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Proliferan las casas que salen a la venta con ocupas en Tarragona

En Tarragona, Reus, El Vendrell o Salou abundan las viviendas  que se ofertan con inquilinos ilegales dentro, algo ya normalizado

Raúl Cosano

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Uno de los avisos que aparecen en los anuncios de pisos que tienen ocupas. En Tarragona no dejan de proliferar.

Uno de los avisos que aparecen en los anuncios de pisos que tienen ocupas. En Tarragona no dejan de proliferar.

En varios portales de internet abunda algo que se ha convertido en habitual: los pisos que se venden con ocupas dentro. Así se anuncia, por ejemplo, en una propiedad en El Morell: «El inmueble se transmitirá en el estado de ocupación en que se encuentre, en concreto con una ocupación ilegal por terceros (okupas), frente a los que la propiedad ha presentado demanda por delito de usurpación». 

El sector ha aprendido a convivir con este tipo de productos. «Muy pocos particulares compran pisos ocupados. Sí lo hacen inmobiliarias o inversores. Compran a lo mejor un edificio entero a la baja y acaban haciendo negocio. Para ellos el ocupa es un problema circunstancial. Les ponen un juicio y se les acaba echando», argumenta Manel Sosa, secretario de la Cambra de la Propietat Urbana de Tarragona. 

Los inmuebles con ocupas dentro y que están a la venta proliferan en la provincia. La venta de este tipo de propiedades comenzó en 2014 de la mano de algunas inmobiliarias de bancos pero se ha disparado en los últimos meses. Incluso hay particulares que brindan su inmueble en esas condiciones tan especiales. 

La comercialización de viviendas con el ocupa dentro pasa a normalizarse. Centenares de anuncios en la red ofrecen pisos en venta en lugares como Tarragona, Reus, Salou o El Vendrell a precios que suelen estar muy por debajo de mercado, a cambio de que sea el comprador quien se libere del usurpador de la forma que considere más oportuna.

Comprar sin ver el piso
Eso sí, el hipotético dueño debe afrontar varias labores complejas, como no poder visitar el piso o negociar luego la marcha de los inquilinos ilegales. 

En ocasiones, es la propia inmobiliaria quien se encarga de ofrecer al comprador el contacto con una empresa especializada en desalojar viviendas en posesión de los ocupas. 

La casuística es diversa: desde un piso con 62 metros cuadrados en la calle Arquitecte Jujol de Tarragona por 36.000 euros a otro en Cambrils, de seis habitaciones, disponible por 79.000. Especialmente numerosos son los reclamos en barrios de la periferia de Tarragona o Reus, azotados por la crisis y los desahucios y, por lo tanto, con un número importante de pisos que quedaron vacíos, susceptibles de ser usurpados. La ocupación ha llegado también a entornos de propietarios con un mayor poder adquisitivo. Chalets de Vilafortuny también la han padecido. 

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