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Vecinos de Sant Pere i Sant Pau no quieren una mezquita en el barrio

El colectivo musulmán defiende que será una asociación de cultura islámica para rezar y aprender el árabe

Núria Riu

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Un joven marroquí arrancó la pancarta que habían colgado algunos vecinos por la mañana en la calle Miquel Servet.  FOTO:  Alfredo González

Un joven marroquí arrancó la pancarta que habían colgado algunos vecinos por la mañana en la calle Miquel Servet. FOTO: Alfredo González

La apertura de una mezquita en Sant Pere i Sant Pau está despertando malestar entre algunos vecinos del barrio. Ayer aparecía colgada una pancarta con el mensaje ‘San Pedro dice no a la mezquita’, una muestra del rechazo que surge cuando hace unas semanas ya pudieron verse algunas pintadas. 

«Los vecinos decimos que aquí no puede ser. Esto es una zona privada», argumenta Joaquim Parés, tesorero de la comunidad de propietarios de los siete bloques de pisos que conforman Cooperativa Tarraco. Se oponen a que la Comunitat Islàmica Assalam pueda condicionar un espacio religioso en los locales 8C y 8D del número 16 de la calle Miquel Servet. Aseguran que ya tienen precedentes y que hace un tiempo allí había una iglesia gitana. «Siempre había follón y al final tuvieron que irse, porque estaban en la calle, no había baño ni nada. No duraron ni cuatro meses», explican los vecinos.

El propietario de los locales, un exconstructor jubilado, los utiliza como almacén para materiales. Sin embargo, hace ya algún tiempo que está intentando venderlos. Explica que no le importa si van a poner una mezquita o para qué los utilizarán. «El primero que pague, se los lleva», argumenta. No piensan lo mismo los residentes.

La comunidad de vecinos representa a los propietarios de 102 viviendas y 36 locales. Los edificios están cerrados, con una plaza en el centro de uso privado. «El problema no es que sea un espacio religioso. Si en lugar de una mezquita estuviéramos hablando de un bar la gente también se opondría», explica la presidenta de los vecinos Montse Hernández.

El local en el que está previsto que abra la mezquita. FOTO: Alfredo González

Asegura que los espacios comunitarios se rigen por una normativa propia que es muy restrictiva. «No puede irse en patinete ni jugar a la pelota. Ni nuestros propios hijos pueden hacer determinadas cosas porque decían que hacían mucho ruido», describe esta vecina. Sin embargo, los locales en cuestión se encuentran en una zona que da a la calle, de forma que pueda accederse sin tener que pasar por los espacios comunitarios.

Purificación Alba es la vecina más próxima a los locales en cuestión. «Todos estamos en contra. Esto es una zona privada», defiende. A escasos metros de su puerta colgaba la pancarta que fue retirada por un joven hacía unos minutos.

El barrio ya se movilizó en contra del centro mormón y finalmente consiguieron alejarlo de Sant Pere i Sant Pau. Ahora no descartan llegar de nuevo a este extremo. Lamentan que se enteraron del proyecto cuando salió publicado en la prensa local. A partir de ahí se reunieron con el concejal de Territori, Josep Maria Milà, para conocer los pormenores de una intervención que está suspendida a nivel administrativo.

De hecho, lo que está suspendido es el plan especial para la implantación del centro del culto. Así lo acordó la Junta de Govern local del 6 de septiembre, que determinó que había «defectos enmendables» en el plan especial, que debe ajustarse al POUM y a la legislación sectorial en materia de centros de culto.  

Una asociación cultural

Mohamed Bouziani es uno de los jóvenes que forma parte de Assalam. Explica que en Sant Pere i Sant Pau hay alrededor de 500 marroquíes y entre 600 y 700 musulmanes, que tienen que ir a rezar a Sant Salvador, Torreforta o en la Part Baixa. «No tenemos mezquita en el barrio para ello hemos pedido abrir un espacio en el barrio para que, además de rezar, nuestros hijos puedan ir a aprender árabe», argumenta. El colectivo defiende que el centro sería muy positivo «para nosotros pero también para toda la gente que quiera venir».

Bouziani lamenta que «nos están juzgando sin conocernos» ya que se ha propagado que los impulsores recibirán dinero de Arabia Saudí para tirar adelante con la inversión. «Hemos reunido cuatro duros para pagar el arquitecto», explica. Ayer mismo éste entregó al Ayuntamiento la segunda versión del proyecto revisada, tras tener en cuenta las observaciones de los técnicos de urbanismo. 

Luis Trinidad, presidente de la Associació de Veïns Sant Pere i Sant Pau, lamenta que la actitud de los vecinos que han colocado la pancarta «genera una alarma donde no tiene que haberla. Junto con La Unió de Sant Pere i Sant Pau afirman que quieren conocer los detalles del proyecto antes de posicionarse. «No queremos ponernos delante del problema ni crearlo», decía José Cosano. 

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