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SOS desde el fondo marino de la  Costa Daurada

Litoral. Dos nuevas guías conciencian sobre la importancia de respetar y preservar la fauna de las aguas de la costa. 

Gloria Aznar

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Pez de San Pedro (Zeus faber) en Tarragona. FOTO: Rafael Pérez

Pez de San Pedro (Zeus faber) en Tarragona. FOTO: Rafael Pérez

Meros, cigalas, langostas, sargos, caballitos de mar, calamares... El litoral tarraconense es rico en fauna marina. Especies pacíficas y de vivos colores que reinan en un mundo sumergido, oculto entre las aguas y las olas que rompen en la Costa Daurada. 

Precisamente dar a conocer su presencia así como su importancia para el equilibrio de los ecosistemas es uno de los propósitos de Jaume Folch, investigador del grupo TecnATox-URV, quien acaba de publicar El parc subaquàtic de Tarragona, junto a los fotógrafos Rafael Pérez, Sergi Matilla y Jordi Benítez.

Volumen que llega acompañado de La mar de Tarragona, cuarta guía sobre el litoral que verá la luz en otoño y que propone un recorrido desde el Vendrell hasta la Ampolla con imágenes «que normalmente la gente no acostumbra a ver», manifiesta Folch.  

La posidonia está protegida. «De ella vive toda la pesca. Para reproducirse, todos los peces van a la costa y los que se compran en plaza, cuando son pequeños viven aquí».

Este investigador, que también es instructor de buceo, recoge en El parc subaquàtic de Tarragona, además de su historia, todas las especies que allí viven y que aparecieron a raíz de su creación.

«Los limos eran fangos negros y ahora esto ha cambiado, hay vida marina. Especies que solo se encuentran cuando se valla, gracias a que no se puede pescar», cuenta Folch, en referencia a la pesca pseudodeportiva, «personas que hacen un trabajo semiprofesional, de manera clandestina, sin pagar tasas y que hacen mucho daño a especies que son sensibles como las corvinas o las morenas. Algunas sencillamente ya no están porque las pescan y cuando hay una reserva de este tipo se les da una oportunidad de que se reproduzcan».

Langostino (Meliceros Kerathurus) en la Punta de la Móra. foto: Sergi Matilla.

Por lo que respecta a los meros, continúa, «de jóvenes son hembras y de mayores, machos de tal manera que si no se dejan crecer solo hay hembras y no se reproducen».

Por este motivo y ante la incertidumbre de la nueva dársena y el puerto deportivo, se trabaja para generar otro espacio alternativo al parque subacuático en Tarragona. «El lugar ideal es la punta de la Móra, de una singular riqueza biológica».

En este sentido, Folch defiende que del mismo modo que en tierra hay normativas por las que no se puede hacer fuego en el bosque o ruido por la noche en las calles, el medio acuático también se tendría que regular, como por ejemplo, «evitar los anclajes. Y desde la Platja Llarga hasta Torredembarra, con el Bosc de la Marquesa, la desembocadura del Gaià, la playa de Tamarit o los Muntanyans... Todo lo que conforma la Xarxa Natura 2000 se debería proteger. Es de interés natural, reconocido por la Generalitat, y no se está haciendo nada», asevera.

Caballito de mar (Hippocampus sp.) en Tarragona. FOTO: Jordi Benítez.

Eludir la pesca furtiva y colocar biotopos son dos propuestas que van de la mano.

«Los biotopos atraen a los animales porque allí pueden poner sus huevos, necesitan depositarlos en algún lugar. Al ser todo de arena, si se coloca algo se les ayuda, hay más vida».

En la provincia existen estas instalaciones en Altafulla, Torredembarra y en la Platja de la Arrabassada. No obstante, son lugares «en los que se puede pescar. Y teóricamente si se gastan dinero en hacer esto, se debería respetar. Pero contrariamente, como se concentran los animales, aún se pesca más. Es una disfunción», señala este investigador.

«Lo que pedimos es que exista alguna zona controlada en la que no se pueda pescar y videovigilada. Es posible hacer actividades en familia, blandas, respetando el entorno para visitar los peces. Un turismo de calidad y compatible con el medio ambiente».

Pez verde (Thalassoma pavo) en el SES de Tarragona. FOTO: Jordi Benítez.

Actualmente, y ante la falta de respuesta administrativa en Tarragona sobre el nuevo parque subacuático, las conversaciones se han trasladado a Cambrils y l’Hospitalet de l’Infant. En Cambrils, con el objetivo de que se reproduzcan las sepias y en l’Hospitalet, turismo sostenible alrededor de las posidonias.

«Son plantas acuáticas protegidas por todas las directivas europeas. Es la selva tropical subacuática de la que vive toda la pesca ya que todos los peces que se compran en la plaza crecen entre la posidonia cuando son pequeños. Y todos, para reproducirse se acercan a la costa, incluso tiburones y ballenas. Por ello se hacen presentes en esta época del año. Si la posidonia desaparece, con ella lo hace la pesca y la playa se degrada porque es un filtro natural del agua».

Por este motivo, Folch concluye que «está muy bien que vengan los cruceristas pero debe ser posible compaginarlo con la protección del litoral. Que la actividad industrial se concentre en el sur no es incompatible con proteger la Xarxa Natura 2000».

Activistas de la naturaleza

Tras la preocupación por la preservación marina está la Societat d’Investigacions Submarines de Tarragona (SES) así como Gabriel Quiroga, del Club Esportiu Busseig Tarraco, colaborador en los estudios científicos que se llevan a cabo y que cuentan con el apoyo de la Fundació URV y de la Generalitat.

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