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Ricomà anula actos culturales pese a que el Govern solo rebaja un 20% el aforo en los teatros

El sector lamenta la decisión del Ayuntamiento de suspender obras y conciertos hasta noviembre pese a que la Generalitat únicamente reduce la asistencia del 70% actual al 50%

OCTAVI SAUMELL

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Imagen del concierto que Miguel Poveda llevó a cabo en el Camp de Mart durante las recientes fiestas de Santa Tecla. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen del concierto que Miguel Poveda llevó a cabo en el Camp de Mart durante las recientes fiestas de Santa Tecla. FOTO: ALBA MARINÉ

El Ayuntamiento de Tarragona decidió el pasado martes adelantarse a la reunión de ayer del Pla Territorial de Protecció Civil de Catalunya (Procicat) y anunció la suspensión, hasta noviembre, de los actos culturales previstos en el Camp de Mart, los teatros –el Tarragona y el Metropol– y la Antiga Audiència. La medida, impulsada por el ejecutivo de la Plaça de la Font debido al notable incremento de casos y el riesgo de contagio de los últimos días, no fue avalada –sin embargo– por el organismo de la Generalitat, que apuesta por aplicar a partir de mañana medidas mucho menos restrictivas en el ámbito cultural que las promovidas por la corporación local.

De hecho, el ente de Protecció Civil decidió únicamente reducir el aforo de los equipamientos culturales, pasando del 70% actual al 50%, mientras que solo exige la preasignación de butacas y el cierre obligatorio a las once de la noche para llevar a cabo eventos en estas instalaciones. En ningún caso prohibe la celebración de conciertos y obras de teatro, tal y como decretó ayer el alcalde, Pau Ricomà (ERC), que en las redes sociales reafirmó que «pondremos todo el esfuerzo en recuperar la actividad cuanto antes».

El máximo representante municipal tomó esta decisión después de que el riesgo de rebrote en la ciudad sea «muy alto», llegando ayer hasta los 383 puntos, mientras que la tasa de reproducción de la epidemia asciende a 1,63. Por ello, fuentes municipales indicaron ayer que, pese a la postura del Procicat, el Ayuntamiento no cambiará de postura. Así, Ricomà escribió en Twitter que el objetivo es «reducir los desplazamientos y la interacción social» para «evitar estar pronto en una situación muy mala» y poder «recuperar la actividad social, económica y cultural cuanto antes».

«Debe buscarse un equilibrio»

La iniciativa municipal generó división entre el sector cultural, que se debate entre la prevención del coronavirus y las consecuencias económicas que puede tener la nueva paralización para el sector. «No entiendo que se suspendan actos cuando la Generalitat solo pide menos aforo. No se puede ser más papista que el Papa. Entiendo que tienen expertos que les asesoran, pero debería buscarse un equilibrio», indica el barítono Àngel Òdena, quien califica la situación que vive el sector como de «frustrante». En la misma línea se expresa el director artístico del Escenari Joan Brossa, Marc Chornet, quien lamenta que la decisión del gobierno de la Plaça de la Font «es un contrasentido», ya que «en localidades como Girona se va en la dirección contraria y se organiza el Temporada Alta». Chornet reitera que «desde la reapertura de los teatros no ha habido ni un solo caso» y critica que la anulación «lo que hace es estigmatizar el sector».

Desde Càmera Musicae, Tomàs Grau «comprende» la decisión, pero lamenta que «hace daño» porque «con distancia de seguridad, mascarilla y aforo reducido no ha habido ningún contagio en ningún festival ni acto cultural en todo el verano». Grau reconoce que «estamos en un momento muy complicado», pero recuerda que «también lo es para el sector cultural».

La presidenta de la Associació d’Empreses de Teatre de Catalunya (ADETCA), Isabel Vidal, calificó ayer como de «incomprensible» la decisión del Ayuntamiento, y reiteró que «los teatros deben estar siempre abiertos». El actor y gestor cultural de la Sala Trono, Joan Negrié, remarcó ayer, en relación a la suspensión de actos, que «no creo que sea la mejor medida. No me parece bien».

Por su parte, la pianista María Parra –que reside en Madrid– remarca que «ahora es necesario ser muy prudente», pero indica que el 30% que está permitido en la capital del Estado provoca que «solo sean viables los eventos financiados por una institución pública».

«Ahora había regularidad»

El director y compositor musical Xavier Pastrana se muestra «sorprendido» por la iniciativa tarraconense, ya que «durante la pandemia ha sido de las capitales que más ha aguantado la actividad cultural». En este sentido, lamenta «no tener más información sobre los motivos», y que la decisión «no llegue con algún tipo de medida compensatoria» en un momento «en el que empezábamos a tener una cierta regularidad». Quien se muestra muy crítico es el gestor cultural Jordi Bertran. «Basta ya de criminalizar la cultura y los artistas. Mientras se continúe subiendo a buses, trenes y metros en las condiciones actuales, pensaré que los gobernantes criminalizan la cultura. Para el Estado, Govern, y ahora el Consistorio, no merece la consideración de servicio esencial», lamenta.

También denuncia la situación la presidenta de la Associació de Professionals i Estudiosos en Llengua i Literatura Catalanes (APELLC), Anna Gispert, remarca que «tanto el FITT como Santa Tecla han demostrado que la cultura es segura», y asegura «no entender cómo se puede asfixiar al sector cuando tenemos profesionales de institutos de Secundària con 35 personas». En este sentido, enfatiza que «no debemos dejarnos llevar por el miedo» y pide que «impere el seny y el sentido común».

El fotógrafo Pep Escoda pide «menos política y más sentido común». «Seguro que tienen asesores y quiero pensar que están bien aconsejados. El mundo de la cultura, la fotografía y las artes visuales lo estamos pasando muy mal. Espero que todo esto nos permita dejar atrás esta pesadilla», indica. Finalmente, el presidente del Ateneu, Jordi Freixa, apoya la suspensión, si bien pide «más control sobre los insolidarios, los tutelados y los sintecho».

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