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Reencuentro emotivo al lado de la Casa de la Festa

Ensayos. La Víbria, L’Àliga y otras bestias del Seguici se preparan para dar lo mejor de ellas en las cinco actuaciones estáticas previstas durante las fiestas de Santa Tecla

CARLA POMEROL

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La Víbria, los tambores y las ‘gralles’ ensayaron el pasado lunes. FOTO: Alba Mariné

La Víbria, los tambores y las ‘gralles’ ensayaron el pasado lunes. FOTO: Alba Mariné

Si hay algo que simboliza el retorno a la nueva normalidad es lo que lleva ocurriendo durante las dos últimas semanas en los jardines ubicados al lado de la Casa de la Festa. Algunas bestias del Seguici Popular vuelven de nuevo a salir a la calle tras más de un año y medio sin actividad. El objetivo es prepararse para lo que será el acto estrella de las fiestas de Santa Tecla, las tandes de lluïment del Seguici en un escenario de la Plaça de la Font.

Pero detrás de lo que parece solo un ensayo más, hay historias personales dignas de ser explicadas. Reencontrarse con los compañeros y amigos de la entidad, recuperar la complicidad con la bestia del Seguici o emocionarse con el sonido de los tambores y de las gralles, son algunas de las cosas que han ocurrido estos últimos días. Y lo mejor todavía está por llegar.

Santa Tecla está a la vuelta de la esquina y las bestias empiezan a ensayar. El Parc de la Reconciliació –así se llaman los jardines de la Casa de la Festa– es el escenario escogido para la mayoría de ellas. El pasado lunes fue el turno de L’Àliga y la Víbria, dos de los elementos del Seguici más queridos por la ciudad, sobre todo, por los más pequeños.

«Tengo la emoción a flor de piel», decía Aina Jiménez, timbalera de la Víbria de Tarragona. Hacia prácticamente un año y medio que no se colgaba el instrumento. Jiménez tiene 18 años y hace 12 que pertenece a la Víbria de Tarragona. «La hemos echado mucho de menos», explica la joven, quien añade que «volver a plaza me emociona, pero también me pone nerviosa» Jiménez asegura que tocar el tambor es como ir en bicicleta: no se olvida.

L’Àliga de Tarragona y sus ‘portants’, en el Parc de la Reconciliació. FOTO: ALBA MARINÉ

Muy parecido opina Albert Torrero, portant de la Víbria. La última vez que este joven hizo bailar a la Víbria todavía no era padre. Ahora ya tiene una hija de casi dos meses. Tiene 36 años y a los 17 entró a formar parte de la colla. Asegura que una de las cosas más duras de la pandemia ha sido el no poder disfrutar de la cultura popular ni del fuego, uno de sus pasiones. El pasado lunes, al coger la Víbria, le cayeron dos lágrimas de emoción. «Ahora sí que veo factible el retorno», decía.

La bestia más serrallenca del Seguici ya ha ensayado dos días para preparar la Santa Tecla. Jordi Grau, su cap de colla, destaca lo emocionante que ha sido reencontrarse con el resto de la colla. «Hemos detectado que la gente tiene más ganas que nunca», dice. La Víbria será protagonista este sábado de un correfoc en Llorenç del Penedès. «Será estático. Actuaremos en la misma plaza, mientras la gente irá pasando», explica. Un ensayo general de lo que será el día 22 y 23 de septiembre.

Primer paso hacia la normalidad

L’Àliga de Tarragona también ha empezado los ensayos. Su portavoz, Javier Muniain, asegura que el reencuentro ha sido lo mejor de todo. «Ser aliguer es mucho más que llevar la bestia. Es formar parte de un colectivo que tiene un vínculo afectivo muy fuerte y, durante esta pandemia, nos hemos echado mucho de menos», explica Muniain.

Todos estos preparativos tienen como objetivo final dar lo mejor de si durante los cinco pases estáticos que se llevarán a cabo del Seguici el próximo 22 y 23 de septiembre, en el marco de las fiestas de Santa Tecla. Cabe recordar que, en cada una de las tandas, habrá 800 espectadores.

«Sabemos que no es formato ideal que todos quisiéramos. No es lo mismo ver L’Àliga bailar por la calle que haciendo un baile solemne en un escenario. Nuestra seña de identidad es estar siempre al lado de la gente», explica Muniain, quien añade que «no obstante, entendemos que es lo que toca hacer ahora. Es un paso adelante y estamos seguros que el año que viene volveremos a vivir las fiestas como nos gustan».

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