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Rotundo "no" al trilingüismo de la comunidad educativa de Tarragona

Diversos sectores de la educación pública en Tarragona rechazan la propuesta de igualar con los mismos porcentajes el uso del castellano y el inglés con el catalán, que saldría perjudicado

Raúl Cosano

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Todas las voces de la comunidad educativa cierran filas en torno al modelo de inmersión.  Foto: lluís milián

Todas las voces de la comunidad educativa cierran filas en torno al modelo de inmersión. Foto: lluís milián

La comunidad educativa en bloque se opone frontalmente a la propuesta de trilingüismo en las escuelas contemplada en uno de los puntos del pacto de gobierno entre Ciudadanos y PP. Por parte de diversas voces del mundo educativo en Tarragona existe unanimidad a la hora de criticar y censurar un planteamiento que, según muchos, volvería a poner en riesgo la inmersión lingüística, un modelo de éxito contrastado.

Profesores, padres y madres de alumnos, directores o inspectores se cierran en banda ante esta posibilidad planteada por el acuerdo de gobierno. El punto 81 del pacto sostiene repartir a partes iguales la enseñanza en catalán, castellano e inglés, con el fin de potenciar este último idioma.

El Departament d’Ensenyament ha salido en tromba para mostrarse en contra y defender la inmersión. La consellera, la reusense Meritxell Ruiz, tildó el modelo trilingüe de «superado y caduco», por ser una cuestión de porcentajes, y consideró que ambos partidos han iniciado un debate «ideológico y no pedagógico».

 

El rechazo de la Generalitat

Ensenyament ha mostrado su intención de negarse a establecer ese modelo trilingüe –en el caso de que prosperara el proyecto–, así como su compromiso firme con la aplicación de la ley catalana, la LEC, que blinda el catalán como lengua vehicular en el aula.

Más allá de la batalla política, las voces del sector son todas contrarias. «Es una propuesta muy made in Ciutadans. Las evaluaciones internacionales sobre el dominio de lengua han demostrado que aquí se consigue un nivel muy parecido entre el catalán y el castellano. El modelo trilingüe dejará en una posición muy empeorada al catalán, que con el tiempo tendría un nivel más bajo. Es algo político, un brindis al sol», cuenta Joel Fernández, responsable de educación en CCOO.

En líneas generales, el catalán como lengua vehicular en las aulas pretende compensar la mayor exposición social que existe del castellano. «Se trata de hacer una discriminación positiva con las lenguas que están aminoradas. Repartir el inglés, el castellano y el catalán a un 33% es desdibujar la inmersión. La solución para potenciar el inglés no está ahí sino en el desdoblamiento de los grupos y en la propia enseñanza de la hora de inglés, que no se puede impartir de forma ideal en clases con 35 alumnos», cuenta Josep Maria Cartanyà, profesor de Secundaria y representante del sindicato USTEC-STEs.

Existe una defensa a ultranza de un modelo de inmersión que cuenta con más de 30 años a sus espaldas y que ha servido de ejemplo a otros países. «Partimos de que el castellano tiene una presencia fuerte en medios de comunicación, en series, en películas, en los cómics... Por eso se intenta compensar. Hay que mirar los resultados y esos nos dicen que, aunque la lengua catalana sea la vehicular, un chaval de Tarragona no sale del colegio con menos nivel de castellano que otro de Toledo», añade Joel Fernández.

Lluis Pallejà, presidente de la junta territorial en Tarragona de la Federació d’Associacions de Mares i Pares d’Alumnes de Cataluny (FAPAC), es contundente: «No entiendo que un estado monolingüe y con un déficit de lenguas quiera hacer esto. Me parece bastante irónico. Es la lucha contra la inmersión, un proyecto que en realidad ha procurado siempre la integración más rápida de las personas en el tejido cultural y lingüístico. Además, nuestro sistema es trilingüe desde hace mucho tiempo. El inglés se usa cada vez en más materias».

