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Pena de prisión por intentar atropellar a dos mossos en Tarragona

Uno de los agentes, al ver peligrar su vida, disparó tres veces contra el vehículo, que se dio igualmente a la fuga. Antes había sido ya perseguido a gran velocidad por diferentes calles

ÀNGEL JUANPERE

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Los Mossos atravesaron un vehículo en la calzada. FOTO: DT

Los Mossos atravesaron un vehículo en la calzada. FOTO: DT

Un hombre, con un largo historial delictivo que carece de carnet de conducir, circuló a gran velocidad, huyendo de los agentes e incluso intentó atropellar a dos Mossos d’Esquadra. A pesar de que uno de ellos efectuó tres disparos al ver peligrar su vida, el conductor huyó y solo paró cuando su coche tuvo problemas mecánicos. Y todavía se resistió activamente a su detención. Ha sido condenado a cuatro años y un mes de prisión: tres años y ocho meses –e indemnizar con 600 euros a los dos mossos por daño moral– por un delito de atentado a agentes de la autoridad con utilización de vehículo a motor y cinco meses más por un delito contra la seguridad vial, por el que se decreta el decomiso del vehículo. En cambio, el Juzgado de lo Penal 4 de Tarragona lo ha absuelto de los delitos de resistencia y desobediencia a agentes de la autoridad, de lesiones con instrumento peligroso en grado de tentativa y conducción temeraria.

El acusado es un ciudadano español que cuando ocurrieron los hechos tenía 32 años y era vecino de La Pobla de Lillet (Bergadà). Sobre las 11.20 horas del 19 de noviembre de 2019 conducía su vehículo BMW por la zona de la Via Augusta. En el cruce con la Rambla Vella, una patrulla de los Mossos d’Esquadra –que realizaba servicio de paisano con vehículo no logotipado– advirtió de la conducción del acusado, reconociéndolo por una actuación que habían tenido unos días antes. Por ello, eran conocedores de que carecía de permiso de conducir y su vehículo no tenía seguro.

Inicio de la persecución

Los agentes activaron las luces prioritarias y acústicas del vehículo policial e indicaron al conductor que se detuviera. El acusado, pese a percatarse de la presencia del vehículo policial, hizo caso omiso al mismo, aceleró la marcha y emprendió la huida a elevada velocidad en dirección al Vial William J. Bryant. Posteriormente retornó a la Via Augusta y circuló por varias calles a una alta velocidad, realizando adelantamientos a otros vehículos, que se vieron obligados a maniobras, además de otras infracciones de tráfico, «sin que conste que causara un peligro concreto a la vida o integridad de ningún peatón u otros usuarios de la vía».

La patrulla, al no poderlo alcanzar, avisó por emisora de la persecución. Una patrulla uniformada se desplazó a la incorporación a la autovía A-7 para cortar la vía. Los agentes colocaron el vehículo policial atravesado en el carril de acceso, de modo que se formó una retención de unos siete vehículos. Sin embargo, el acusado los adelantó, invadiendo el carril contrario y traspasando la línea continua. Por dicho carril se encontraba bajando uno de los mossos quien, al ver acercarse el coche del acusado, le dio el alto con la mano levantada, requiriéndole para que detuviera la marcha. Pero el encausado se dirigió directamente hacia él, a velocidad elevada. El mosso tuvo que saltar hacia la valla lateral para evitar ser atropellado. A continuación, el conductor siguió circulando e hizo lo mismo con el otro agente, que se encontraba en el mismo carril, unos metros más atrás. Como vio que peligraba su identidad física, disparó en tres ocasiones hacia la parte baja del vehículo. Los tres proyectiles impactaron en el vehículo: uno en la parte externa del faro delantero izquierdo, otro en la parte inferior y otro en el tubo de refrigeración del motor.

La huida

El conductor giró hacia la derecha, tomando la autovía en dirección Barcelona. Finalmente, se detuvo a la altura del punto kilométrico 1.169 por problemas mecánicos del vehículo. Entonces llegaron dos patrullas, una de ellas no uniformada. Los agentes requirieron al acusado de que saliera del vehículo. Él se negó a ello y se aferró al volante. Los mossos tuvieron que sacarle, mientras él daba golpes con manos y pies, además de cabezazos. Los agentes tuvieron que reducirlo en el suelo.

En su recurso de apelación, el acusado aseguraba que no hubo intención de menoscabar el principio de autoridad ni de menoscabo en su integridad física, sino de desobedecer la orden de parar el vehículo y de resistirse a su detención, y que lo único que quería era huir de la acción policial. Pero los magistrados lo rechazan. Consideran que hay una acción de acometimiento y que hubo intento de atropellamiento.

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