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Ricomà reforzará el control en la Arrabassada y quiere evitar el cierre nocturno de la playa

El alcalde prioriza frenar los botellones «dónde viven más personas» para «no tener problemas de convivencia». La Generalitat renuncia al toque de queda tras el veto del lunes del TSJC

OCTAVI SAUMELL

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Imagen de ayer de la playa de la Arrabassada.FOTO: PERE FERRÉ

Imagen de ayer de la playa de la Arrabassada.FOTO: PERE FERRÉ

La Guàrdia Urbana y los Mossos d’Esquadra reforzarán a partir de este fin de semana la vigilancia en el entorno de la Arrabassada pero, asimismo, se evitará el cierre nocturno de la playa, tal y como ya se hizo hace pocas semanas en El Vinyet de Tamarit. Pocos días después del macrobotellón de mil personas que albergó este punto del litoral tarraconense –que se sumó a los doscientos participantes en la Llarga y al centenar que se concentró en la plataforma del Miracle–, ahora los dos cuerpos de seguridad están ultimando los detalles de la ampliación del dispositivo conjunto que se aplicará de inmediato, tras las imágenes de descontrol que se vieron la madrugada del pasado domingo en las redes sociales, y al hecho de que en el tramo final de este mes de agosto tampoco estará en vigor el confinamiento nocturno tras la negativa del TSJC.

«La decisión en firme aún no está tomada, estamos hablando cada día con los Mossos, pero mi prioridad es que estos episodios no se produzcan allá dónde vive la gente». Así de claro se mostró ayer en declaraciones al Diari el alcalde de Tarragona, Pau Ricomà (ERC), quien apuesta por evitar las concentraciones de jóvenes bebiendo alcohol «en las zonas donde viven más personas, como el centro o en la Part Alta» y sortear, de esta forma, «los problemas de convivencia que puedan chocar con el derecho al descanso de los vecinos».

El alcalde, que destaca la «estrecha colaboración» con la administración autonómica, reivindica la «corresponsabilidad» para que «la carrera entre la vacunación y la variante Delta la gane la inmunización», un hecho que «nos permitirá recuperar los horarios de los establecimientos, reabrir el ocio nocturno y volver a la normalidad. Estamos ya muy cerca».

Prórroga del Procicat

Ricomà volvió ayer a disparar contra el Tribunal Superior de Justícia, ya que considera que su reciente veto al toque de queda «provoca una relajación que no es buena, como ya pasó cuando no fue obligatoria la mascarilla al aire libre». Precisamente, la Generalitat aprobó ayer en el marco del Pla de Protecció Civil de Catalunya (Procicat) la prórroga del grueso de las restricciones por el coronavirus, a excepción del toque de queda, que decae en los 19 municipios en los que la medida todavía estaba vigente. El ejecutivo catalán informó ayer que solicitará al TSJC la aprobación de dicha prórroga, que entrará en vigor el viernes en caso de recibir el aval judicial con una vigencia de siete días.

Así, se mantiene el límite de reuniones sociales a un máximo de 10 personas tanto en el ámbito público como en el privado –excepto si se trata de convivientes– y también la limitación del aforo en actos y ceremonias civiles o religiosas al 70%. De esta manera, el Govern renuncia a aplicar el confinamiento nocturno después de que el TSJC rechazara el lunes la petición del Ejecutivo catalán de ampliar esta medida a 62 municipios catalanes.

¿Sin acceso por la noche?

El presidente de la Associació de Veïns de la Vall de l’Arrabassada, Josep Maria Bertran, lamenta que «se está hablando mucho de los botellones, pero no de la inoperancia de los cuerpos de seguridad. Muchos vecinos llamaron varias veces a la Guàrdia Urbana la madrugada del domingo, pero no se actuó hasta pasadas las cuatro. No entendemos que no se hiciera nada para prevenir la aglomeración en la playa», lamenta el representante vecinal. De hecho, durante esta semana la asociación de residentes ha solicitado al Ayuntamiento que, a partir de este fin de semana, «se limite el acceso nocturno a la playa», tal y como ya se hizo «en Sant Joan de 2020».

Desde el PSC, Berni Álvarez apoya el hecho de no cerrar la playa de la Arrabassada por la noche, pero reclama «una mejor gestión» en el control. «Debe vigilarse antes y con más presencia para generar un efecto disuasorio», considera el edil de la formación socialista. Por su parte, José Luis Martín (PP) optaría por «hacer cumplir las ordenanzas municipales, sancionar las conductas que no están permitidas e incrementar la presencia policial». Finalmente, la más contundente es Lorena de la Fuente (Cs). «Deben cerrarse las playas por la noche. Así ya se ha hecho en anteriores ocasiones, de la misma forma que también se han cerrado parques y otros espacios públicos para frenar los botellones», indica la portavoz del partido naranja.

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