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Roldán también planta a Ciutadans

Fugas a PSC y PP 24 horas después de la marcha de Viñuales, ayer la diputada y senadora se unió al proyecto de Alejandro Fernández

Octavi Saumell

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Lorena Roldán y Alejandro Fernández, en una imagen de archivo. FOTO: ACN

Lorena Roldán y Alejandro Fernández, en una imagen de archivo. FOTO: ACN

Elo goteo de fugas en Ciutadans no frena. Solo 24 horas después del inesperado fichaje del portavoz municipal –Rubén Viñuales– como número ‘2’ del PSC, ayer fue el turno de la diputada y senadora también tarraconense Lorena Roldán, quien contra todo pronóstico anunció su incorporación a la candidatura del PP de Alejandro Fernández, también como ‘2’. Dos duros golpes, en direcciones opuestas, para la formación naranja a solo 47 días para la cita con las urnas.

La última vencedora de los comicios catalanes, que en la demarcación tarraconense obtuvo 120.825 apoyos y cinco representantes el 21 de diciembre de 2017, sigue en caída libre tras las Generales de 2019 que pusieron el punto y final al proyecto de Albert Rivera. El martes, Viñuales indicó que el rumbo que ha tomado desde hace meses la formación «no me representa», mientras que ayer fue Roldán la que se expresó en los mismo términos. «En Catalunya ya tenemos una mayoría constitucionalista, el problema es que no va unida. Por eso era fundamental un proyecto en el que nos sintiéramos representados», reveló Roldán en una clara crítica a Inés Arrimadas por el acercamiento a Pedro Sánchez (PSOE). Por su parte, Fernández destacó que «el PP es la casa común del Constitucionalismo», mientras que el candidato de Ciutadans a la Generalitat, Carlos Carrizosa, criticó que «es normal que quien se sienta de derechas se vaya a un partido de derechas». 

Tarragona, punto de inicio

Fernández, que desde 2018 preside el PP Català y que es una persona de la máxima confianza de Pablo Casado, huele la sangre cuando la hay. Y con Ciudadanos tiene el objetivo fijado desde hace tiempo. Hace tres años, los populares perdieron más de 16.000 votos en la provincia que, en gran parte, se fueron a los naranjas. Esa caída estuvo a punto de dejar fuera del Parlament al ahora presidente del PP, que logró su escaño en el recuento. Fue en la prórroga, y ahora se quiere tomar la revancha sumando a Roldán, que hace meses ganó las primarias naranjas para ser candidata.

Lo mismo pasa con el PSC, que busca ser la alternativa del centro moderado, pescando tanto en los Comuns –Gemma Lienas–, como en la antigua Unió Democràtica –Ramon Espadaler– y en Ciutadans, con la OPA de Rubén Viñuales en Tarragona.

Viñuales y Roldán. Roldán y Viñuales. Y Fernández. Nunca antes Tarragona había estado tan presente en la política catalana como en las últimas 24 horas, como demuestra el hecho de que los dos primeros puestos de la lista de Barcelona estarán ocupados por dos tarraconenses (Fernández y Roldán). En más de una ocasión Fernández había declarado que «si en Tarragona queremos mandar, no podemos quedarnos parados». Y por ello se ha puesto manos a la obra.

Viñuales, Roldán y Fernández coincidieron durante nueve meses como concejales del Ayuntamiento de Tarragona. Fue tras las elecciones municipales de 2015, en las que Viñuales y Roldán aterraban en la arena política como cabeza de lista y número ‘3’ de Ciudadanos, respectivamente. Por su parte, esos fueron los terceros –y hasta la fecha últimos– comicios de Alejandro como líder del PP en la ciudad de Tarragona. En esa cita, ambas formaciones empataron a cuatro concejales, con más votos para los naranjas. Fernández apostó poco después por firmar un pacto de gobierno con el PSC de Josep Fèlix Ballesteros y Unió, mientras que Viñuales apostó por seguir en la oposición. Vidas paralelas que a partir del 14 de febrero se reencontrarán en el Parlament.

El movimiento de Viñuales no ha dejado a nadie indiferente en Tarragona. El fichaje ha provocado un tsunami de cara a las autonómicas, pero sobre todo en el Saló de Plens, donde Viñuales ostentaba un total liderazgo en su grupo municipal. Ayer, el alcalde Ricomà (ERC) calificó como de «insólito» el paso, ya que «cuesta de entender que una persona que ha liderado un proyecto político con aspiraciones de llegar a la alcaldía cambie de partido a medio mandato», ya que «se debe tener un compromiso ético con los votantes y la gente que ha confiado en tu persona para defender unos ideales». Lo que no citó Ricomà es que Carles Castillo, número 4 de ERC, también dejó su escaño en el Parlament antes de acabar esta legislatura, tras romper con el PSC. La memoria es muy selectiva. Y más si se avecinan elecciones.

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