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Pedida de mano en la Baixada de l’aigua

Ella dijo sí. Dos de los miembros dels Portants se prometen después de un año esperando este momento 

Agnès Llorens Altimís 

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Como cada año, la Baixada de l’Aigua es símbolo de algunas de las imágenes más icónicas de las fiestas en honor de Sant Magí. Esta edición de 2018 deja para el recuerdo del compromiso entre Marc y Mireia. FOTO: Pere Ferré

Como cada año, la Baixada de l’Aigua es símbolo de algunas de las imágenes más icónicas de las fiestas en honor de Sant Magí. Esta edición de 2018 deja para el recuerdo del compromiso entre Marc y Mireia. FOTO: Pere Ferré

Se abrazaron entre gritos de «visca els nuvis» espontáneos. Se dijeron que sí, mutuamente, y ante la calle Portal del Carro y casi al lado de la iglesia de Sant Magí como los dos, en secreto y a escondidas del otro, habían planeado con mucho mimo. Desde ayer por la tarde están oficialmente prometidos. Fue, precisamente, el trayecto para traer el agua del santuario de la Brufaganya el que unió, hace años, los caminos de Mireia Mohedano y de Marc Buqué, y desde entonces esta celebración guarda un gran significado para ellos. 

La de ayer fue, para los protagonistas de este momentos y para los suyos, una Baixada especial y planeada con mucho mimo, con la ayuda de algunos integrantes dels Portants de l’Aigua, que conocían sus intenciones. Ellos fueron, precisamente, los encargados de detener la comitiva de los nueve carros ante la esquina que bifurca la calle Portal del Carro con Arc de Sant Llorenç, el punto exacto con el que Buqué —en una mano el anillo y, en la otra, un ramo de flores— clavó la rodilla en el suelo para pedirle matrimonio a su pareja, ante la mirada emocionada de los que compartían el secreto y el semblante atónito del resto. Ella le contestó, evidentemente, que sí. 

«De hecho, si no me lo pedía lo hubiera hecho yo», contaba apenas unos pocos minutos después Mireia, todavía con la emoción impresa en su semblante, mientras añadía que «la Baixada siempre ha sido muy especial para nosotros y no podía ser en otros lugar». De hecho, la futura novia también había planeado pedir en matrimonio a Marc este mismo día, con un botijo personalizado, solo que él se le adelantó unos minutos. «El año pasado ya querían prometerse, pero la Baixada se anuló a causa de los atentados de Barcelona y de Cambrils, por lo que han esperado un año para poder formalizar la pedida«, contaban algunos de los encargados de ayudar a Buqué a carretear con el ramo con el máximo secreto durante todo el recorrido. 

Al final, todo salió bien, en la que será, seguro, una de las anécdotas de las fiestas de Sant Magí de este año, una sorpresa certifica, como diría un buen cronista casteller, la primera pedida de mano en la Baixada de l’Aigua de la época moderna. 

Llega el agua de la Brufaganya

El momento sorpresa de la pedida de mano de Mireia y Marc llegó cuando faltaban pocos minutos para finalizar itinerario dels Portants de l’Aigua y su séquito hasta la iglesia dedicada al patrón de Tarragona, en uno de los momentos cumbre de las fiestas de Sant Magí que, como en ediciones precedentes, reunió a miles de ciudadanos para recibir el agua del santuari de la Brufaganya, ubicado en la Conca de Barberà. 

Después del parón del año pasado, cuando la comitiva dels Baixants tuvo que interrumpir su recorrido cuando se encontraban en Bràfim, este 2018, el trayecto desde el santuario hasta la capital del Tarragonès se solventó con el habitual buen humor y algunas anécdotas protagonizadas por un fuerte aguacero que el viernes obligó a los miembros dels Portants y a los miembros de la Societat de Sant Antoni de Valls a caminar a ratos bajo la intensa lluvia que ha sido noticia en los últimos días. 

Pero, finalmente, el agua —y a pesar de la lluvia— llegó a buen puerto. Como ya es habitual, la entrada a Tarragona se produjo a partir de las 18h de la tarde, momento en el que la comitiva de carros y los Portants de l’Aigua entraron en la ciudad y llegaron a la plaça de la Font una hora más tarde. Allá ya les esperaba un público mayormente familiar, en el que destacaban los niños y niñas deseosos de ver de cerca los caballos y la comitiva formada por los responsables dels Gegants, Gegants Moros, el Negrito y la Negrita, que este año estrena un nuevo vestido, que firma Josep Maria Casas y recuperará el diseño original.

Además, los más pequeños que esperaban en la plaça de la Font estaban ansiosos de subir a lomos del caballo del Magí de les Timbales y de estrechar las manos dels Nanos Vells y Nous —uno de ellos, el Nano Marquès, escondía al alcalde Josep Fèlix Ballesteros, que cumple así con su particular tradición con esta figura tradicional— que, junto con los integrantes del Ball de Bastons, cerraban la comitiva. 

Todos con el botijo a casa 

Al llegar a la iglesia de Portal del Carro fueron muchos los que se interesaron por adquirir los botijos y botellines que, a un precio de 5 y 3 euros respectivamente, ofrecían la oportunidad de llevarse a casa un poco del agua que, dicen, tiene propiedades milagrosas. «Este año tenemos alrededor de 3.000 unidades», confirmaba una de las encargadas de repartir las pequeñas vasijas, mientras añadía que «cada año se terminan todas las unidades y confiamos que este no sea menos». A juzgar por la energía de los ciudadanos para adquirir el suyo, seguramente este año también se habrán vendido todas las existencias. 

25 aniversario 

La edición de este 2018 también es especial para los integrantes dels Portants, ya que se cumplen 25 Baixades de l’Aigua des de Sant Magí a Tarragona desde la recuperación de esta tradición. «Los miembros dels Portants de l’Aigua nacieron como un grupo de familias en 1978. Entonces éramos unas cuatro o cinco familias, ahora llegamos a las cuarenta », explicaba esta semana el coordinador de la asociación y encargado de organizar el itinerario de la llamada Ruta Maginiana, Carles Baches, que es uno de los más veteranos de la ruta, ya que ha participado en casi todas las ediciones de este recorrido desde la década de los noventa. 

Este año -y coincidiendo con la efeméride- es también una buena ocasión para apostar por el relevo generacional de la ruta que pasa, como una tradición más, de padres a hijos, ya que a partir del año que viene será su hijo, Sergi, el responsable de encabezar la ruta que cada Sant Magí permite la llegada desde el santuari hasta Portal del Carro. «Organizar un desplazamiento de este calado, con casi 70 personas a pie, tiene su complicación pero, por suerte, contamos con la complicidad de los municipios por los que pasamos, que nos abren sus puertas», detalla Baches, que añade que, «por ahora, creemos que el traspaso está asegurado y esperamos que siga así por muchos años».

En motivo de las 25 ediciones de la Baixada de l’Aigua, la entidad se ha propuesto invitar cada año a miembros de entidades tradicionales de la ciudad que celebren su aniversario. También este año se han vendido, por primera vez, camisetas de San Magí, ya que este año els Portants son los protagonistas de la imagen gráfica de las fiestas de este año. 

Exposición en el Espai Turisme

Por otra parte, los interesados en conocer más la historia reciente de estas 25 Baixades de l’Aigua tienen material gráfico para ampliar sus conocimientos, ya que la asociación ha organizado la muestra Sant Magi a Tarragona: tradició i aigua, que se podrá ver hasta el 9 de septiembre en el Espai Turisme, que recoge la actividad de estos años. 

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