Josep Queraltó, director de la Escola Torreforta y portavoz de los directores de Infantil y Primaria de la Pública, opina en una línea similar: «El acuerdo de Ciutadans y PP está fundamentado en una base que no es sólida. No obedece a la realidad. La inmersión tiene buenos resultados y el inglés, que es la excusa para plantear esto, también y, en Catalunya son suficientemente buenos en relación a España. A eso se añade que con ese pacto se están metiendo en una competencia que es de la autonomía. Pero más allá de la política, hay que dejar claro que, desde el punto de vista técnico, nuestro modelo funciona».

Queraltó alude también a un punto clave del sistema: la flexibilización y la autonomía. «Nos ajustamos a las necesidades. Evidentemente, no es lo mismo una escuela rural del Priorat que otra de la periferia de Tarragona».

 

Flexibilización

Rosa Maria Codines, inspectora del Departament d’Ensenyament en Tarragona, destaca la importancia de esas especializaciones: «Los centros se mueven por proyectos lingüísticos. Es el colegio el que acaba instaurando las cuotas de la lengua, entendiendo que el idioma de uso vehicular es el catalán y la lengua castellana se incorpora después, para tener los mismos resultados a final de la ESO, para que se llegue al mismo nivel. Sabemos que hay que tener ese objetivo. Hacemos todo lo posible para cumplirlo».

Así, si un centro considera que tiene que hacer asignaturas en castellano porque está en un entorno catalanoparlante, lo hace. Y al revés. «No es lo mismo un colegio en Bellmunt, donde en un momento dado se puede hacer una parte de la educación física o de otra asignatura en castellano, para compensar, que otro de Bonavista, un barrio en un entorno castellanoparlante donde habrá que primar más el catalán. La inmersión quiere siempre compensar para procurar un dominio total de las dos lenguas, más una tercera, que es el inglés, que es el idioma franco», desgrana Rosa Maria Codines, que añade: «Sin meternos en cuestiones políticas, sólo desde el punto de vista académico, está comprobado que no podemos vivir encasillados en el reparto de los tres tercios. Hace falta flexibilidad y eso ya lo están haciendo los centros, con sus herramientas. Los profesores son los que conocen el terreno y la realidad de cada lugar».

 

‘Menosprecio a la Generalitat’

Varios profesores coinciden en que el inglés se debería trabajar de una manera más eficiente, pero no mediante la vía del trilingüismo que plantea el pacto de gobierno entre PP y Ciudadanos. «Los resultados dicen que los alumnos tienen un nivel adecuado de castellano y catalán. Detrás hay una cuestión política, como si el castellano no se escuchara en las aulas. Además, es un menosprecio a la Generalitat, que tiene competencias propias en educación», asume Marc March, responsable de educación pública de CCOO en la provincia.

Joel Fernández, otra voz sindical, sostiene que el experimento fugaz en las Baleares (allí se aplicó brevemente un sistema trilingüe) no tendría resultados aquí: «Allí se vio una mejora del inglés muy poco significativa, y eso que se trataba de un entorno donde ese idioma tenía más presencia. Aquí la mejora sería más pequeña aún, y todo ello mientras el catalán daría pasos hacia atrás».

La inspectora Rosa Maria Codines sostiene que en numerosos centros los resultados de catalán, castellano e inglés son óptimos, y que la política trilingüe se aplica cada vez más. «Impulsamos programas para que el inglés tenga más presencia. Algunas materias tienen bloques de contenido que se hacen en inglés. Se están haciendo bien las cosas en los últimos años», cuenta.

Agrega Lluís Pallejà: «El nivel siempre es mejorable, pero en muchos centros desde P-3 ya se hace inglés. En Catalunya el nivel de bilingüismo es alto, comparado con el resto de España».

Por su parte, la consellera d’Ensenyament, Meritxell Ruiz, sostiene que casi el 60% de los centros en Catalunya ya imparte una materia no lingüística en otra lengua que no es el catalán.

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