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Piden 23 años de cárcel por asaltar a los clientes de una prostituta en Tarragona

El acusado amenazó a las dos víctimas con una escopeta recortada y una navaja y se apoderó de los objetos que portaban
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Armas incautadas por los agentes en los dos registros realizados. Foto: Mossos d'Esquadra

Armas incautadas por los agentes en los dos registros realizados. Foto: Mossos d'Esquadra

Una pareja se sentará en el banquillo de los acusados como sospechosa de asaltar a los dos clientes de una prostituta –según se aseguró en su día, aunque dicha palabra no sale en el escrito de acusación del fiscal–, a los que el hombre había amenazado. La ciudadana rumana Aliaksandra T., de 27 años, se enfrenta a ocho años y diez meses de prisión por tres delitos de robo con intimidación –uno de ellos en tentativa–, mientras que la pena solicitada para Manuel B.O., de 50 años, es de 14 años y nueve meses de prisión –se le acusa también de los delitos de atentado a agente de la autoridad y tenencia ilícita de armas–. Tendrán que indemnizar a una de las víctimas con 180 euros y a un mosso, con 450 –en ambos casos por las lesiones sufridas–.

El fiscal sostiene que el 29 de mayo de 2014, la acusada concertó en la calle Eivissa de Tarragona una cita con una de las víctimas, que acudió en su coche. Cuando la acusada se disponía a subir al mismo, el acusado –en connivencia con ella– obligó al supuesto cliente a subir a su vehículo, amenazándole con un arma corta. Se dirigieron a Perafort, donde se detuvieron en un camino. Allí le obligó a entregarle los objetos que portaba: 230 euros, un reloj, una cadena de oro, unas llaves y un móvil. A las doce del mediodía del 2 de junio, la acusada se hallaba en el antiguo paso de ferrocarril de Reus. Por allí circulaba la otra víctima, quien detuvo la marcha ante los gestos realizados por la mujer. Al parar el coche apareció el acusado, quien abrió la puerta del copiloto y apuntó al conductor con una escopeta recortada. Exigió a la víctima que le diera los objetos que llevase, no consiguiendo su propósito porque logró escapar del lugar.

La tarde del mismo día, la acusada citó nuevamente a la primera víctima en un domicilio de Salou. Ambos entraron en el mismo mientras el acusado esperaba en el rellano, hasta que la acusada le abrió la puerta. Una vez en el interior del piso, el acusado propinó un puñetazo a la víctima mientras le exhibía un arma de fuego y un cuchillo. El procesado le registró las pertenencias de la víctima, pero no le encontró nada de valor. Ante ello, indicó a la acusada que bajara a la calle y registrara el vehículo del hombre.

Disimular

Cuando la mujer regresó al domicilio, el acusado indicó a la víctima que se pusiera cara a la pared y mantuvo relaciones sexuales consentidas con la acusada, simulando ambos que se trataba de una violación a fin de ocultar que ambos estaban compinchados. Posteriormente, el acusado se marchó, pero antes ató a la víctima y a la mujer con unas bridas.

A las diez de la noche, el acusado estaba nuevamente cerca del inmueble de Salou. Al ver que salía del portal un mosso, subió a su vehículo y huyó del lugar. El agente le hizo indicaciones para que parara el vehículo, pero el acusado realizó una maniobra para atropellarlo, golpeándole con la parte delantera del vehículo.

Durante los registros –que se efectuaron en Coma-ruga y Querol–, los agentes se incautaron de cuatro escopetas y una pistola detonadora, de los que carecía de las licencias necesarias.

Desde el 6 de junio el acusado se encuentra en prisión preventiva, mientras que la mujer está en libertad.

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