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Ricomà y el objetivo del pleno al... 14

El alcalde inicia su tercer curso político con un gobierno reforzado pero con minoría en el pleno

Octavi Saumell

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Pau Ricomà, la pasada semana con Inés Solé (CUP).  FOTO: twitter.com/SantateclaTGN/

Pau Ricomà, la pasada semana con Inés Solé (CUP). FOTO: twitter.com/SantateclaTGN/

El 1 de septiembre es, tradicionalmente, el inicio del nuevo curso político. Después de un mes de agosto al ralentí y sin plenos, la Plaça de la Font empieza a recuperar esta semana una normalidad que, sin embargo, no estará a plena marcha hasta después de Santa Tecla. 
La vuelta al ruedo significa también el pistoletazo de salida del tercer ejercicio de Pau Ricomà (ERC) como alcalde de Tarragona. A diferencia de los dos anteriores, el líder republicano lo afronta ahora con un gobierno más reforzado, integrado por 13 concejales tras el pacto que firmó el pasado 15 de junio con Junts per Tarragona y la CUP, y que justo el día de Santa Tecla cumple sus primeros cien días en vigor. 

Más manos, suelo inestable
Pese a contar con cuatro miembros más desde hace 78 días, lo cierto es que Esquerra Republicana ha pasado del equilibrio inestable del gobierno de nueve y en minoría con los Comuns –y el apoyo externo de Junts y CUP– a vivir en la dimensión desconocida que supone no tener garantizada la mayoría en el Saló de Plens tras el traumático divorcio con En Comú Podem, que le ha dejado con un equipo formado por 13 de los 27 concejales del Consistorio. El ejecutivo cuenta, pues, con más manos pero, contrariamente, pisa un suelo menos firme. ¿Mala peça al teler? 

Sin lugar a dudas, el ‘pleno al 14’ será el gran reto de este curso. Lograrlo o no garantizará o paralizará la gobernabilidad de los próximos meses, y del poco más del año y medio que quedan hasta las Municipales de mayo de 2023. Llegar al preciado ‘Objetivo 14’ pasará irremediablemente por la capacidad que tenga el equipo de Ricomà para tender puentes con la oposición, como ya hiciera Josep Fèlix Ballesteros (PSC) durante dos de sus tres mandatos: en el 2011-2015 con Convergència i Unió y el PP de Alejandro Fernández, y en el 2015-2019 con Ciutadans (liderado por el ahora diputado socialista Rubén Viñuales). En ambos escenarios el alcalde entre 2007 y 2019 logró aprobar cada año las cuentas.    

El punto de inflexión: las cuentas
Ahora, las opciones de éxito del  actual gobierno local pasan por recuperar el diálogo con Carla Aguilar-Cunill, que el 16 de junio abandonó el ejecutivo tras la entrada de Junts, pese a que su excompañero de grupo –Hermán Pinedo– optó por mantenerse en el gabinete soberanista. De momento, la tensa relación entre los dos exsocios ya ha frenado la puesta en marcha de los Consells de Districte, y a punto estuvo de obstaculizar la primera fusión de empresas municipales –la de Aparcaments con la EMT–.  

Sin embargo, el gran punto de inflexión del curso será la negociación del presupuesto del próximo año, que se iniciará en las próximas semanas y que a día de hoy se prevé la más abierta de la última década. «Seguro que se aprueba, no debe haber ningún problema», afirma el primer teniente de alcalde, Jordi Fortuny (ERC), quien se muestra «tranquilo» sobre las posibilidades para evitar una posible prórroga de las cuentas. «De momento, ya sabemos que podremos volver a dividir el presupuesto en dos fases, ya que seguro que podremos volver a contar con el remanente de este año», asegura el máximo responsable económico de la administración municipal, quien afirma que su equipo ya está perfilando los números de la parte «no política»  del documento de ingresos y gastos para 2022.    

 Desde En Comú Podem, su portavoz –Carla Aguilar– no se moja sobre el posicionamiento que tendrá su formación, y afirma que «estamos preparando muchas propuestas que esperamos que se incorporen en los presupuestos», indica la política progresista, quien resalta que «son demandas ciudadanas, vecinales y de entidades positivas para la ciudad».

El único curso completo
El nuevo curso que justo ahora se inicia será, además, el único completo que tendrá el nuevo equipo de gobierno, ya que el siguiente ya tendrá el límite temporal de la cita con las urnas. Esto significa que el gabinete liderado por Ricomà (ERC), Dídac Nadal (Junts per Tarragona) y Eva Miguel (CUP) solo tendrá 20 meses de margen para «impulsar el proyecto de cambio iniciado en 2019» y consolidar la alternativa a una mayoría alternativa liderada por el PSC. A corto plazo, lograr la aprobación de los Consells de Districte, avanzar en la redacción del nuevo POUM y tener presupuesto serán los grandes retos a superar de cara al nuevo ejercicio. Lograrlo ya sería un primer pleno... al 14. Alea iacta est.  

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