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Rechazo a la propuesta para que Tarragona sea municipio turístico

Los sindicatos, la patronal y asociaciones comerciales consideran que precarizará la situación laboral y que la iniciativa tan solo beneficia a las grandes superficies

Núria Riu

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La afluencia de turistas en la calle Major de la Part Alta de Tarragona.  Foto: Pere Ferré/DT

La afluencia de turistas en la calle Major de la Part Alta de Tarragona. Foto: Pere Ferré/DT

El debate está abierto. La propuesta para que Tarragona solicite la calificación de municipio turístico y los comercios puedan abrir todos los fines de semana  ha levantado ampollas tanto en la patronal como en los sindicatos y las asociaciones de comerciantes. Rechazan frontalmente una posibilidad que afirman que tan solo está pensada para beneficiar a las grandes superficies. Sin embargo, no cierran la puerta a que algunas zonas de la ciudad puedan obtener esta catalogación.

La propuesta fue aprobada en el último pleno a instancias de una moción presentada por Ciutadans y que apoyaron PSC, PP, Units per Avançar y PDECat. En ésta se acordaba que el Ayuntamiento elevara la petición a la Direcció General de Turisme de la Generalitat para obtener esta catalogación. Pero, ¿qué implica ser municipio turístico?, ¿qué opinan los agentes implicados?

El distintivo permite que puedan establecerse tributos específicos y tener la consideración de prioritarios a efectos del Pla Director d’Inversions Locals. No obstante, una de las consecuencias más relevantes es que el municipio en cuestión puede solicitar la exclusión al régimen general de los horarios comerciales. Una liberalización que de momento tan solo existe en la Part Alta, que es zona turística desde 2007, y que ahora quiere hacerse extensiva a toda la ciudad. 

El debate sale a la luz a raíz de una moción de Ciutadans aprobada en el pleno

El representante de Pimec Comerç en Tarragona, Florenci Nieto, se opone completamente a la propuesta. «No tenemos ningún inconveniente en que zonas como El Serrallo y la Rambla Nova lo sean, pero bajo ningún concepto que lo sea toda Tarragona. Es el café para todos», argumenta. 

Las asociaciones de comerciantes también son partidarias de ampliar este concepto a nuevas zonas, sin que esto suponga incluir toda la ciudad. «La Part Alta es turística, pero el resto de Tarragona no lo es. Hace cuatro años ya se intentó con El Serrallo y no funcionó porque no hay comercio», afirma el presidente de la Unió de Botiguers, Ferran Milà. Lamenta que la moción fuera aprobada en el pleno y «nadie nos consultó», y dice que detrás de la propuesta «están las grandes superficies comerciales que quieren abrir todos los días». 

En cuanto a la afectación que tendría sobre el comercio del centro, Milà está convencido de que «quizás habrá quien sí que abrirá, pero esto no significa que vaya a vender más».

Tampoco es partidario de generalizarlo a toda la ciudad el presidente de la Via T, Salvador Minguella. «No sé si hace falta que Joan XXIII sea ciudad turística», afirma. En cambio, defiende que se refuerce la apuesta que están haciendo algunos establecimientos del centro para estrechar los lazos con el turismo, a partir de la creación de la Zona d’Acolliment de Creueristes (ZAC). En este caso, cada propietario decide si abre o no los días de crucero, una libertad de decisión que apela que podría ser un buen mecanismo de cara a pensar en ampliar el horario de apertura también los fines de semana. «El tema de los cruceros aún está muy verde, pero algunos comercios ya están abriendo. El turismo es un tema que debemos seguir trabajando, con un programa mucho más amplio», argumenta Minguella.

Lanza una propuesta para crear una bolsa de empleo a través de Tarragona Impulsa

El Ayuntamiento de Tarragona también es consciente de que si quiere seguirse ganando peso como destino turístico hay cosas que tienen que cambiar. Y que, más allá de la Part Alta, hay terreno para crecer. «Si nos lo dan creo que sería bueno», afirma la concejal de Comerç, Elvira Ferrando.

La edil socialista reconoce que la propuesta que tenía encima de la mesa era «la ZAC y ampliar un poquito más». Aunque no es contraria a que pueda extenderse también a los barrios. «Es un tema que abordaremos en la próxima Taula de Comerç, pero debemos tener en cuenta que esto lo que permite es que quien quiera abrir, que pueda hacerlo», dice la concejal.

En cambio las organizaciones sindicales se muestran contrarias a la medida. «Por un lado se está impulsando una reforma horaria para poder estar más tiempo con la familia y racionalizar los horarios. Mientras que, por el otro lado, dan luz verde a la liberalización del comercio. Creo que los políticos no saben muy bien lo que quieren», lamenta el secretario general de UGT en las comarcas de Tarragona, Joan Llort.

Uno de los puntos de la moción recoge que la administración local creará una bolsa de trabajo, a través de Tarragona Impulsa, para cubrir la demanda laboral que puedan tener los establecimientos. Los representantes sindicales son muy críticos sobre el deterioramiento que supondría para el empleo en el sector. «Si supusiera la creación de nuevos puestos de empleo en situaciones no precarias, lo podríamos hablar, pero no se creará más empleo, simplemente se modifican las horas de trabajo de la plantilla. Primero dicen que es voluntario y después se acaba obligando», apunta el responsable del área de Comercio del sindicato CCOO en Tarragona, Carles Cartanyà.

La propuesta no parte del consenso. El especialista en comercio de Pimec es rotundo: «Tarragona no será declarada zona turística». Y es que, para que la propuesta prospere, la Generalitat consulta a las cámaras de comercio y a los agentes implicados. Y, en este caso, Nieto ya ha dicho que Pimec se opondrá. «No podemos volvernos locos ahora porque las cifras de turistas son buenas, si no perderemos todo el encanto».

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