.

Jesús lleva trabajando en el sector de la logística desde 1980 y precisamente buscó aquellas unidades donde sus servicios pudieran encajar mejor con su perfil, además de tener cerca a su familia, residente en Tarragona.

Durante un mes al año –previo consenso entre el voluntario y su unidad–, reside en el cuartel. Toque de diana, formación, gimnasia, ducha y empezar a trabajar. «No sólo el necesario mantenimiento y revisión del material, sino la capacidad para su transporte y montaje en cualquier momento», explica.

Sin vacaciones

Este periodo en su Unidad de Zaragoza sale de sus vacaciones particulares. «Mi mujer ya se adaptó cuando empezó a ver uniformes en casa. Sin el apoyo familiar sería difícil combinarlo», reconoce. 30 días está en el Ejército y el resto del año es un civil más.  Jesús terminó la mili voluntaria en 1977 como cabo. A la vuelta al Ejército lo ha hecho de nuevo como soldado, puesto que su perfil laboral se ajustaba más a las demandas de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, todos estos años de servicio merecen un reconocimiento, que este sábado se oficializará en la Subdelegación.

A Jesús le queda poco como reservista voluntario. A los 58 años cierra su etapa en la unidad a la que ahora apoya y se convirte en un Reservista Honorífico: «No prestas servicio activo, pero sigues formando parte del Ejército», concluye orgulloso.

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