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Resumen 2018 - Noviembre: Días de huelga

El sector público, con la sanidad al frente, y la empresa privada se manifestaron para pedir una mejora de las condiciones

Diari de Tarragona

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Momentos de tensión a las puertas del Parlament, el 28 de noviembre. Foto: EFE

Momentos de tensión a las puertas del Parlament, el 28 de noviembre. Foto: EFE

Los conductores de la EMT, los taxistas de Tarragona, los trabajadores de los trenes de cercanías, los bomberos, los funcionarios de la justicia, los jueces, los fiscales, los profesores, los empleados de Correos y los médicos. Es sólo una parte de la creciente conflictividad laboral de este 2018. Diferentes colectivos del sector público y privado han salido a la calle, especialmente en los últimos meses, y se han movilizado para pedir una mejora de sus condiciones. 

Las diferentes reclamaciones siguen un patrón unánime: lo peor de la crisis ya ha pasado, la situación económica ha mejorado pero no ha habido una traducción en los empleos para restituir los derechos perdidos. «Vemos que  pasan los años y las administraciones no desencallan las situaciones de los colectivos que llevan tiempo denunciándolas. Se están incumpliendo compromisos», resumía Joan Llort, secretario general de UGT en Tarragona. Especial afectación tuvo la huelga de médicos.

A finales de noviembre, la sanidad catalana completó casi una semana de parones y lucha en la calle, con afectación directa en los pacientes.  En la educación, los profesores salieron también a manifestarse pidiendo la reversión de los recortes aplicados en el sector.  «Queremos recuperar lo que se ha perdido. Tiene que haber un reparto de los ingresos», definía Vicente Moya, secretario general de CCOO en la provincia. 

Las huelgas en Renfe y Adif del 21 de diciembre, a las puertas de las vacaciones de Navidad, buscaban también una gran repercusión. Fueron desconvocadas in extremis. 

Antes, en pleno verano, fueron los taxistas de toda España, incluidos los de Tarragona, los que pararon, en su caso por la proliferación de licencias de VTC. Tanta turbulencia laboral ha tenido también su derivada política. Más allá de sus batallas en el marco soberanista, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha tenido que lidiar con esta circunstancia. 

En noviembre, más de mil médicos y otros profesionales de la atención primaria del ICS y de la sanidad concertada clamaron ante el Parlament para pedir más recursos. Eso generó momentos de tensión entre sanitarios y Mossos d’Esquadra. Los empleados de la salud coincidieron con los bomberos a las puertas de la cámara catalana. 

Salut ha prometido 97 millones más para reducir la sobrecarga en la atención primaria, lo que sobre el papel debe permitir más contrataciones, cubrir bajas y mejorar las condiciones laborales del sector. 

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