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Plena actividad en el MNAT

El reportaje. El museo de la Plaça del Rei cerró sus puertas el 15 de abril, pero en su interior se trabaja incansablemente para el traslado de todas las piezas.

Núria Riu

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Una especialista en conservación comprueba el estado del mosaico de los peces, para determinar si éste se acabará trasladando. Foto: Pere Ferré

Una especialista en conservación comprueba el estado del mosaico de los peces, para determinar si éste se acabará trasladando. Foto: Pere Ferré

La puerta está cerrada de cara a los visitantes. Sin embargo, en el interior del Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) la actividad es intensa. Este emblemático inmueble de la Plaça del Rei está de mudanza. Un cambio que forma parte de un ambicioso proyecto de reforma, que se había convertido en una deuda para con los tarraconenses.

La actuación empezó a planificarse en 2016. Casi puede afirmarse que la nueva directora, Mònica Borrell, se ha dedicado íntegramente a este trabajo desde su llegada en marzo de 2017. Y es que cada movimiento ha estado minuciosamente planificado. No se trata de encajar y sacar. Se ha hecho una ficha de cada una de las 1.100 piezas expuestas, en la que se detalla toda la operativa. «Sabemos cada elemento de dónde viene y a dónde irá para evitar que nada se extravíe», explica Borrell.

En función del material y las características el traslado va a hacerse de una forma u otra. Así, la ficha es un informe de trazabilidad que dice cómo se ha movido, cómo se ha manipulado y el estado de conservación. 
A partir de una primera inspección del equipo de restauradores se ha determinado cómo va a hacerse el traslado. Se ha colocado una pegatina de color verde, naranja o rojo, según el cual el equipo de manipuladores ya puede retirar la pieza o deben tomarse unas precauciones especiales para la conservación. 

Ocho equipos
Los museólogos, los museógrafos, los documentalistas, los conservadores, los manipuladores y hasta ocho equipos diferentes especializados trabajan en el traslado del museo. Lo que permite que «se personalice el trato de cada pieza», explica Joan Ramon Aromí, representante de la empresa barcelonesa especializada Nordest Museum and Exhibit Services. 

Para los profesionales del Museu Arqueològic la mudanza se está convirtiendo en toda una experiencia. Algunas piedras están incrustadas en la pared, hay elementos como los capiteles que pueden pesar toneladas y agujas de tan solo unos gramos. 

Cada ocasión en la que mueven un nuevo elemento es un descubrimiento. La directora del museo lo define como «una oportunidad para complementar toda la información que tenemos». Y es que, en cada ocasión en la que se enfrentan a un nuevo elemento descubren cosas nuevas sobre el montaje, o si en el pasado se hizo alguna intervención previa de conservación.

La mayoría de las piezas se trasladarán al almacén del MNAT y, si es necesario, se aprovechará para que sean restauradas. Allí, hay en depósito de casi 5.000 objetos.

Junto al mar
En cambio, una pequeña parte de la colección, la más representativa, es la que podrá conocerse a partir del día 16 de junio en el Tinglado 4 del Moll de Costa. Allí se instalará de forma temporal el museo que reabrirá con la exposición de Síntesis, que ha preparado el Departament de Cultura de la Generalitat de cara a los Juegos Mediterráneos.

De hecho, la salida de los cerca de 170 elementos que se exhibirán en esta muestra es lo que se está priorizando. Objetos como la Medussa, ya no están en el museo de la Plaça del Rei. Mientras que, poco a poco, irán abandonado también este espacio la Nina d’Ivori y los retratos Imperiales, entre otros.

Será un nuevo concepto de museo, de unos 600 metros cuadrados que se está adaptando de acuerdo con las condiciones de iluminación y seguridad que necesita un espacio de estas características. Esto permitirá que durante estos cuatro años el Museu Nacional Arqueològic siga en su contacto directo con la gente.
Aunque su directora no se cansa de decir que «el MNAT sigue abierto». «Seguimos en el día a día en Centcelles, la Necròpolis y la oferta educativa», argumenta.

¿Y los mosaicos?
El cronómetro lo marca la reapertura del museo de cara a los Juegos. Pese a ello, el traslado de las piezas seguirá aún durante todo el verano y está previsto que no finalice hasta el último trimestre del año. Y, de todas formas, ya se ha decidido que no se moverá la totalidad de los objetos. Los más pesados y los mosaicos verticales se protegerán para que pueda empezar a trabajarse en el interior del inmueble sin que afecte a su estado de conservación.

Posiblemente éste acabe siendo también el destino del Mosaic dels Peixos, el que ocupa la gran pared de la escalinata, y que puede resultar una de las piezas más difíciles de mover. Por ello, se ha instalado un gran andamio en el interior del museo desde el que se está estudiando el estado de conservación de las teselas y del cemento, para que finalmente pueda tomarse una decisión. 

Tan solo el traslado de la colección supone una inversión de 200.000 euros. Para Mònica Borrell todo este proceso «es imprescindible para adecuar el edificio y reformar, no tan solo el envoltorio, sino también el proyecto museográfico acorde con las necesidades del siglo XXI». 

Se renovarán los tejados, se cambiarán las instalaciones eléctricas, el sistema de climatización y los cierres. En definitiva, una actuación que asciende a 5,1 millones de euros de inversión.

El museo asegura que su reforma no es incompatible con un futuro traslado a Tabacalera

Para la directora, la intervención es «una apuesta de futuro para Tarragona» ya que defiende que es una intervención que «sumará al patrimonio de la ciudad».

¿Supone este ambicioso proyecto que se rechaza definitivamente a un nuevo museo arqueológico en el complejo Tabacalera? Para la directora de este organismo no son iniciativas «incompatibles». Apunta que la renovación del inmueble de la Plaça del Rei es indispensable para integrar el MNAT a la visita del Pretori y la Capçalera del Circ. «Los tiempos son diferentes. Tabacalera no tan solo es un museo, es una apuesta de ciudad, que implica muchas otras cosas», argumenta. Además, Borrell mantiene que, en cualquier caso, el MNAT nunca dejará de estar en la Part Alta.

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