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Quejas en la Part Baixa por el mal funcionamiento de las escaleras y los ascensores

Las escaleras de Vapor se estropean día sí y día también y el Ayuntamiento dice que está cambiando el sistema. Mientras, los ascensores de la Plaça dels Carros siguen sin funcionar

Norián Muñoz

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Los vecinos se quejan de que nunca se sabe si las escaleras de la calle Vapor, que salvan un desnivel de 24 metros, van a funcionar.  FOTO: Alba Mariné

Los vecinos se quejan de que nunca se sabe si las escaleras de la calle Vapor, que salvan un desnivel de 24 metros, van a funcionar. FOTO: Alba Mariné

norián muñoz
tarragona
Conchita Fenés pone toda la atención en bajar poco a poco los peldaños de la escalera mecánica de la Calle Vapor; está estropeada por enésima vez. No le resulta fácil porque el escalón es alto, no están pensadas para ser usadas cuando no funcionan. Ella está operada de la espalda y ya se cayó aquí una vez. «Es una vergüenza», resume.

La indignación se palpa entre los vecinos, que nunca saben cuáles son los tramos que funcionan ese día. No es que les sorprenda, sino que no se resignan. «Está fatal», dice Margarita Rubio, quien se ofrece a dar su DNI y a ir adonde sea «para que lo arreglen». La alternativa natural cuando las escaleras mecánicas no funcionan sería subir o bajar las escaleras no mecánicas que están a un lado, con escalones más pequeños, pero los vecinos a quienes les preguntamos por qué no van por allí explican que  descartan esta opción porque la zona queda escondida detrás de la vegetación y es insegura porque allí se instalan personas a consumir drogas.

Mari Carmen Puig, presidenta de la AAVV del Port, relata que tiene muchísimas denuncias y está cansada de pedir explicaciones al Ayuntamiento de Tarragona, a la misma empresa que las mantiene... Lo hace ella como presidenta de la asociación y lo hacen, desesperados, otros vecinos a título particular. Comparten la misma sensación «de que nos pasan el burro», relata ella.

Una historia repetida

Lo cierto es que el mal de estas escaleras es endémico, tal como demuestra la hemeroteca del Diari. Las únicas noticias positivas relacionadas con la instalación datan de la fecha de su inauguración, en 2010, cuando los comerciantes se congratulaban de que las escaleras habían aumentado el tráfico de personas por la zona y los vecinos estaban contentos aunque reclamaban un ascensor en el mismo sitio. Entonces se dijo que se estaba estudiando dónde ubicarlo, pero del tema nunca se volvió a hablar. A partir de allí, cada año aparece un rosario de noticias que hablan de actos vandálicos de todo tipo y de desperfectos, muchos desperfectos.

Tras una solución

Desde el Ayuntamiento de Tarragona explican que buena parte del problema tiene que ver con que las escaleras tienen un sistema que, cuando detecta que hay una incidencia como un golpe, por ejemplo, se detiene por seguridad por si se tratara de un usuario que ha caído.

Sucede generalmente cuando se suben por allí elementos para los cuales inicialmente no están diseñadas las escaleras, como bicicletas o carritos. Pasó no hace mucho, cuando se cayó el contenido de chatarra que transportaba un hombre en un carro. En ese caso, además de detenerse la escalera, se rompió uno de los vidrios de las barandas laterales.

La empresa que se encarga del mantenimiento (Thyssenkrupp) controla el funcionamiento de manera remota a través de videocámaras, así que cuando un tramo se para hay que comprobar lo que sucede para volver a ponerla en marcha. Actualmente, explican desde el ayuntamiento, la empresa está perfeccionando el sistema para que la puesta en marcha después de cada parada sea más rápida.

Los ascensores ‘durmientes’

Pero esta no es la única infraestructura pública que suscita quejas de los vecinos del barrio. El paso soterrado de la Plaça dels Carros también ha sido fuente inagotable de noticias por su suciedad y problemas de mantenimiento.

Estos días están a pleno rendimiento las cuatro escaleras mecánicas, dos de subida y dos de bajada, para felicidad de los usuarios, pero los dos ascensores siguen sin funcionar, ya no se sabe desde cuándo. Muchas personas con problemas de movilidad se han quejado con insistencia de que una zona que antes era accesible gracias al paso a nivel por las vías (clausurado por peligroso) ahora se ha convertido en inaccesible para ellos porque es imposible confiar en que el ascensor funcionará. 

La solución para pasar del centro de la ciudad a la parte baja implica dar un rodeo por el puente del Serrallo o ir por la pasarela peatonal que une la Rambla con el paseo marítimo, con la dificultad de que los accesos de esta última no están adaptados. «A todas estas personas y a muchos mayores les han dejado incomunicados, y no son casos puntuales (que se dañen los ascensores), es cada dos por tres», reclama Puig. De hecho, ya el Diari lo denunció hace casi un mes.

Pero las personas con discapacidad no son las únicas que sufren la falta de ascensor. El paso soterrado es un desfile constante en el que se puede ver a personas cargando carritos de la compra, enseres para la playa, sillitas de bebé... Y no todos son usuarios habituales, así que alguno se queda esperando el ascensor que da hacia el centro porque no hay ningún aviso. En el otro sí que hay un cartel en el que se puede leer que están realizando «trabajos de mantenimiento».

Justamente una mujer que con dificultad consigue subir a peso una sillita de dimensiones considerables con el bebé dentro dice, en inglés, que todo sería más fácil si el ascensor funcionara. 

De nuevo el incivismo

Los vecinos se quejan además de que, cuando los ascensores por fin funcionan, lo complicado es asegurarse de que estén en buenas condiciones. Más de una vez han encontrado excrementos dentro. Desde el ayuntamiento aseguran que se está a la espera de un repuesto para reparar la cabina, unos trabajos que prometen que terminarán antes de que acabe esta semana.

También desde el ayuntamiento aclaran una de las dudas señaladas por varios vecinos: ¿Por qué las siete cámaras de vídeo que están a la vista no captan los actos incívicos que muchas veces son los causantes de los desperfectos? Apuntan que las cámaras no son disuasorias, sino reales y las imágenes las revisa la Guàrdia Urbana. 

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