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Un año de abejas en la Part Alta

En los últimos días se habían producido incidentes porque les tiraban piedras

Núria Riu

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El enjambre de abejas en la calle Arc d’en Toda, poco antes de ser retirado..  FOTO: dt

El enjambre de abejas en la calle Arc d’en Toda, poco antes de ser retirado.. FOTO: dt

Los vecinos de la calle Arc d’en Toda han convivido durante más de un año con un panal de abejas que permanecía en una casa abandonada. El enjambre se instaló en el espacio muerto de una puerta tapiada con hormigón, en uno de los costados, y con una madera, en el otro. En concreto, se trata de un edificio que es propiedad municipal, que da al patio de Ca l’Agapito.

Según la Associació de Veïns de la Catedral, hace más de un año que las abejas se instalaron en este espacio. Después de hablar con la Urbana, los Bombers, Medi Ambient, Patrimoni e incluso con  Agents Rurals para que se hicieran cargo de la situación, ayer por la tarde un apicultor especializado intervino para retirar la colmena, al tratarse de una especie protegida. En el momento en el que estaban retirando la colmena, varias abejas escaparon hacia otra casa de la calle Misser Nogués. Entonces, los vecinos, que ya habían presentado una queja a principios de mes, avisaron a los Bombers. Faltaban pocos minutos para las siete de la tarde cuando llegaron. «En todo este tiempo el Ayuntamiento ha pasado olímpicamente del medio ambiente», dice Jordi Ferré, presidente de la Associació de Veïns de la Catedral.

Arc d’en Toda es una de las calles secundarias de la Part Alta por las que pasa bastante gente. «Han picado a gente, pero si no las molestas no te harán nada», decía una vecina. Pese a ello, durante los últimos días ha habido vándalos que han tirado piedras para atosigar a los insectos y esto no tan solo ha malogrado su hábitat, sino que ha generado varias víctimas, tal y como puede comprobarse in situ.

La entidad vecinal asegura que, tras avisar a la Guàrdia Urbana, hace cuatro días fueron los Bombers e instalaron una cinta. Pero no se actuó hasta ayer, tras los últimos ataques con piedras. Se mantuvo una caja con el objetivo de acabar de retirar las últimas abejas que quedaban en el espacio y se informó de que se liberarían en la zona del río Francolí.

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