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Plaga de procesionaria en el pipicán de SP i SP

Los vecinos han retirado y quemado ellos mismos algunos nidos. Hay animales afectados

Norián Muñoz

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l pipicán presenta diferentes deficiencias y desperfectos, como los agujeros que se han abierto en el terreno (en el fondo de la imagen señalizados con vallas). FOTO: PERE FERRÉ

l pipicán presenta diferentes deficiencias y desperfectos, como los agujeros que se han abierto en el terreno (en el fondo de la imagen señalizados con vallas). FOTO: PERE FERRÉ

En el pipicán de Sant Pere i Sant Pau todavía quedan cenizas en el sitio donde un grupo de vecinos quemó las bolsas (nidos) de orugas de procesionaria el domingo pasado. Explican que terminaron por hacerlo ellos mismos después de no obtener ninguna respuesta del Ayuntamiento de Tarragona.

El punto culminante fue el hecho de que la semana pasada hubo dos perros que debieron ser trasladados de urgencia al veterinario tras entrar en contacto con las orugas.

Los vecinos sólo pudieron quitar los nidos que se encontraban en las ramas más bajas, pero no tenían cómo llegar a las más altas, donde hoy todavía pueden verse los nidos. También se encargaron de señalizar con cintas de tela de colores los árboles donde hay procesionaria. 

Los responsables de jardinería de la Brigada Municipal argumentan, no obstante, que ellos sí han actuado pero el problema son los pinos con procesionaria que se encuentran en terrenos privados y sobre los cuales no pueden actuar. Dicen que algo similar ocurre en el Camí del Nàstic o junto al colegio Pax, donde el ayuntamiento ha hecho el tratamiento y tiene que repetirlo porque la procesionaria de los árboles privados invade a los tratados. 

Verónica Araunabeña, vocal de pequeños animales del Col·legi Oficial de Veterinaris de Tarragona, explica que las orugas de procesionaria son muy alergénicas y sobre todo los cachorros y animales jóvenes se ven tentados a lamerlas, lo que ocasiona una irritación importante de la lengua y la glotis que puede terminar con la muerte del animal. 

En esta época, explica, es frecuente ver casos en la consulta, así que recomienda no ir con los perros por los bosques donde hay pinos y, en caso de que entren en contacto con las orugas, acudir de urgencia al veterinario. 

En el caso de los seres humanos también se recomienda evitar el contacto con las orugas que, con su andar en fila, recuerdan a las procesiones de Semana Santa. Los finos pelos de la oruga, puede producir desde urticarias hasta reacciones alérgicas, especialmente en los niños.

Un recinto deficiente
Pero aunque la procesionaria es lo que más preocupa actualmente a los usuarios del pipicán, no es el único problema del recinto que parece más bien un solar en desuso que un espacio acondicionado para las mascotas. Desde la asociación Rodogats Pere Pau explican que en verano pasado recogieron más de 600 firmas para pedir al ayuntamiento que lo acondicione. 

Una de las principales deficiencias es la falta de un vallado correcto; actualmente sólo hay una pequeña tapia que los perros pueden saltar con facilidad y que ya ha ocasionado al menos el atropello de un animal.

Tampoco hay iluminación, agua, o algún banco para que puedan sentarse los dueños de las mascotas. Además, en diciembre del año pasado, se comenzaron a abrir agujeros en la tierra que fueron señalizados para que nadie pase pero sobre los cuales no se ha actuado.
Desde el Ayuntamiento aseguran que la valla perimetral que piden los vecinos «está presupuestada y en contratación para realizarse este año». 

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