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Reencuentro del pequeño Dylan con los policías de TGN que la salvaron la vida estas Navidades

El pequeño Dylan y sus padres acudieron a la comisaría de la Guàrdia Urbana a dar las gracias a los dos agentes que el día antes de Navidad evitaron que el niño muriera de asfixia en un centro comercial

Àngel Juanpere

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Dylan ?en brazos de su padre? con su hermano y su madre, flanqueados por los dos agentes. Foto: dt

Dylan ?en brazos de su padre? con su hermano y su madre, flanqueados por los dos agentes. Foto: dt

Fue un reencuentro especial el que hubo esta semana entre el pequeño Dylan y sus padres y los dos agentes de la Guàrdia Urbana de Tarragona que el día antes de Navidad salvaron la vida al pequeño que se estaba ahogando en un centro comercial de Les Gavarres. Obsequiaron a los dos agentes con unas botellas de vino de La Rioja –comunidad de la que es originaria la madre de Dylan– acompañadas por una foto del pequeño y un escrito de agradecimiento. «Todo detalle que llevásemos sería poco», asegura al Diari Manuel Rodríguez, el padre.

Durante unos minutos, y con la tranquilidad de haber pasado varios días desde el incidente, los guardias departieron con la familia sobre lo ocurrido en vísperas de Navidad. Era aproximadamente la una y media de la tarde. Manuel, junto con su esposa –que está embarazada de una niña– y sus dos hijos –entre ellos Dylan, de 21 meses– acudieron al centro comercial a realizar las últimas compras para la Nochebuena y las fiestas de Navidad. Se encontraban en un extremo del recinto. «Llevábamos al niño en el carrito. De repente, vimos que estaba blanco y no reaccionaba, no sabía qué hacer. El pequeño estaba de lado y no podíamos ponerlo derecho. Si hubiera comido algo y se hubiera atragantado, sabíamos que teníamos que ponerlo boca abajo y ya está. Mi mujer llamó a la ambulancia, pero yo vi que no podíamos esperar, por lo que cogí al pequeño en brazos y me fui hacia donde estaban los de seguridad», recuerda Manuel mientras se le pone la piel de gallina cuando relata aquellos momentos críticos.

Dio la causalidad de que una patrulla de la Guàrdia Urbana había acudido al establecimiento por otro asunto. Los agentes fueron informados por el personal de seguridad de lo que había ocurrido. «Cuando llegaron Manel y Rubén Dylan se me moría. Se lo di a los dos guardias, mientras la gente se agolpaba alrededor, pensando que el pequeño se había atragantado con comida», dice Manuel. Los dos guardias comenzaron los primeros auxilios «según me han comentado ahora, porque yo estaba en shock».

Dylan vomitó y sacó mocos, con lo que comenzó a respirar. «Escuché a los agentes que dijeron que ‘ya vuelve en si’. El niño no lloró, se quedó muy mal, se dormía. Los agentes me dijeron que no le dejase dormir. Mientras llegaba la ambulancia los agentes nos acompañaron a una sala. Estuvieron muy atentos con nosotros».

Llegó la ambulancia y el médico examinó al pequeño, «entonces no llegaba a los 38 grados. Cuando ingresó en el hospital tenía casi 40». Los médicosles dijeron que a veces a los bebés les da un ataque antes de un episodio febril. A los cinco minutos de llegar al Joan XXIII acudió la patrulla para interesarse por el estado de Dylan «y le llevaron unas pegatinas», recuerda Manuel, quien añade que después les llamaron dos veces por teléfono. Por la noche, la familia salió del hospital para pasar la Nochebuena en casa. Han podido pasar unas Navidades en familia, siempre con un ojo puesto en Dylan.

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