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Pesebres: el nacimiento más representado del mundo

La tradición de los belenes vivientes en Tarragona y Catalunya cuenta cada vez más con más adeptos y seguidores

Iñaki Delaurens

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Imagen del pesebre viviente que se realiza en el pequeño municipio de La Pobla de Montornès. FOTO:Pere Ferré

Imagen del pesebre viviente que se realiza en el pequeño municipio de La Pobla de Montornès. FOTO:Pere Ferré

Durante estos días de fiestas navideñas no podemos olvidarnos de una de las tradiciones más arraigadas a nuestra tierra, los pesebres vivientes. Desde niños hasta mayores participan de estas recreaciones que despiertan el interés de familias enteras.

Desde principios de diciembre las asociaciones de pesebres vivientes ponen en marcha sus actuaciones en un calendario apretado en el que decenas de municipios catalanes reviven escenas bíblicas, en una de las tradiciones más arraigadas de la cultura popular.

Las representaciones empiezan después del puente de la Constitución y duran hasta el fin de semana de Reyes y algunos hasta se alargan el calendario hasta el 14 de enero. Se trata de uno de los espectáculo más curiosos del territorio catalán. Si todavía no han visitado ninguno de los pesebres vivientes les traemos una selección de propuestas para ver de cerca los más curiosos de estas fechas navideñas.

Se trata de representaciones que hablan de la historia del nacimiento del Jesús. Normalmente cada pueblo organiza su propio Belén viviente, y son sus habitantes los que lo preparan, organizan y se disfrazan par representar la historia. En muchos casos, un recorrido por el pueblo permite ir descubriendo poco a poco las diferentes escenas.

Al ser escenificaciones al aire libre, permiten que los pueblos puedan mostrar la belleza de su entorno natural y cultural, convirtiéndose en una promoción cultural de lo más positiva.

Muchas de ellas van más allá de su significado religioso y se convierten en propuestas lúdicas y culturales que hacen viajar a los visitantes siglos atrás.

Permiten pasear en medio de la escena e interactuar con los actores, haciéndonos sentir como un personaje más del pesebre.
Buena prueba de la vitalidad que actualmente tienen los pesebres vivientes en Catalunya es el creciente número de representaciones y el aumento constante de espectadores que acuden a verlos.

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