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Restaurantes y vecinos del Serrallo exigen soluciones para el parking

Reclaman que se implante una tarifa plana para mejorar la estancia de los clientes en el barrio y que se mejoren las condiciones del aparcamiento, que está lleno de goteras

Carla Pomerol

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Restaurantes y vecinos del Serrallo exigen soluciones para el parking

Restaurantes y vecinos del Serrallo exigen soluciones para el parking

Es sábado y Paula ha quedado con dos amigas para ir a comer a un restaurante del Serrallo. Da dos vueltas al barrio y no encuentra aparcamiento. Después de veinte minutos, descubre que hay un parking. Decide entrar y, sorpresa. Hay cubos de agua que hacen sospechar que existen goteras. También hay conos que impiden aparcar en algunas plazas. Finalmente, aparca donde puede y se va a comer con sus amigas. Después se toman un helado. A las cinco de la tarde, Paula va a recoger el coche al parking y aquí es donde decide que no bajará otro sábado al Serrallo. La máquina marca 12 euros, casi más que el menú que se había tomado. El lunes llega al trabajo y cuando le preguntan cómo ha ido el fin de semana, contesta que «muy mal, fui al Serrallo a comer y pagué 12 euros de parking. No iré más». Esta es la historia de Paula, pero como ella, se encuentran muchos.


Es por esto que los propietarios de bares y restaurantes del Serrallo exigen encontrar una solución para que la falta de aparcamiento no acabe con su trabajo. La mayoría propone que la empresa encargada de gestionar el parking implante una tarifa plana, sobretodo durante noches y fines de semana, y así, los visitantes podrán aparcar durante todo el día, por 4 o 5 euros. «Esto ya cambia la cosa. De esta manera, podrán hacer el vermut, comer y hasta el helado», explica Josep Rosario, del bar New City Serrallo. Los restauradores se quejan porque, según explican, la falta de aparcamiento les afecta negativamente «porque los clientes prefieren irse a otro lado, como por ejemplo, a Les Gavarres, que encuentran aparcamiento fácilmente», explica Josep Maria Pomerol, propietario del restaurante El Racó del Pescador.

Enrique Martínez
Enrique Martínez, de la Jamonería y Marisquería V&M, apuesta porque se implante una tarifa plana.

Las calles interiores del barrio marinero se llenan enseguida por los vehículos de los vecinos. Los clientes no están dispuestos a pagar 2,55 euros por hora en el parking y arriesgan y aparcan en el Moll de Pescadors, en una zona que está prohibido aparcar. La Policia Portuària, que siempre está atenta, multa constantemente estos coches. Así que, en este caso, la broma de ir a comer al Serrallo asciende, como mínimo, a 200 euros. «Cuando entra un cliente al restaurante, le avisamos para que saque el coche si no quiere ser multado», explica Angel Pérez, del restaurante El Pòsit. Por su parte, otro restaurador comenta que «los agentes podrían mirar hacía otro lado y no multar durante el fin de semana». Los restaurantes y bares ven la falta de aparcamiento como un problema y exigen soluciones urgentemente.


100 tickets, 100 euros
Los usuarios del parking pagan 2,55 por hora, pero la empresa que gestiona el equipamiento, Lubasa, propone una alternativa para los clientes de los restaurantes. Los propietarios de los locales pueden comprar un fajo de 100 tíquets a un precio de 100 euros. Cada tíquet vale para una hora en el parking, o lo que es lo mismo, una hora cuesta un euro. Así, cuando los clientes acuden al restaurante pueden pedir los tíquets que quieran al propietario. Ca l’Eulàlia, restaurante situado en la Plaça Bisbe Bonet, repartía una media de 200 tíquets por semana, lo que significa un total de 800 euros al mes que debía pagar el propietario del restaurante, en este caso, Oscar Gurrea, que actualmente ya no los compra.


«Nos sentimos utilizados. Lubasa, –empresa que cuenta con la concesión del equipamiento,  nos utilizó para promocionar el parking. Nos vendía unos tíquets a un precio asequible –30 o 40 céntimos de euro–. Después de nueve años publicitando el aparcamiento, ahora nos suben el precio», explica Oscar Gurrea. Por su lado, Enrique Martínez, de la Jamonería y Marisquería V&M, asegura que «si tengo que regalar tíquets de parking, tengo que subir el precio del menú, y no quiero», y añade que «si implantaran una tarifa plana de 4 o 5 euros, los clientes igualmente dejarían dinero en el barrio, en un helado o en la feria». Josep Maria Pomerol, del restaurante El Racó del Pescador, asegura que «si tienen un parking deficitario, deberían ser ellos los encargados de publicitarlo y no nosotros. Encima, pagando. Ya tenemos suficiente trabajo con lo nuestro». Hace aproximadamente dos semanas, los restauradores tuvieron una reunión con el presidente del Port de Tarragona, Josep Andreu, le traspasaron esta preocupación y le pidieron encontrar una solución de manera urgente. 

Parking Serrallo
Cubos de agua llenos demuestran las malas condiciones del parking.


Las goteras no cesan
Además, actualmente, el parking se encuentra en unas condiciones nefastas. Más de un 35% de las 405 plazas del aparcamiento no están disponibles, no se puede estacionar. Así lo indican los conos de color naranja que impiden el paso y las decenas de cubos de agua que presiden el parking. En la planta siempre se encuentran tres operarios que se encargan de limpiar, ya que las filtraciones de agua, producidas especialmente por la lluvia, no solamente ocasionan goteras que ensucian los vehículos, también provocan que el suelo tenga una película de agua resbaladiza, que conlleva peligros, como por ejemplo, caídas. 
El responsable de Lubasa en la gestión del parking del Serrallo, Alejandro Becerril, asegura que «es cierto que hay humedades, pro este problema tiene muy mala solución, se cuela el agua por todas las partes. Por esto, queremos prevenir y ponemos los conos en las plazas donde no se debe aparcar. Esto siempre pasa en los aparcamientos cercanos a un puerto».

Parking Serrallo
El 35% de las plazas del parking no están disponibles.

Un vecino del Serrallo y usuario del parking explica que «la semana pasada aparqué el coche y, al cabo de dos horas, me llamaron para que fuera a cambiarlo de sitio». Resulta que los abonados no tienen una plaza concreta, pueden aparcar donde quieran. Ese día, alguien quitó el cono y el usuario aparcó debajo de unas goteras. Cuando los operarios se dieron cuenta, llamaron al propietario del vehículo para que lo cambiará de sitio. Según los usuarios, este episodio suele repetirse, desgraciadamente, en muchas ocasiones.

Parking Serrallo
Los conos naranjas impiden aparcar.


Por otro lado, la empresa asegura que no contempla la opción de implantar una tarifa plana. «Cada uno tenemos nuestros propios intereses. No queremos sacar rendimiento del aparcamiento, solamente que sea sostenible», explica Alejandro Becerril, responsable del parking, quien añade que «la tarifa plana no siempre funciona».

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