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Quim Torra considera una «auténtica vergüenza» el retraso del Corredor del Mediterrani

En su primera visita institucional al Port de Tarragona, el president de la Generalitat, Quim Torra, reivindica que la administración catalana pueda gestionar esta infraestructura

Núria Riu

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El president de la Generalitat, Quim Torra, el conseller de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet, i del president del Port de Tarragona, Josep M. Cruset, durante la visita. Foto: ACN

El president de la Generalitat, Quim Torra, el conseller de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet, i del president del Port de Tarragona, Josep M. Cruset, durante la visita. Foto: ACN

En su primera visita institucional al Port de Tarragona, el president de la Generalitat, Quim Torra, calificó de «auténtica vergüenza» la demora en infraestructuras clave para la economía tarraconense como son el Corredor del Mediterrani y el túnel del Coll de Lilla. Torra pedía al gobierno español que «cumpla los plazos y tire adelante» el eje ferroviario. «Continuamos sin conocer exactamente cuándo podremos contar con esta infraestructura», denunciaba el máximo representante del Ejecutivo catalán. 

La Autoritat Portuària de Tarragona ha hecho los deberes. Los accesos ferroviarios interiores están acabados. Ahora falta su conexión al ancho internacional para que las mercancías puedan salir hacia Europa. «El Estado ha de cumplir lo que dijo. Han sido demasiadas promesas incumplidas», argumentó el presidente tras participar en el comité ejecutivo del puerto.

El jefe del Ejecutivo defendió que la ausencia del ancho internacional está «limitando» el crecimiento del Port de Tarragona y que esto tiene un impacto para las empresas y trabajadores de este territorio.

Durante su intervención, el president de la Generalitat también defendió la gestión directa de los puertos de Tarragona y Barcelona. «No tiene ningún sentido que las decisiones aún se tomen a 500 kilómetros», argumentó. 

Torra llegaba a las 9.30 al puerto, acompañado del conseller de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet. Tras reunirse con el comité ejecutivo, se dirigía a los miembros de la comunidad portuaria. Durante su breve intervención destacaba la «ambición» en los proyectos de futuro del enclave tarraconense y destacaba que, junto con el Port de Barcelona, representan el 25% del PIB catalán. «Si los dos puertos van bien, Catalunya también», aseguraba.

Los enclaves de Tarragona y Barcelona representan el 25% del PIB de Catalunya

Por su parte, el conseller Calvet defendió la necesidad de un frente portuario catalán. «Detrás de los puertos está la economía del país», insistió.

Josep Maria Cruset, presidente del Port de Tarragona, ejercía de anfitrión en este encuentro insólito. Cruset ponía el acento en el «importante ciclo inversor» previsto a lo largo de este ejercicio. La ampliación de los espacios portuarios, así como el Puerto Seco, que debe extender el hinterland,  son algunos de los proyectos más inmediatos. Cruset destacó la voluntad de «ir más allá» y para ello insistía también en la necesidad de desencallar aquellas infraestructuras clave para la competitividad de la economía tarraconense. La delegación del Govern de la Generalitat, acompañada por el presidente Cruset viajó en golondrina por las aguas portuarias

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