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Patrimoni tendrá 800.000 euros para recuperar la Quinta de Sant Rafael

El objetivo es que el edificio modernista sea un elemento dinamizador del parque

NÚRIA RIU

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Hace mas de 20 años que el edificio está abandonado. Foto: Pere Ferré

Hace mas de 20 años que el edificio está abandonado. Foto: Pere Ferré

Cuando está a punto de cumplirse el 110 aniversario de su construcción, la Quinta de Sant Rafael ha sido una de las grandes beneficiadas del acuerdo entre el Gobierno, Junts per Tarragona y la CUP, para gastarse el superávit de 12 millones de euros de los presupuestos del año pasado. En este caso, fue uno de los puntos que batalló la formación que lidera Dídac Nadal, lo que permitió habilitar una partida de 800.000 euros para la recuperación de este edificio y la creación de una ruta modernista, que debe poner en valor esta parte del patrimonio, que siempre ha quedado eclipsada por el legado romano.

Cuando finalmente el pleno dé luz verde al acuerdo, Patrimoni ya podrá ponerse a trabajar de cara a la recuperación de este inmueble, titularidad del Ayuntamiento y que desde hace más de veinte años está abandonado. La idea, según explica el concejal de Patrimoni, Hermán Pinedo, «es conservar lo máximo que se pueda, que es lo que exige la ley». Los arquitectos municipales han hecho varias inspecciones oculares en los últimos meses. «En principio a nivel estructural el edificio está bien», asegura. Sin embargo, hasta que no se redacte un proyecto de rehabilitación no se hará esta «evaluación» del estado del inmueble, que ha sido víctima del abandono y del incivismo durante varias décadas. «Se hizo la cubierta y no ha entrado agua ni palomas, que es lo importante, pero por dentro está bastante abandonado», sigue explicando el edil de En Comú Podem.

El edificio tiene una planta baja y un piso, además de una torre poligonal en el lateral de la casa que funcionaba como mirador. En la parte posterior hay otra torre decorada con cerámicas blancas y azules. Una de las principales características del edificio son los grandes ventanales. Allí pasaban sus horas los hermanos Rafael y Marià Puig i Valls, los primeros propietarios que en 1912 encargaron el edificio que diseñó Juli Maria Fossas. En aquellos momentos, la finca estaba situada en los límites del perímetro urbano de la ciudad, lo que permitía a este ingeniero forestal de disfrutar de la naturaleza que tanto apreciaba.

La rehabilitación obligará a adaptar el interior para que pueda haber baños y que sea accesible. Dos elementos que en el diseño inicial no se tuvieron en cuenta. Asimismo, tendrá estudiarse si hay que hacer cambios, según la funcionalidad que se le quiera dar en un futuro. Y es que, este es un elemento sobre el que quiere trabajarse en adelante. La idea inicial es que la Quinta de Sant Rafael pase a convertirse en un elemento vertebrador, que atraiga a gente al Parc de la Ciutat. «El parque tiene que ser un sitio para el ocio de la gente de Tarragona. Ahora mismo está de espaldas a la ciudad y tenemos que conseguir ponerlo en el centro», afirmaba Pinedo. Un elemento sobre el que también puso el acento el concejal Dídac Nadal, quien defendió que «si podemos implementar una actividad, que sea un pulso de atracción, será interesante».

El Ayuntamiento quiere contar con los expertos en modernismo de la URV de cara a la recuperación de esta pequeña joya. Estas conversaciones se establecerían en la fase previa a la redacción de un proyecto que desde Patrimoni hay muchas ganas de impulsar. «A ver si a final del año que viene, principios de 2023 podemos tenerlo», indicaba Pinedo.

Hasta el momento, los dos intentos que se hicieron en 2012 y en 2016 para recuperar el espacio fracasaron. En el primer caso, se preveía convertirlo en un centro de interpretación de la naturaleza. Posteriormente, se proyectó un centro de interpretación del modernismo. Sin embargo, está claro que el edificio jugará un papel central en la nueva ruta modernista que también forma parte del acuerdo.

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