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Remullada en familia en la Plaça del Rei

Crónica. Padres e hijos disfrutaron por igual de la fiesta que se celebró en la Plaça del Rei y que se convirtió en un baño de multitudes

Núria Riu

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Padres e hijos lo pasaron en grande durante la Petita Remullada, en la Plaça del Rei.  Foto: Pere Ferré

Padres e hijos lo pasaron en grande durante la Petita Remullada, en la Plaça del Rei. Foto: Pere Ferré

Equipados con el bañador, las toallas y las chanclas, los más pequeños debían ser los grandes protagonistas de la Remullada que se celebró ayer al mediodía en la Plaça del Rei. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia fue una fiesta únicamente infantil, ya que fueron muchos los padres que, recordando los viejos tiempos, no dudaron en meterse bajo el agua y rememorar aquellas épocas pasadas en las que, de noche, ellos también habían bailado debajo del chorro de El Càntir, La Síndria, La Petxina Pelegrina y El Carro.

La cita estaba fijada para las 12 del mediodía. Poco a poco iban llegando las familias cargadas de todo. «Nosotros venimos como para un día de playa. Ni siquiera han querido dejar la pistola de agua», decía Júlia Font, una madre con sus dos hijos, que ya preveía que acabaría siendo ella la que al poco rato cargaría con todo.

En la plaza, los efectos acuáticos rociadores ya estaban preparados para la doble sesión que les venía por delante. Y a la hora en punto empezaba la música y la animación, pero el agua no aparecía por ninguna parte. Una situación que llevó a la desesperación a alguno de los más impacientes, que ya se pensaron que deberían acabar limitándose a mirarse la Síndria y demás elementos desde la distancia. «Venga ya, que empiecen de una vez por todas», se quejaba también una madre a quien empezaba a agotársele la paciencia ante el sofocante calor de la multitud que había congregada en la plaza.

La entrega que demostraron los participantes en estos momentos previos tuvo recompensa. «Habéis sido los padres y madres que mejor lo han hecho de todos los pueblos en los que hemos estado», les decía el animador. Y el veredicto de Blanca fue que ya podía empezar la fiesta. No obstante, antes hubo que invocar al agua de la fiesta.

La euforia se desató cuando a las 12.15 horas El Carro empezaba su particular rociada y todos los allí presentes intentaban hacerse un hueco para quedar completamente mojados. Sin embargo, si algo quedó claro es que hay dos tipos de niños. Los que se mojan como si no hubiera un mañana y aquellos que prefieren mirarlo desde la distancia, evitando que les salpique cualquier gota. «Yo me metería sin ninguna duda, pero él no lo tiene claro y prefiere mirarlo», explicaba Marta.

Después de El Carro fue el turno de La Síndria. Los que habían intentado mantenerse en la distancia se veían obligados a moverse a toda prisa para no mojarse. Mientras tanto, desde la megafonía requerían a Judit López, de siete años, que en medio de tanta gente se había extraviado. No fue la única. Al final, los animadores acabaron convirtiéndose en el punto al que acudían todos los padres que habían perdido de vista a sus hijos.

‘La Cintura’, de Álvaro Soler, y ‘Jenifer’, de Els Catarres sonaban con fuerza mientras padres e hijos seguían desmelenándose bajo el agua. En el reparto musical no faltó uno de los grandes temas del verano como ha sido ‘Millonària’, de Rosalía, un tema que despierta pasiones.

La de ayer era la segunda edición de esta «mini» Remullada, aunque la multitud de personas que se congregaron en la Plaça del Rei, demostró que es un acto más que consolidado dentro del programa de actos de Sant Magí. De cara a nuevas ediciones, la organización debería contemplar la posibilidad de habilitar una zona para aparcar los carritos de bebes, una petición que hacían algunos de los padres allí presentes.

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