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Primer caso de coronavirus en la población reclusa de Mas d'Enric

De los 12 internos de Catalunya afectados por la enfermedad, 3 están aislados en sus casas amparados por el artículo 86.4 del régimen penitenciario, 8 en el módulo adaptado para estos casos de Brians I y en la infermería de la cárcel situada en El Catllar

Jordi Cabré

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FOTO: Departament de la Generalitat

FOTO: Departament de la Generalitat

Un preso de la cárcel de Mas d'Enric, en el término municipal de El Catllar, está aislado en el módulo de infermería tras haber dado positivo en coronavirus, han confirmado fuentes del Departament de Justícia y del centro penitenciario al Diari.

Durante las dos últimas semanas de mayo, tanto el personal de las cárceles de Catalunya como los presos se les ha practicado el test para comprobar si tenían o no la enfermedad. En el caso de Tarragona, el preso es el primero que se ha aislado por la covid-19, aunque podría haber más casos asintomáticos, señalan fuentes del mismo centro.

el preso ha sido reubicado de su módulo habitual al de enfermería una vez el test verificó que era portador del virus. El personal que trata este módulo es el que debe comprobar la evolución del paciente y reclaman más medios para evitar quer haya ocntagios entre paciente y personal que lo atiende.

El preso de Mas d'Enric es uno de los 12 que tienen todavía la enfermedad en las cárceles de Tarragona. Los otros 11 está en el módulo de Brians I (8 internos) y tres pasan la cuarentena en casa amparados por el artículo 86.4 del régimen penitenciario (es una modalidad de tercer grado con control telemático).

Además de los 12 internos, otros 76 han dado positivo durante estas semanas d epandemia, pero ya están curados ha informado el Departament de Justícia, que también se han confirmado 158 casos positivos de coronavirus entre los funcionarios, de los cuales 52 ya han sido dados de alta.

Estos nuevos positivos se detectan gracias al programa de pruebas masivas denominado Orfeo, que incluye pruebas diagnósticas para todos los presos y profesionales penitenciarios.

Cámaras térmicas en las cárceles

Los centros penitenciarios y de justicia juvenil extreman las medidas de control a los accesos de visitantes. La recuperación gradual de las 32.000 visitas mensuales al conjunto de las equipaciones, especialmente en los vis a vis, obliga las prisiones a establecer controles de temperatura para evitar la entrada de personas con síntomas compatibles con la ovid-19 y limitar el contagio entre la población reclusa y los profesionales penitenciarios.


Los vis a vis, suspendidos en todas las prisiones desde el 13 de marzo, son las comunicaciones que implican contacto directo entre las personas internas y las que las van a ver. Se trata de las visitas íntimas, con las parejas sentimentales; las familiares, con hasta cuatro personas; y las de convivencia, con la pareja y los hijos e hijas de hasta 10 años.

El control de temperatura ya funciona en todos los centros penitenciarios y se someten los familiares y amigos que visitan los presos a través de los locutorios de cristal. Los trabajadores de los accesos y las entradas de mercancías hacen estos controles a distancia, con cámaras y pistolas térmicas que garantizan su seguridad

La tecnología termográfica es inocua para las personas que pasan esta criba. Además, el sistema protege la privacidad de quien se somete al control. No muestra detalles y solo identifica puntos de interés térmico.

En el momento del acceso, cuando el equipo detecta una temperatura anómala en el visitante, activa automáticamente un aviso visible a través de un monitor. De este modo, los trabajadores del control impiden la entrada y derivan el caso al personal sanitario, que es quien, en última instancia, permite o deniega el acceso en la prisión.

Inversión de 175.000 euros

El Departament de Justícia de la Generalitat ha adquirido 17 cámaras y 38 pistolas térmicas para los accesos a todas las prisiones, centros abiertos, centros de justicia juvenil, y al Pabellón Hospitalario Penitenciario de Terrassa (PHPT), así como en las sedes de los servicios sociales de ejecución penal, donde se hace el seguimiento de internos en libertad condicional y la atención a las familias de los internos. La inversión en los equipos para el control de temperatura ha estado de 175.000 euros.

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