Récord de contagios en seis meses en Tarragona

La provincia registró en un día 445 casos, la mayor cifra desde julio. Las visitas a Primaria por Covid-19 crecen un 43% en una semana. Salut comunicó tres defunciones en esta sexta ola

Raúl Cosano

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Un hombre compra un test de antígenos en una farmacia de Tarragona.  FOTO: FABIÁN ACIDRES

Un hombre compra un test de antígenos en una farmacia de Tarragona. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La sexta ola se agrava en Tarragona a las puertas de las reuniones familiares por Navidad, con datos que apuntan a un incremento de contagios que se parece mucho al de la quinta ola, que hizo estragos en verano. Ayer la provincia registró 445 positivos, todo un récord prácticamente en medio año. Hay que regresar a mediados de julio, seis meses atrás, para ver cifras tan elevadas. Se empiezan a notar ya incluso los efectos del puente de la Purísima, una festividad de la que recelaban los expertos porque podía hacer más crítica la situación. Durante las últimas jornadas, Tarragona va a más de 300 contagios diarios por el virus.

Lo cierto es que en el plazo de dos semanas los contagios diagnosticados por PCR o antígenos en Tarragona han pasado de alrededor de 1.000 a más de 1.800, prácticamente el doble. Solo la protección de la vacuna hace que ni las hospitalizaciones ni las defunciones crezcan tanto como lo hacen las infecciones. Aun así, Salut comunicó ayer tres defunciones, el peor registro de esta sexta ola que aún está en expansión y con la mayoría de los índices epidemiológicos disparados y sin un freno en el horizonte.

Otro de los datos más relevantes conocidos ayer tiene que ver con la situación de los CAP, sumidos en el colapso, por su labor de diagnóstico y también por la vacunación. Salut notificó ayer las visitas que se hicieron a los ambulatorios de Tarragona este lunes por motivos de Covid. Fueron 2.413. Se trata de la mayor cifra desde el 26 de julio, en plena quinta ola, cuando el dato fue de 3.006.

Aún no se ha llegado al pico

La estadística no es menos preocupante si se atiende a la evolución semanal. En los últimos siete días la provincia ha superado las 10.100 visitas por coronavirus a la atención primaria, un 43% más que en la anterior semana. El registro se acerca alarmantemente a los 18.000 casos que se registraban semanalmente durante el verano en aquella quinta ola imprevista, que se expandió sobre todo entre los jóvenes, por entonces con una muy baja cobertura de vacunación. Y un dato más para calibrar la magnitud del drama actual: se han alcanzado los 1.000 test de antígenos semanales a sintomáticos con resultado positivo, un techo al que no se llegaba desde principios de agosto. Esa cifra se ha duplicado en una semana en Tarragona: de 588 a 1.026.

La secretaria de Salut Pública, Carmen Cabezas, advertía este lunes de que «llevamos días y semanas de empeoramiento de los indicadores y la tendencia es preocupante». Por su parte, la directora del Servei Català de la Salut, Gemma Craywinckel, apelaba «a contener la interacción social» y añadía: «Estamos en pandemia y el sistema sanitario está muy presionado. Estamos en una nueva oleada y, para contenerla, lo que individualmente haga cada ciudadano será relevante para garantizar que el sistema responda a lo que es pandemia y a lo que no es».

Lo peor de todo es que todavía no se está dando un descenso, por lo que la cresta de este nuevo envite no se atisba. Si la primaria lleva tiempo colapsada, la situación en los hospitales también se va complicando, aunque se está lejos de la saturación de otras oleadas del SARS-CoV-2. A día de ayer había 100 pacientes ingresados, un ligero descenso respecto al último dato, aunque es una bajada momentánea porque la tendencia es ‘in crescendo’.

Jovénes en la UCI

El Camp de Tarragona vio incrementarse en dos el número de personas en UCI (de 16 a 18) y las Terres de l’Ebre pasaron de siete a seis. La edad sigue siendo uno de los principales factores de riesgo y un elemento determinante de los ingresos, como ha sucedido en otros momentos de la emergencia sanitaria. El 91% de los enfermos de Covid-19 en intensivos tienen más de 50 años. Pese a ello, como ya sucedió en verano, desde hace unos días es posible encontrar de nuevo a pacientes jóvenes graves. En concreto, en Tarragona hay una persona en estado crítico de la franja de 30 a 39 y otra más del segmento de los 40 a los 49 años.

Desde el inicio de la pandemia han perdido la vida 1.430 personas (1.236 del Camp de Tarragona y 194 de Terres de l’Ebre). Los tres decesos de ayer añaden inquietud, si bien el análisis de los datos oficiales de Salut muestra que la situación no tiene equiparación con otras olas.

Comparemos dos momentos con incidencia similar del virus, uno de esta sexta ola y otro de la tercera, en diciembre del año pasado, cuando no había vacunas. Tomando de base una incidencia a 14 días de 390 casos, se ha pasado de 95 ingresados en tiempos de vacunas, actualmente, a 204. Es decir, cuando no existían antídotos había más del doble de hospitalizados.

Las vacunas salvan vidas

Lo mismo sucede con los fallecimientos, drásticamente minimizados a golpe de inoculaciones en los brazos: de los tres semanales que se han notificado en Tarragona ahora a los 32 de hace un año, cuando se trata, recordemos, de una situación epidemiológica similar. La diferencia es abismal y constituye una prueba más de que las vacunas salvan vidas.

En cuando a la realidad epidemiológica, los riesgos de rebrote siguen por las nubes, aunque la Rt o velocidad de contagio firman retrocesos ligeros tanto en el Camp de Tarragona como en el Ebre. La tasa de positividad es otro de esos índices que muestran cómo la situación se ha desbordado sin remedio. El porcentaje de pruebas con resultado positivo respecto al total de las que se realicen no debe ser superior al 5%, según la OMS, para demostrar que se están controlando las cadenas de contagio. Pues bien, el Camp de Tarragona registra un dato de más del 9% y el Ebre de más del 10%, ratios que ilustran cómo se desborda la situación.

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