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Propietarios de TGN del siglo XIX

El Arxiu Històric de Tarragona ha restaurado dos libros de registros de fincas rústicas y urbanas de la ciudad del año 1862. Ambos formaban parte de la delegación provincial de Hacienda
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El registro de fincas urbanas del año 1862:a la izquierda, antes de ser restaurado. A la derecha, tras los trabajos de restauración- Fotos: Cedidas

El registro de fincas urbanas del año 1862:a la izquierda, antes de ser restaurado. A la derecha, tras los trabajos de restauración- Fotos: Cedidas

¿Quiénes eran los propietarios del número 1 de la Rambla Nova en el siglo XIX? ¿Qué familias eran terratenientes en la ciudad: los Castellarnau, los Montoliu, los Ricomà...?, ¿Cuántas propiedades eran de la Iglesia? ¿Cuándo compró el Estado tierras en la partida de la Horta del Rec Major para la construcción de la Tabacalera?

Todas estas preguntas encuentran su respuesta en dos libros de registro de fincas rústicas y urbanas editado en 1862 y que pertenecieron a la delegación provincial de Hacienda. Ambos entraron en depósito del Arxiu Històric de Tarragona en 1983 y su estado de conservación empezaba a ser preocupante a raíz de su manipulación.

Por la información valiosa que contienen y el estado de deterioro de los ejemplares, el Arxiu Històric de Tarragona decidió en 2013 solicitar a la Generalitat su restauración. «El trabajo ha ido a cargo del Centre de Restauració de Béns i Mobles de Catalunya», explica el director del Arxiu Històric de Tarragona, Ricard Ibarra.

Ambos libros «aportan una información de gran valor sobre las propiedades en la ciudad de Tarragona y permiten obtener una fotografía de la distribución del término municipal y de los cultivos predominantes en el último tramo del siglo XIX», apunta el director del Arxiu.

En el caso del libro de registro de fincas urbanas, podemos encontrar datos de los propietarios (nombre y domicilio) y de los inmuebles: ubicación (numeración de las casas y la calle), número de habitaciones... En el caso del registro de fincas rústicas hay el índice de las partidas en las que se distribuía el término municipal en aquella época, el nombre del propietario (a veces con el oficio y su domicilio), el número de jornales y el cultivo predominante.

Entre las curiosidades que revelan ambos ejemplares está, por ejemplo, la relación de barracas que había en la desembocadura del río Francolí o las 120 calles que sumaban la Part Alta y el sector del Port. También localiza las fincas deshabitadas o en ruinas o los cuarteles de artilleríay cuerpo de guardia de la ciudad.

Las fábricas de tejidos, pieles, destilerías, fundiciones de hierro o molinos de harina completan una descripción de la actividad agraria y manufacturera de la Tarragona de finales del siglo XIX.

La información de ambos libros, admite Ibarra, es motivo de consulta por muchos historiadores, investigadores o usuarios particulares del Arxiu Històric. Por esta razón, la restauración de ambos era necesaria. «Los criterios para decidir qué libro debe restaurarse del depósito que tenemos vienen impulsados por su antigüedad y el interés de la información que contiene. Por ello decidimos impulsar su recuperación», argumenta el director.

Dentro del ‘Pla Bruniquer de restauració i digitalització de fons’, que impulsa el Departament de Cultura, se solicitó esta restauración. Ambos ejemplares fueron entregados en julio de 2013 al Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya, que ha terminado su trabajo recientemente. «Las cubiertas de piel sufrían desgarros, había pérdida de material y suciedad en las hojas», describe Ibarra.

 

La siguiente fase: digitalizar

Con la restauración terminada, en una segunda fase se procederá a digitalizarlos para que los usuarios puedan acceder con mayor comodidad a la información sin necesidad de manipular los originales restaurados.

Estos dos libros de registro de fincas rústicas y urbanas de la ciudad de 1862 se suman a otros trabajos de restauración encargados anteriormente: el libro de óbitos de la parroquia de Sant Miquel de Vespella de Gaià (1763-1807), dos protocolos del notario Sebastià Llagostera (1550-1612), los 66.800 negativos fotográficos del Fons Fotografia Canadell o los 74 pergaminos sellados del Fons Municipal de Tarragona. Actualmente el Arxiu continúa reclamando la restauración de otros documentos de gran valor.

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