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Ricomà iguala a Ballesteros y se ve legitimado para liderar el cambio

Los republicanos ganaron cerca de 6.800 votos en la ciudad y plantearán una alternativa a los socialistas

Núria Riu

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El líder de ERC en Tarragona, Pau Ricomà. FOTO: pere ferré

El líder de ERC en Tarragona, Pau Ricomà. FOTO: pere ferré

Los republicanos ganaron cerca de 6.800 votos en la ciudad y plantearán una alternativa a los socialistas.

«Tarragona es republicana». Fue el cántico que se escuchó más anoche en la sede de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que ayer vivió una noche de euforia completamente inimaginable. Los de Pau Ricomà doblaron sus votos en la ciudad y el cambio suma. «Estamos humildemente convencidos de que los resultados nos legitiman para tener la alcaldía», aseguraba el cabeza de lista de estas elecciones, que veía cómo en esta segunda ocasión tiene la posibilidad de arrebatarle la alcaldía a los socialistas, después de doce años. 

Ricomà comparecía pasada la medianoche, con más del 98% escrutado. El concejal que estaba «bailando» entre el PSC, el PP y la CUP retrasó la comparecencia. Y, cuando finalmente se confirmaba  que podrían mirar a Ballesteros «de igual a igual», salían ante la militancia, que había estado pendiente de los móviles durante toda la noche. 

Ricomà aseguró que a partir de hoy mismo empezará a hablar con  «con los brazos abiertos» y «generosidad» para un gobierno alternativo. El objetivo es tejer una alianza con Junts per Tarragona, la CUP y En Comú Podem, «todas las formaciones que durante esta campaña han dicho que querían cambio». «Podemos hacerlo y no veo la razón para no aprovechar esta oportunidad. Sería un fraude no hacerlo», aseguraba el republicano.

Los de la calle Reial han ganado 6.790 votos (con el 98,49% escrutado) respecto a los comicios de 2015, cuando ya habían sacado su mejor resultado. Se quedaban a 516 votos del PSC de Josep Fèlix Ballesteros. Una diferencia que en algunos momentos de la noche llegó a ser de poco más de 120 votos de diferencia. Los independentistas llegaron a soñar con la posibilidad de un sorpasso. A medida que iban llegando los apoderados e interventores se iban confirmando los buenos resultados. «En la Plaça dels Carros hemos ganado», decía Sergi de los Rios. Por su parte, el diputado en Madrid, Jordi Salvador, se pasó toda la noche pegado al móvil comprobando los resultados en el resto de municipios del territorio.

Ricomà pasaba las horas trascendentales de la noche en una habitación aparte con sus colaboradores más estrechos. Después compareció rodeado de los otros seis concejales que le acompañarán en el salón de plenos a partir del 15 de junio. «Las dinámicas están muy claras. Tan solo hay que ver el local de los socialistas ahora y lo que está pasando aquí. Esto es una fiesta», decía un Ricomà que quiere ser el alcalde «de independentistas y no independentistas».

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