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Preocupación en Tarragona por la proliferación de enjambres de abejas

Con la llegada del buen tiempo estos insectos forman aglomerados de hasta 250.000 ejemplares para proteger a la reina durante la temporada de reproducción, que acaba por Sant Joan
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Enjambre formado el pasado domingo en un semáforo de la Rambla Nova de Tarragona. Foto: Àngel Juanpere

Enjambre formado el pasado domingo en un semáforo de la Rambla Nova de Tarragona. Foto: Àngel Juanpere

Los bomberos de Tarragona han realizado una docena de intervenciones para retirar enjambres en espacios o edificios públicos de la ciudad en sólo dos semanas. Con la llegada del buen tiempo y del calor, estos insectos se ‘instalan’ en los núcleos urbanos, ante la desesperación y el temor de muchos ciudadanos. Su presencia se prolongará hasta finales de junio, en colonias de entre 2.000 y 25.000 miembros –en contadas excepciones pueden llegar a los 250.000–. El consejo de los expertos es no tocar el enjambre, acotarlo y avisar a los Bombers.

Aunque en otros puntos la localización de enjambres de abejas ya hace semanas que se inició, enTarragona su presencia comenzó a ser notoria a finales del pasado mes de abril. «Su actividad metabólica va en función de la temperatura. Y también depende de la floración», recalca el sargento de los Bombers Xavier Fau, que desde hace años se encarga de retirar enjambres de la vía pública. Añade que tras las últimas lluvias, hay abundante presencia de flores, lo que ha aumentado la actividad. En el caso de Tarragona, las abejas de los enjambres que se van localizando suelen ir a buscar flores a las montañas de Sant Pere, detrás del Hospital Joan XXIII y hasta la zona de Sant Salvador.

 

En sitios públicos

Desde el 28 de abril y hasta el pasado miércoles, los bomberos han efectuado una docena de salidas relacionadas con la presencia de abejas en edificios públicos o que pueden afectar a la vía pública. Y es que dicho cuerpo sólo atiende servicios de abejas que han realizado su enjambre en un edificio de titularidad pública o cuando, en el caso de ser privado, la actividad de los insectos que afecten a las personas ajenas a la vivienda.

Los enjambres son muy itinerantes. Se suelen encontrar principalmente en árboles y matorrales bajos, a aproximadamente metro y medio de altura. Un sitio típico son las persianas de las viviendas. Con menos frecuencia, también se dan casos en vehículos, ya que acostumbran a quedar atraídos por los colores. Y se posan básicamente en los retrovisores.

Los enjambres de abejas están proliferando en las zonas urbanas porque no se fumigan. Allí tienen alimento todo el año porque hay flores y no se utilizan productos que les perjudiquen. Además, tampoco tienen depredadores, lo que sí se da en espacios rurales. Incluso estos insectos también proliferan en zonas de segunda residencia.

Esta semana, los bomberos han atendido servicios de enjambres en toda clase de enclaves. Si el domingo las abejas formaban su particular casa en un semáforo de la Rambla Nova de Tarragona, el miércoles unos 20.000 ejemplares formaron otro en un arbusto, a 1,70 metros de altura, en la Escola Pax de Tarragona. «Se podía tocar con la mano», recalca Fau. Esa misma mañana acudieron también a la zona del Hospital Joan XXIII. Allí estaba una colmena que ya llevaba un par de años en un transformador de Endesa, al lado de las antiguas Consultes Externes. «Se tiene que sacar de una manera más compleja para desmontarlo de la pared». Ese mismo día se atendieron servicios en Valls, Reus, Cambrils y El Vendrell. En la capital del Baix Penedès, la Policia Local tuvo que cortar la calle ante la gran presencia de insectos en medio de la vía pública, que revoloteaban alrededor de la persiana situada en el primer piso de una casa.

El día siguiente, la actividad de los bomberos también fue notable. En Tarragona se formó un enjambre en un árbol al lado del CAP Muralles, en la calle Pintor Ignasi Mallol. Se tuvo que cortar la calle al tráfico para facilitar las labores de los bomberos. Estos, poco antes, habían acudido a un servicio idéntico al Institut Torredembarra, donde el enjambre estaba a la entrada. También atendieron un aviso en la calle Major de Vila-seca y en un edificio abandonado en la calle Alt de Sant Pere de Reus. A este enclave ya acudieron el año pasado. Las abejas se instalaron en un agujero de la pared –en una terraza a unos diez metros de altura– y no se pudo hacer nada.

La confección y localización de enjambres seguirá hasta aproximadamente Sant Joan, que es cuando termina la época de reproducción. Durante el verano se dedican a comenzar a elaborar la miel y guardar el producto para el invierno.

 

Itinerantes

Los enjambres son itinerantes. En el caso de la ciudad de Tarragona, se han localizado en diferentes puntos, subraya Fau. La mayoría de los que se detectan son pequeños, de entre 2.000 y 3.000 ejemplares. Este año, el máximo que se han encontrado es un enjambre del tamaño de un pequeño melón, con entre 20.000 y 25.000 abejas, que es lo más habitual. Los grandes –donde se pueden llegar a acumular hasta 250.000 insectos– todavía tardarán unos días en aparecer. En Tarragona, personalmente, él ha visto dos casos. Uno era en un semáforo de la Via Augusta y el otro, en una persiana de una vivienda del centro de Tarragona –de aproximadamente 1,5 x 1,5 metros– que se encontraba totalmente tapada.

Los bomberos recomiendan a los ciudadanos que, ante la localización de un enjambre, no hay que tocarlo, ni tampoco acercarse mucho, y sí intentar señalizarlo, si es posible. Seguidamente se puede alertar a los bomberos y, si el escenario es Tarragona, también se puede comunicar a la Guàrdia Urbana.

Tras recibirse el aviso, los bomberos acuden primero al lugar para analizar la zona. Posteriormente vuelven para colocar una caja. Su función es que dentro esté la reina y que el resto de abejas se agrupen porque cuando se hace de noche todas vuelven al punto de encuentro. Es el momento de cerrar la caja y retirarla del lugar. Las abejas recogidas son entregadas a algún apicultor –los bomberos tienen una lista con varios nombres–, e incluso bomberos voluntarios que también tienen esta afición.

Los bomberos no llevan ningún botiquín especial cuando van a estos servicios. «No nos pican», asegura el sargento. Aunque muchas veces es difícil de creer cuando decenas de estos insectos revolotean alrededor de ellos.

Estancamiento de servicios

Desde los años 90, los bomberos realizan el servicio de retirada de los enjambres. La cifra de servicios fue remontando hasta aproximadamente el año 2004, cuando se estancaron. El año pasado fueron 219 intervenciones –ver recuadro adjunto por comarcas–.

 

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