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Tarragona CRÓNICA

SPiSP: Cuando la diversidad sí marca la diferencia

Blanca Marsillach lleva su teatro inclusivo con ‘Se vende ático’ a Sant Pere i Sant Pau, de la mano de su compañía y la Fundación Repsol

Glòria Aznar

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Daniel Olías y Miriam Fernández son una pareja que no acaba de vislumbrar su futuro. FOTO: Alfredo González

Daniel Olías y Miriam Fernández son una pareja que no acaba de vislumbrar su futuro. FOTO: Alfredo González

¿Es un piso el remedio a los problemas de pareja o precisamente es el origen de esas riñas? ¿Solucionan cuatro paredes la convivencia humana? ¿Y si la vivienda tiene piscina y desde su amplia terraza se puede ver el pirulí de la tele?

Las respuestas a estas preguntas las tuvieron ayer en sus manos los asistentes a Se vende ático, representación que está de gira y que recaló en el Centre Cívic Municipal de Sant Pere i Sant Pau. Se trataba del taller de teatro adaptado para personas con discapacidad intelectual, una propuesta que por décimo año consecutivo llegaba de la mano de la Fundación Repsol y la Compañía de Teatro de Blanca Marsillach, Varela Producciones.

Adela Estévez, plancha en mano. FOTO: Alfredo González

Una década «trabajando juntos para incorporar a actores y actrices con capacidades diferentes dentro del teatro», como manifestó la hija de Adolfo Marsillach, que, con esta obra, quiso rendir un homenaje a su padre.

Un auditorio entusiasmado de más de un centenar de personas recibió con una gran ovación al elenco, al que ya conocían de ediciones anteriores.

Casi todos repetían, actores, actrices y también espectadores. Así, Adela Estévez, Miriam Fernández, archiconocida por su paso por el programa televisivo La Voz, y Daniel Olías (el único debutante en la cita), tres actores con discapacidad, compartieron escena con el actor y director Xabier Olza en esta historia de Adolfo Marsillach, que, como explicó Olza, «va de parejas, se juntan, se separan, luego se juntan con el otro...». «Madre mía», «vaya lío», respondían atentos y entre risas los asistentes, quienes se lo pasaron en grande.

«¿Tenéis ganas de ver teatro?» les preguntó Xabier. Tener, tenían. Pero «del bueno», apuntaron desde el público. Y eso fue lo que se les brindó. Una función que transcurrió entre el sofá del salón, la mesa y una plancha que echaba humo en manos de Adela, todo entre cómicas situaciones y discusiones, muchas discusiones. Recuerdos a compartir, ese amor que no se acaba de terminar, los celos por los encuentros entre exparejas, la siempre insustituible suegra y ese ático codiciado...

Todo ello aderezado con la música de Paloma San Basilio y Juntos, La Lambada, de Kaoma y Porque Te Vas de Janette, entre otros temas de otra época. Al dedillo se sabían las canciones los asistentes, quienes siguieron animados y participativos la función, visitantes que en esta ocasión llegaban desde diversos centros e instituciones de la provincia.

De la Fundación Aprodisca, la Associació de Pares de minusvàlids Baix Camp, La Muralla, la Fundació Ginac, APPC Asociació Paràlisis Cerebral, la Fundació Estela Educación Especial y Centro ocupacional.

Y lo mejor... El final, cuando el público se convirtió en el verdadero protagonista de la mañana. A pesar de que se oyó algún «jo no vull pujar», voluntarios no faltaron para subir al escenario a interpretar algunas de las escenas que acababan de ver e improvisar en directo. «Qué bien nos lo hemos pasado», «cómo nos hemos reído», comentaban cuando abandonaban el recinto. 

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