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Tarragona Educación

Pau Delclòs, en esta escuela se lee

En este centro la lectura es bandera, los mayores enseñan a leer a los pequeños y hay ‘guardianes de las palabras’

Norian Muñoz

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Ayer tocaba 'padrins de lectura' Los de sexto ayudan a leer a los de primero.

Ayer tocaba 'padrins de lectura' Los de sexto ayudan a leer a los de primero. Pere Ferré

Cada peldaño de las escaleras que dan a la biblioteca de la Escola Pau Delclòs está decorado con títulos de libros. Y es que en esta escuela, tremendamente heterogénea, la lectura es bandera. Una prueba es que todos los alumnos, de primero a sexto de primaria, tienen media hora para leer al día. 

Ayer, no obstante, esa media hora tenía un cariz especial: los más grandes de la escuela, los de sexto, estaban entusiasmados porque les tocaba hacer de padrinos de lectura de los de primero de primaria. Allí estaba Enric, concentrado, siguiendo con un lápiz el ritmo de lectura de Yihao. El más pequeño reconocía, orgulloso, que desde que Enric le acompaña «ya leo más rápido».
En otra mesa Thalya decía estar muy contenta y Jana, su apadrinada, reconocía con una risa pícara que a ella (Thalya) le prestaba más atención que a la profe.

Coloma Bartra, directora del centro, cuenta que el programa de padrinos de lectura se desarrolla desde hace cuatro años con muy buenos resultados. Por una parte los pequeños se esfuerzan en hacerlo bien por alguien a quien consideran su amigo/a, mientras que los mayores se sienten responsables, quieren ser un buen ejemplo «y se ponen en el papel de sus maestros».
Las parejas las confeccionan los profesores de los dos cursos teniendo en cuenta el temperamento y las necesidades de unos y otros.

El programa es un proyecto de aprendizaje de servicio y los mayores se lo toman muy en serio. Antes de comenzar con el proceso reciben formación para saber cómo hacerlo. Saben, por ejemplo, que tienen que hacer sentir cómodos a sus ahijados, sentarse cerca de ellos, preferentemente a su lado izquierdo, saben qué hacer si cometen un error... Al terminar, los pequeños tienen una ficha donde sus padrinos evalúan cómo lo han hecho. Casi todos salen de la biblioteca de la mano o abrazados; y con pena de despedirse.

Guardianas y guardianes

Además del programa de padrinos (que también desarrollan otras escuelas de la ciudad), la media hora de lectura se administra de diferentes maneras. Una de las principales es con la lectura en voz alta de libros en catalán, castellano e inglés.
Hay libros para cada niño de la clase y, al terminar de leerlo los alumnos rellenan una pequeña encuesta en la que dicen cuánto les ha gustado o no. A final de curso, con esos datos, se elabora una estadística. En el caso de que un libro no le guste a los niños durante dos cursos seguidos, se deja de leer y se proponen otros.

Los más mayores también tienen oportunidad de preparar una lectura de un libro que les ha gustado fuera de la escuela.
Y para los que quieren ir más allá, la biblioteca (que lleva años soñando con hacerse más grande) siempre está abierta durante la hora del patio. Este servicio, que realizan dos profesores, cuenta con la ayuda de 15 niños voluntarios; son las y los Guardianas y guardianes de las palabras que se ocupan de que todo esté en orden y colaboran con la gestión de los préstamos y devoluciones.

Voluntarios de lectura

Más allá del horario escolar, la escuela también forma parte del programa LECXIT (Lectura per a l’èxit educatiu) donde adultos voluntarios se prestan a pasar un rato por la tarde leyendo con los niños. De allí también han surgido grandes amistades.
Bartra, cuyo despacho está al lado de la biblioteca, cuenta que tienen dos grandes objetivos, que los niños lean bien, porque leer en papel o en pantallas es la base del aprendizaje, y que les guste «porque tener hábito lector ayuda a vivir, a ampliar horizontes, a ser mejor».

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