Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Plumas y humor en el Carnaval de Tarragona a pesar del frío

Más de 2.000 personas desfilaron ayer en la Rua de l’Artesania de Tarragona. El espectáculo de las 29 comparsas ayudó a olvidar las bajas temperaturas 

Norián Muñoz 

Whatsapp
La fantasía egipcia de ‘Residencial Palau Torres Jordi’.  FOTO: lluís milián

La fantasía egipcia de ‘Residencial Palau Torres Jordi’. FOTO: lluís milián

Las 29 comparsas que lucieron ayer en la Rua de l’Artesania de Tarragona consiguieron que el público (muchos se apostaron a lo largo del recorrido dos horas antes) se olvidara un rato de los siete grados de la calle.

Para entrar en calor, tras un grupo de batucada, la rúa la abrió la ‘Colla La Bota’ con sus miembros disfrazados de la Guardia Civil. No les faltó ni el barco con su correspondiente Piolín en alusión a los agentes desplegados en Catalunya para el 1-O.

La ‘Colla la Bóta’ se disfrazó de miembros de la Guardia Civil y no les faltó ni el barco de Piolín

A partir de allí, plumas, lentejuelas, pero también mucha imaginación, como la enorme víbora creada por la comparsa Platinum o un bosque mágico, con árboles incluidos, de ‘Aquí hi ha marro’.

Hubo fantasías marinas, de egipcios, de romanos, de cuentos y hasta una carroza inspirada en la película ‘Victor Victoria’. 

Los amantes de la serie ‘Juego de Tronos’ también tuvieron premio con la comparsa de ‘Fotem-li  canya’ que inundó de niñas y mujeres disfrazadas de Khaleesis el recorrido.

El glamour también se hizo presente, como en la lograda fantasía inspirada en los diferentes signos del zodíaco que propusieron los miembros de la comparsa ‘Cromatic Fusion’.

El nivel de profesionalización de las comparsas se eleva año tras año, da igual si quien organiza es el ampa de una escuela, una asociación de vecinos o una academia de baile. Un ejemplo es que más de una apuesta por llevar pantallas de televisión para agradecer con publicidad a sus patrocinadores. 

Y, como en todo carnaval, el otro espectáculo se encontraba del otro lado de la rúa, en el del público. Imposible no darse la vuelta, por ejemplo, con un señor de mediana edad disfrazado de caramelo M&M, o con una pareja con dos niñas pequeñas, una disfrazada de caperucita roja y la otra, de abuelita; la madre iba de lobo y el padre, de leñador.

Y, también, como siempre, tanto en la rúa como en la calle, ellas pasaron más frío que ellos porque los disfraces de las mujeres, independientemente del disfraz, siguen teniendo unos cuantos centímetros menos.  

Temas

Comentarios

Lea También