Recuperar el bosque de Tarragona gracias a personas en riesgo de exclusión

La Associació Aurora celebró ayer la 8ª edición de ‘Fem Francolí!’, con el objetivo de conservar la vegetación

CARLA POMEROL

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Ayer fue el turno del margen derecho, a la altura del Pont de Santa Tecla. FOTO: ALBA MARINÉALGUNOS USUARIOS DE LA ASSOCIACIÓ AURORA SE ENCARGABAN DEL AGUA. FOTO: ALBA MARINÉ

Ayer fue el turno del margen derecho, a la altura del Pont de Santa Tecla. FOTO: ALBA MARINÉALGUNOS USUARIOS DE LA ASSOCIACIÓ AURORA SE ENCARGABAN DEL AGUA. FOTO: ALBA MARINÉ

El objetivo de Daniel Pujol es recuperar la vegetación y el entorno ambiental del río Francolí. Como él, fueron muchos los tarraconenses que ayer se reunieron con el mismo fin. Pujol enseñaba a los voluntarios como limpiar los alcorques, para después añadir los restos vegetales. Es un experto en la materia. Y es que es la quinta vez que participa en la jornada de Fem Francolí!, una iniciativa capitaneada por la Associació Aurora, que tiene el propósito de llevar a cabo tareas de conservación del bosque de ribera. La de ayer fue la octava edición y reunió cerca de 80 participantes. Eso sí, las medidas de seguridad por la Covid-19 estuvieron presentes a lo largo de la mañana.

Se trata de una jornada de voluntariado ambiental, en la que, a parte de recuperar la vegetación, también ayuda a descubrir el entorno fluvial de nuestra ciudad. La Associació Aurora, entidad que integra social y laboralmente personas con enfermedades mentales, lleva años interviniendo en el cauce del río Francolí. «La intención es que la vegetación se arraigue y pueda vivir en este entorno», añadía ayer Jaume Santos, director de la Associació Aurora.

La jornada Fem Francolí! está abierta a toda la ciudadanía. Solo era necesario inscribirse previamente. Participaron un total de 80 personas, entre voluntarios y usuarios de la asociación. En esta ocasión, el punto de encuentro fue el margen derecho, a la altura del Pont de Santa Tecla. Cada edición se concentra en un zona distinta. A las diez llegaban los primeros participantes. La organización se encargaba de tomar la temperatura a los asistentes, quienes también debían firmar una declaración de responsabilidad, en la que, entre otras cosas, se dejaba claro que el participante no había estado en contacto con ningún positivo. Después de frotarse bien las manos con el gel hidroalcohólico, comenzaba la aventura.

Como novedad, y teniendo en cuenta la situación de pandemia, los participantes se dividieron en tres grupos y en dos tandas. Unos cuantos descubrieron el entorno fluvial y las especies vegetales que se pueden encontrar, gracias a los conocimientos de una educadora ambiental. El resto llevaron a cabo las tareas de conservación, guiados por los que más sabían.

Uno de ellos era Daniel Pujol, quien acudía a la jornada por quinta vez consecutiva. «Es un día muy especial, marcado en rojo en el calendario, porque hoy podemos enseñar todo lo que hacemos a lo largo del año», comentaba Pujol, quien añadía que «todo lo que sé, lo he aprendido a base de experiencia». Este joven ayudó a los voluntarios durante todo el proceso de conservación de las plantas.

También participaron en la jornada un buen grupo de voluntarios. Ángeles Freire es una de ellas, quien asistió con sus dos nietos pequeños, Teo y César. «Conocí la entidad a través de unos amigos que tenían un hijo con una enfermedad mental. De esto hace ya muchos años y, desde entonces, me hice socia. Me parece que la Associació Aurora hace una muy buena tarea», explicaba Freire, quien añadía que «intento venir siempre con mis nietos. Les hace gracia ver cómo están creciendo los árboles que plantaron hace años ellos mismos».

La ribera del río Francolí ha sido un espacio que durante muchos años ha estado abandonado. Hay presencia de especies invasoras, como es el caso de las cañas, que impiden que la vegetación propia del río pueda desarrollarse. Usuarios y voluntarios se encargaron de retirar las cañas y plantar especies autóctonas.

Doble misión

Para entender esta actividad, primero hay que conocer la razón de ser de la Associació Aurora. La entidad tiene dos misiones: por un lado, recuperar y conservar espacios ambientales y, por otro, insertar al mundo laboral personas con riesgo de exclusión social. La asociación cuenta con un acuerdo de custodia con la Agència Catalana de l’Aigua, en el que colabora tanto el Ayuntamiento de Tarragona como Repsol. «La idea es recuperar la vegetación de este tramo del río, y lo hacemos insertando personas con problemas de salud mental», explicaba Santos.

El director de la asociación aseguraba ayer que «se trata de una actividad muy adecuada y necesaria en estos tiempos, ya que es al aire libre, en contacto con la naturaleza. Es una manera de devolverle todo lo que ella nos ha dado».

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