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Tarragona Urbanismo

Patrimoni avala que el Fortí vuelva a tener un restaurante

La Generalitat autoriza con condiciones el proyecto presentado por el dueño del monumento, que ahora debe esperar el informe definitivo de la Comissió Territorial de Cultura

Octavi Saumell

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Imagen de ayer del acceso al antiguo restaurante del Fortí. FOTO: Pere Ferré

Imagen de ayer del acceso al antiguo restaurante del Fortí. FOTO: Pere Ferré

Nuevo paso para que el Fortí de la Reina vuelva a contar con un restaurante en su interior. Diez años después de desmontarse por orden judicial, ahora los técnicos de la Generalitat autorizan que el monumento declarado como Bé Cultural d’Interès Nacional (BCIN) pueda volver a tener actividad económica, una circunstancia que ya se dio entre 1993 y 2009 de manera ilegal pero que, con el POUM aprobado en 2013, sí que sería posible. 

Según se refleja en el acta de la Comissió Territorial de Patrimoni del pasado 22 de mayo, el organismo técnico «autoriza el proyecto básico de intervención en el interior del Fortí», esto sí, con varias «condiciones» a cumplir por parte del propietario.

Asimismo, el acuerdo prohíbe la construcción «de un nuevo volumen adyacente», ya que «no sería respetuoso con las características tipológicas del monumento», porque «enmascararía y afectaría a un elemento esencial del mismo, como es el fosado del fortín». 

6,5 metros de altura máxima
El dueño del espacio registró el pasado mes de abril una propuesta urbanística al Ayuntamiento que, en su conjunto, contempla una inversión de 2,7 millones de euros para volver a integrar un negocio dentro de la fortificación defensiva del siglo XVIII.

Según el proyecto, el futuro restaurante contará con planta baja, un primer nivel de altura y una cubierta. En total, la superficie construida será de 3.318 metros cuadrados. 

La planta baja será la de mayores dimensiones, ya que contará con 1.421 metros cuadrados. Aquí habrá el acceso principal, un hall de 263 metros cuadrados, una sala–bar de 315, un patio interior de 319, dos almacenes –uno de 197 y otro de 79– y los servicios internos.

La previsión es que las obras se inicien a mediados de 2020 para reabrir en 2021

En el primer nivel habrá la cocina –de 200 metros cuadrados– y las dos salas: una de 524 metros cuadrados y otra de 307. En este espacio también se ubicará un vestíbulo de 159 metros cuadrados, el departamento de administración y un almacén de 79.

 También habrá una cubierta superior, que tendrá una superficie de 284 metros cuadrados. La altura máxima del equipamiento será la que tiene el monumento en la actualidad, que es de 6,5 metros y una cota de 17,4 sobre el nivel del mar, por lo que los 58 metros de largo que tendrá el local serán con una ligera pendiente.  

«Elementos desmontables»
Uno de los puntos que desde Patrimoni se considera importante es que la pérgola que se prevé en el interior del monumento «cuente con elementos de tela», y que tanto ésta como el resto de elementos de apoyo «sean totalmente desmontables».

Asimismo, los especialistas de la Generalitat  indican que «es necesario restringir los volúmenes que aparecen en la cubierta a aquellos mínimos e imprescindibles que sean estrictamente necesarios para el acceso y la evacuación de la planta cubierta». Por lo que se refiere a la cota máxima de la cubierta, desde Patrimoni se indica que «en ningún caso podrá rebasar el gálibo máximo que se determina en el proyecto básico». 

Asimismo, las salidas de emergencia que se abrirán en el muro de la fortificación defensiva deberán hacerse de forma que «se vea que se tratan de aperturas que se hicieron en época contemporánea para no inducir a un falso histórico», aseveran los especialistas autonómicos, quienes añaden que deberá realizarse también «un control arqueológico de los trabajos de destapiado de las puertas exteriores y de toda la actuación que afecte al subsuelo de aquellos puntos donde no aflore el sustrato geológico».

Asimismo, entre las condiciones que se ponen sobre la mesa también está el hecho de que «será necesario completar la documentación histórica y arqueológica de la que se dispone para justificar la propuesta presentada».   

Finalmente, la comisión dejó claro que el siguiente paso es que la propuesta deberá ser avalada por la Comissió Territorial de Cultura, que es la que deberá dar el visto bueno definitivo «al proyecto de ejecución para la rehabilitación del Fortí para que éste sea analizado, valorado y, si es necesario, aprobado».

Desde Patrimoni se especifica que el trabajo para llevar a cabo las actuaciones «deberá concretar y detallar todas las intervenciones planteadas en este proyecto básico, especialmente los detalles y las técnicas constructivas, los materiales a usar y las cotas definitivas de la nueva intervención». 

Según las fuentes consultadas, las obras en el espacio podrían iniciarse a mediados de 2020 y durar un año, por lo que todo parece indicar que el Fortí de la Reina podría volver a albergar un restaurante en 2021, doce años después de haber sido derribado. 

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