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Procesados por traficar con 237.000 cajetillas de tabaco y 1.775 kg de hachís

Los hechos ocurrieron en 2001 y el fraude en aduanas e impuestos especiales supera los 350.000 euros

Àngel Juanpere

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Cajas con la droga encontradas en uno de los registros policiales. Foto: DT

Cajas con la droga encontradas en uno de los registros policiales. Foto: DT

Cuatro hombres, que en 2001 fueron detenidos por su presunta pertenencia a una banda a la que se decomisaron 237.000 cajetillas de tabaco y 1.775 kilos de hachís, se enfrentan a penas de prisión que van de los cinco a los ocho años, además de tener que pagar multas que llegan a los ocho millones de euros. Así consta en el escrito de acusación que ha presentado la Fiscalía. El juicio tendrá lugar el próximo mes en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona y se han reservado un total de tres días para las sesiones. La mercancía procedente de España iba a ser distribuida en Europa, principalmente en Gran Bretaña, según se apuntó en su día. Se trata de una de las aprehensiones de cajetillas de tabaco más importantes realizadas en la demarcación.

Aunque la operación policial se desarrolló básicamente en las comarcas de Tarragona, su origen está en la zona cantábrica. El 20 de marzo de 2001, la Guardia Civil de Vizcaya solicitó autorización para inspeccionar un contenedor que el día 27 tenía que embarcar con rumbo al puerto de Fellistowe, en Gran Bretaña. El container debía transportar 2.338 cajas de seis botellas de litro y medio de agua mineral cada una, distribuidas en palés. El género se cargó en dicho contenedor en una empresa situada en el polígono Agro Reus, llevada a la estación de Constantí y posteriormente a Vizcaya por vía férrea.

Entre agua embotellada

En la tarde del día 21 los agentes accedieron al interior del contenedor y descubrieron, además de las botellas de agua, una serie de cajas de cartón que, una vez abiertas, resultaron contener tabaco marca Souvereign –muy apreciada en el Reino Unido–, carentes del precinto justificativo de autorización judicial de registro. Se verificó la existencia de 200.000 cajetillas de tabaco rubio. A un precio de 315 pesetas la cajetilla, elevaba el valor del género a 63 millones de pesetas  (378.000 euros), con un total de deuda aduanera y tributaria (impuestos especiales, IVA y recargo de equivalencia) que se pretendía eludir de 296.649 euros. El tabaco fue depositado en un almacén que la empresa Logista tiene en Baracaldo.

Las averiguaciones de la Guardia Civil sobre la nave de Reus –calle Joaquim Bartrina Aixams– determinaron que figuraba alquilada formalmente por uno de los ahora procesados, Rafael F.A., si bien actuaba conjuntamente con Manuel L.M. y Juan Antonio B.M. (éste, primo del primero). Los agentes supieron que Rafael tenía alquilada otra nave, en este caso en el polígono Francolí de Tarragona, propiedad de Unión Azufrera SA.

Los guardias vigilaron la nave del polígono industrial de Tarragona, situada en la parcela 14. Al mediodía del 29 de marzo llegó un camión frigorífico, procedente de Drykoningen (Países Bajos),conducido por el cuarto imputado, Bernhard Freddij Carl V.B., de 37 años. El vehículo entró en el almacén. Cargó la mercancía y se fue al polígono de Terrassa, donde hizo lo mismo –en esta ocasión, gazpacho Gallina Blanca y masas de Fripan–.

Camión sospechoso

El camión comenzó a realizar una circulación irregular, avanzaba y retrocedía, como si temiera algún seguimiento o vigilancia. Ante ello los agentes le dieron el alto y registraron su interior. Además de la mercancía cargada en Terrassa, encontraron tres palés con un total de 26 cajas. Cada una contenía tres paquetes, que a su vez tenían en su interior otros cinco, formados cada uno de estos últimos por ocho láminas de hachís, con un peso total de 775 kilos. El valor de dicha droga era de aproximadamente 350,6 millones de pesetas. Tras tomar unas muestras, la sustancia estupefaciente fue destruida. Asimismo, el camionero llevaba en su poder 252.688 pesetas, que también fueron incautadas.

A la vista del descubrimiento, los agentes consideraron necesario entrar tanto en la nave del polígono Agro Reus como en la del Francolí. En la capital del Baix Camp se accedió el día 30 y se hallaron 36.980 cajetillas de tabaco Souvereign, envasadas en cajas de cartón de color blanco, sin ninguna inscripción. También había cajas de litro y medio de agua mineral. El género intervenido hubiera alcanzado un valor en el mercado de 69.930 euros, generándose una deuda tributaria por la falta de pago de impuestos especiales, IVA y recargo de equivalencia de 49.633 euros, a los que hubiera debido añadirse la suma de 5.245 euros de deuda aduanera. El genero incautado quedó depositado en los almacenes que la empresa Altadis tiene en el polígono Francolí.

Detenciones

La detención acaecida en la mañana del 30 de marzo se produjo tras la observación por los agentes de la nave citada y de cómo esa mañana Manuel L.M., de 26 años, se personó en ella conduciendo un Fiat Tipo y a continuación Juan Antonio B.M., de 25 años, al volante de un Volkswagen Polo y finalmente Rafael F.A., de 31 años, en un camión-furgoneta Mercedes. Manuel llevaba en su poder 443.000 pesetas repartidas en tres sobres y Rafael, 20.000.

La entrada y registro en la nave del polígono Francolí permitió el descubrimiento de varias cajas de cartón (hasta un total de 98 bultos), conteniendo cada una de ellas unas cuarenta tabletas de unos 250 gramos cada una. En total unos mil kilos de hachís, valorados en 253,2 millones de pesetas.

Los cuatro detenidos, tras pasar a disposición judicial, fueron puestos en libertad con cargos. Sólo uno –Juan Antonio– contaba con antecedentes policiales, concretamente había sido arrestado en una ocasión.

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