Sal a navegar cada día sin ser dueño de un barco

Ana Rivera

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Diversas embarcaciones amarradas en el Port Esportiu de Tarragona. Foto: ALFREDO GONZÁLEZ

Diversas embarcaciones amarradas en el Port Esportiu de Tarragona. Foto: ALFREDO GONZÁLEZ

¿Quién no ha soñado alguna vez con tener su propio barco? Poder salir a navegar para escapar del frenesí de la ciudad, visitar rincones inaccesibles a pie, tomar una paella rodeados del gran azul, dejarnos mecer por las olas mediterráneas, descansar en alta mar…

Pero rápidamente volvemos a poner pie en tierra cuando en realidad ni tenemos barco o si nos lo llegamos a plantear nos asustamos por los costes que habría que asumir: la propia embarcación, el amarre, los seguros, el mantenimiento...

Imposible… ¿o tal vez no?

Tarraco Sailing Club es el primer club de navegación en la provincia de Tarragona y su principal objetivo es acercar la navegación y el disfrute de las actividades náuticas de recreo a todos los públicos. Una vez dado de alta como socio del club, con una asequible cuota, se puede salir a navegar en el momento que se desee, con una embarcación nueva, dejando de lado las costosas obligaciones y otras engorrosas gestiones.

Tan sólo hace un año de su nacimiento y el club cuenta ya con una ‘flota’ de 60 socios que surcan los mares de forma cómoda y sin sobrecostes a bordo de cualquiera de las dos embarcaciones con las que cuenta, por ahora, el club. Pueden salir a navegar todos los días del año, disponiendo de 120 turnos de navegación al mes, con los acompañantes que deseen (el tope lo marca la embarcación), sin preocuparse por los seguros, el amarre o el mantenimiento y ni tan siquiera por el repostaje, que corre a cargo del club (no obstante, el coste del combustible sí lo asume el abonado).  Con tan sólo 24 horas de antelación y hasta un máximo de 8 días antes, pueden reservar la embarcación que deseen a través de móvil u ordenador mediante la cómoda app del club.

De forma espontánea, entre los socios se ha creado una relación especial y mejoran su navegación aprendiendo los unos de los otros. Mantienen un grupo de WhatsApp en el que comunican la previsión de sus rutas, intentan cuadrar fechas para salir conjuntamente e, incluso, se explican las zonas más especiales y sus trucos de pesca.

Su gerente, Eduard Cobos, proviene de una familia que siente pasión por el mar. De hecho, él ha sido remero y siempre han tenido barcos. Por ende comprende el sacrificio que comporta cargar con todos los costes de tener una embarcación propia y su mantenimiento. Por eso tuvo claro el rumbo que tenía que tomar su negocio: un acceso a la navegación a precios muy asequibles.

Eduard Cobos, gerente de Tarraco Sailing Club. Foto: ALFREDO GONZÁLEZ

El alquiler de tan sólo medio día de un barco en la zona de Cambrils ya ronda los 300 euros, así que los socios, mayoritariamente de Tarragona, son conscientes del ahorro que supone formar parte del club. Están tan a gusto y tan implicados, que ya sienten las embarcaciones como propias y siempre que salen a navegar las mantienen cuidadas y limpias.

Para Eduard, la seguridad de sus socios es su prioridad: siempre tiene que ir un socio a bordo, jamás una persona sola, por si hubiese alguna urgencia. Además, si se prevé un día de malas condiciones, directamente se desactiva la reserva, sin coste para el abonado y se planifica de nuevo otra reserva.

Desde tierra, Eduard controla el estado del barco y el mar cada vez que un socio sale a navegar y mantiene contacto constante con la embarcación: por si surge alguna duda, por si hay previsión de algún cambio… y siempre hay comunicación directa con Salvamento.

Navegar nunca fue tan fácil…

Por unos 600 euros anuales, que se pueden pagar de tres formas diferentes a escoger (mensual, trimestral o anual) y con la única condición de disponer del título de patrón de barco (PNB y/o PER) te conviertes en socio del club. Y a partir de ahí, sin tener que preocuparte por nada más, empieza tu sueño al más puro estilo mediterráneamente: tú, el barco y el mar.

Con una disponibilidad de 4 horas de navegación, podrás disfrutar de una relajante jornada en familia, una divertida comida con amigos, de tomar el sol en medio del mar, conocer la Costa Daurada desde otro punto de vista, bucear, acceder a calas más cómodamente que caminar durante un buen rato bajo el sol, practicar esnorkel, nadar en mar abierto, pescar…

Actualmente su flota la componen dos embarcaciones: el Sea Dragon, un precioso velero de crucero del prestigioso astillero alemán Bavaria modelo Easy 9.7, que está dotado de mayor y génova enrollables y un asimétrico, también enrollable, para los días de poco viento, que está a punto de ser instalado, y con toda la maniobra reenviada a bañera. Contra rígida, hélice de proa o molinete eléctrico para el ancla hacen las delicias de los socios del club. 

Y el Seahorse, una motora cabinada con motor fueraborda Mercury Verado de 200 cv, muy polivalente y adecuada para todas las actividades marítimas, que es considerada el SUV de los mares. Equipada con nevera, radio y hélice de proa ponen las cosas muy fáciles a cualquier patrón.

Todas las embarcaciones de la flota cuentan con todo el material de seguridad homologado para navegar en zona 4, hasta 12 millas de la costa, además de accesorios para la asistencia a la navegación como GPS, chartplotter táctil de 9 pulgadas Navico (Simrad y B&G), sonda, corredera, anemómetro, flaps eléctricos y hélice de proa. 

Destacan también los extras, unas comodidades añadidas que harán las delicias de cualquier lobo de mar: radio estéreo con bluetooth, ducha en bañera de agua dulce y de agua salada, toldo parasol, nevera…

"Cuantos más seamos, más barcos podremos poner", comenta Eduard, deseoso de poder incorporar otra embarcación al club.  

La economía colaborativa está de moda en el tejido empresarial. Ahora los nuevos emprendedores comparten espacios, equipamientos o productos a modo de ‘crowdfunding’, como es el caso de las embarcaciones en Tarraco Sailing Club. Una interesante solución para los amantes del mar, que ya se practica de forma activa en ciudades como Barcelona, Alicante o Ibiza y Formentera, aunque a precios mucho mayores que los que ofrece Eduard Cobos con su club de navegación. Por menos de lo que costaría el alquiler del amarre en cualquier puerto, se puede navegar durante todo el año, olvidándose de los costes de mantenimiento anuales. Todo listo para pasar una perfecta jornada en el mar, sin los quebraderos de cabeza que da ser el propietario de un barco.

¿A que ya no queda tan en el horizonte ese sueño de ser los propios patrones de nuestro barco?

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