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Tarragona Política

Ricomà pide ahora al jefe de Cultura que se quede tras el fiasco del alto cargo sin título

El Ayuntamiento solicita al Govern prorrogar la comisión de servicios de Carles Figuerola

OCTAVI SAUMELL

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El alcalde Pau Ricomà, en una imagen reciente junto al Cap de Gestió Cultural del Ayuntamiento de Tarragona, Carles Figuerola. FOTO: CEDIDA

El alcalde Pau Ricomà, en una imagen reciente junto al Cap de Gestió Cultural del Ayuntamiento de Tarragona, Carles Figuerola. FOTO: CEDIDA

Volantazo del alcalde Pau Ricomà (ERC). Solo tres meses después de intentar crear, sin fortuna, la plaza de Coordinador del área de Cultura sin requerir de titulación universitaria, ahora el máximo representante de la Plaça de la Font cambia de rumbo y apuesta por la continuidad del actual Cap de Gestió Cultural, Carles Figuerola, quien llegó al Consistorio de la mano de Begoña Floria (PSC). Según ha podido contrastar el Diari, el Ayuntamiento de Tarragona ha solicitado a la Generalitat de Catalunya que prorrogue la comisión de servicios que el alto cargo municipal ocupa desde el 1 de enero de 2018 –y que caduca el próximo 31 de diciembre–, tras completar el segundo año de traslado.

De esta forma, el también concejal de Cultura confirma el giro de 180 grados en su planificación y ratifica ahora a Figuerola, a quien el pasado verano le comunicó, precisamente, que a final de este año no sería renovado porque –en ese momento– quería apostar por la reorganización de la dirección de la concejalía. El veto, sin embargo, que Ricomà sufrió en el pleno municipal –donde ni se pudo votar la nueva plaza de Coordinador de Cultura por la oposición de PSC, Ciutadans, CUP y PP– ha obligado ahora al republicano a cambiar de planes y dejar, de momento, en un cajón la nueva plaza para dirigir un área que, según sus propias palabras del pasado mes de septiembre, sufre «una descordinación interna notable, con equipamientos cerrados y que está apartada de los circuitos culturales».

La gerencia de Mitjans y la dirección del IMET siguen sin cubrirse desde el pasado verano 

Asimismo, según las fuentes consultadas por este periódico, otro factor que ha llevado al alcalde y edil de Cultura a apostar por la continuidad de Figuerola es la «buena sintonía» que hay entre los dos, los cuales han intensificado su relación tras las fiestas de Santa Tecla, con la planificación del proyecto de la Tabacalera o la apuesta por el Camp de Mart y la biblioteca de Torreforta como prioridades que comparten de cara al futuro.

Altos cargos sin cubrirse

La polémica por la dirección de Cultura se suma a las plazas de dirección que siguen sin cubrirse, meses después desde que fueran cesados sus antiguos responsables: el gerente de la Empresa Municipal de Mitjans de Comunicació –Josep Maria Bonet–, y la directora del Institut Municipal d’Educació, Montserrat Fortuny. Pese a que ya hayan pasado unos cien días desde las dos bajas, el concejal de Serveis Centrals –Jordi Fortuny– se muestra tranquilizador.

«Los procesos de selección pueden parecer lentos porque son garantistas y no queremos colocar a nadie, sino optar por los mejores perfiles profesionales y que tengan el mejor proyecto», resalta el segundo teniente de alcalde.

La opinión del gobierno no es compartida por la oposición. Sandra Ramos (PSC) critica la «falta de transparencia» del ejecutivo local. «Que no nos den lecciones. Pusieron en la picota a un funcionario que querían colocar a dedo», lamenta la edil de la formación socialista, quien denuncia que «ahora, la concejal Paula Varas (ERC) quiere formar parte del tribunal que escogerá a la nueva gerencia-dirección de Tarragona Ràdio, cuando nunca los políticos han formado parte».

Sonia Orts (Ciutadans) se muestra contundente con la situación actual. «Todos estos cargos sin cubrir son un espejo más que deja ver que Tarragona tiene un gobierno de rebote, frágil, inexperto e incapaz de aportar soluciones». «Todo se debe a un alcalde y a una lista que nunca creyó en poder gobernar esta ciudad. Y ahora que hace seis meses que comenzó la fiesta no tienen hecha ni la lista de invitados», añade.

Dídac Nadal, que en junio avaló la investidura de Ricomà –y que ahora todo parece indicar que votará a favor de las cuentas–, se limita a reconocer que «es evidente la necesaria reordenación que necesita la estructura municipal».

La oposición acusa al gobierno de ser «frágil e inexperto» y de estar «desbordado»

De una forma mucho más contundente se expresa Laia Estrada (CUP), quien mantiene el silencio sobre el posicionamiento que mantendrán las cupaires en el pleno de las cuentas municipales del próximo 30 de diciembre. «La transformación de una ciudad requiere de cambios. En este sentido, hay puestos de dirección que era evidente que había que modificar porque no se estaba llevando a cabo una buena tarea, incluso diríamos que su función era incorrecta», resalta la edil independentista quien, sin embargo, añade que «el problema es el tiempo que se está tardando para cubrir estos puestos de trabajo. Para nosotras es una evidencia más del desbordamiento y la improvisación en la que se encuentra inmerso el gobierno de ERC y En Comú Podem».

Finalmente, José Luis Martín (PP) lamenta que las plazas por cubrir «demuestran improvisación y falta de rigor y de rumbo también en este ámbito», y encuentra «preocupante» que «el presidente del tribunal para elegir los nuevos gerentes de las empresas municipales sea la presidenta de la empresa municipal», afirma en una clara referencia a Varas.

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