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Piden a la Unesco que la Platja Llarga de Tarragona sea reserva de la biosfera

Más voces alertan de la necesidad de incrementar el nivel de protección de todo este espacio, creando un gran ámbito hasta el Bosc de la Marquesa y la Anella Verda

Núria Riu

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Un cartel en la zona de dunas de la Platja Llarga informa de que en este punto anidan tortugas bobas.  FOTO: Lluís Milián/DT

Un cartel en la zona de dunas de la Platja Llarga informa de que en este punto anidan tortugas bobas. FOTO: Lluís Milián/DT

La iniciativa se llama S.O.S Platja Llarga, la ha impulsado un particular y en menos de una semana ha conseguido más de mil adhesiones. La plataforma Change.org está detrás de esta petición, la cual solicita a la Unesco que declare este entorno «reserva natural de la biosfera».

La petición, que se dirige a las administraciones públicas, insiste en los valores paisajísticos, naturales y culturales de la Platja Llarga y su entorno. Asegura que son un «pulmón verde y azul vital para la salud de las personas». No obstante, a través de esta iniciativa se denuncia que el litoral tarraconense en estos momentos está «amenazado» por planes urbanísticos como el de La Budellera (PP 24), el de la Vall del Llorito (PP 41) y el de Mas d’en Sorder (PP 43). Un conjunto de actuaciones que supondrán la construcción de miles de viviendas en toda esta zona, ubicada en el noreste de la ciudad, que comprende los terrenos hasta el campo de golf Costa Daurada.

Más coches

La petición afirma que «queremos poner fin a las amenazas actuales que permiten la Ley de Costas y la Ley del Territorio». Una situación que «beneficia al sector de la construcción, al consumo de suelo y la explotación de los recursos hídricos por encima de las capacidades de sostenibilidad de agua existentes». Asimismo, se apunta que la situación actual ha supuesto «un incremento de la accesibilidad en vehículo privado, que haya campings sobre suelos húmedos y dunas costeras y que se permita la utilización de maquinaria pesada en época de nidificación de tortugas marinas».

Esta petición lanzada desde Change.org ha sido difundida por la plataforma Salvem la Platja Llarga. Pese a ello, esta entidad creada en 2005 para preservar este entorno natural, afirma que «no estamos del todo de acuerdo con lo que se está solicitando». Así lo manifiesta su presidenta, Noemí Martín, quien defiende que «solicitar a la Unesco que incluya el espacio dentro de las reservas naturales de la biosfera tampoco comporta ninguna protección». 

La entidad asegura que esta figura es una «marca turística», que no interviene en aquellos aspectos relacionados con la adopción de medidas de prevención. «Está bien que haya un particular que se preocupe por estas cosas, pero realmente no es lo que necesitamos o solicitamos», argumenta Martín.

SOS Costa Daurada

Esta plataforma se constituyó cuando apareció la amenaza de construir un paseo marítimo en la Platja Llarga. Con sus cadenas humanas consiguió movilizar a la ciudadanía para impedir que el cemento ganara la partida. Cuando se enterró definitivamente el proyecto, poco a poco su activismo fue cayendo del foco mediático. Pese a ello, el colectivo ha seguido luchando para preservar el valor natural de esta playa. Lo ha hecho estableciendo alianzas con otras entidades como Greenpeace, Ecologistes en Acció, Gepec, el Gata y la Associació Mediambiental La Sínia, entre otros colectivos.

Ahora han ampliado este tejido de alianzas. Desde hace algunos meses iniciaron los primeros contactos con el colectivo SOS Costa Brava, que nació para frenar algunas promociones urbanísticas en el litoral del Empordà. El movimiento ya ha tenido su réplica desde el territorio. Antes del verano se constituyó también la plataforma SOS Costa Daurada, formada por miembros de algunas de estas entidades ecologistas que trabajan en el territorio. «La idea es estar organizado y garantizar unas medidas de protección eficaces, que permitan preservar lo que tenemos, porque estamos amenazados constantemente», añadía Noemí Martín.

En relación a la Platja Llarga y su entorno, este colectivo defiende que una de las propuestas pasa por solicitar la ampliación de los espacios de interés natural. El Bosc de la Marquesa ya cuenta con este nivel de protección, que quiere hacerse extensivo hasta la Llarga, enlazando también con la Anella Verda. En este sentido, se solicita que este espacio incluya tanto el ámbito terrestre como el marítimo. «Hacer espacios protegidos aislados no tiene ningún tipo de sentido ni de futuro, porque después, con las infraestructuras y las urbanizaciones, las especies tienden a desaparecer», lamentaba Martín. Este colectivo insta a todas las administraciones a trabajar en esta dirección.

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