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Salut atiende a 120 personas transgénero en la provincia de Tarragona

Desde 2018 la demarcación cuenta con una unidad Trànsit en la que médicos y psicólogos especializados orientan y ofrecen tratamiento a las personas que quieren cambiar de género y su entorno

NORIÁN MUÑOZ

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Una persona con la bandera trans durante la celebración del Día del Orgullo el lunes pasado en la Plaça dels Carros. FOTO: PERE FERRÉ

Una persona con la bandera trans durante la celebración del Día del Orgullo el lunes pasado en la Plaça dels Carros. FOTO: PERE FERRÉ

Desde que comenzó a funcionar, en agosto de 2018, la unidad Trànsit del Camp de Tarragona no ha parado de recibir usuarios. De hecho, en poco más de dos años ha atendido a unas 120 personas de toda la provincia que quieren comenzar un proceso de cambio de género. Tal ha sido la demanda que al equipo, formado inicialmente por una ginecóloga y una psicóloga, se ha tenido que sumar otra ginecóloga y no descartan seguir ampliándolo.

Al frente del equipo, que atiende en el ASSIR (atenció a la salut sexual i reproductiva) de Reus, está la ginecóloga Francisca Ruiz, quien explica que hasta la puesta en marcha del servicio los usuarios tenían que desplazarse a Barcelona para recibir atención. Justo por ello, cuando buscaron voluntarios para descentralizar el servicio no se lo pensaron dos veces y comenzaron un proceso de formación en Barcelona.

Usuarios, no pacientes

A esta unidad, dependiente del ICS, puede acudir cualquier persona directamente, de manera espontánea, contactando por correo electrónico. También pueden llegar por recomendación de su médico de cabecera o pediatra.

Eso sí, explica Ruiz, aunque la atención se presta en un equipamiento sanitario, el tratamiento que se hace nada tiene que ver con una enfermedad; hay usuarios, no pacientes.

En el caso de los niños, explica, se procura tener una reunión primero solo con los padres o tutores para conocer la situación para que los menores no sientan que van al médico porque tienen un problema o una enfermedad.

En el caso de los menores, señala, las especialistas ofrecen su opinión, pero en todos los casos lo que se intenta es mediar para que prevalezca la voluntad del menor.

Y es que la unidad se encarga también de asesorar e informar al entorno de las personas que están ‘transicionando’. A los padres se les explica, por ejemplo, en qué consiste el tratamiento bloqueador hormonal con el que se consigue hacer un ‘parón’ para retrasar la llegada de la pubertad en sus hijos. Es un proceso reversible que permite ganar tiempo, «no es lo mismo lo que piensa una persona con nueve años que con doce, cuando se tiene una opinión más formada», pone como ejemplo.

En todos los casos se hace una atención ‘a medida’, porque no todos los usuarios optan por un tratamiento hormonal o por una reeasignación de sexo con cirugía. En las personas adultas, en el caso de que se decida comenzar tratamiento hormonal cruzado (para conseguir las características del género deseado), es esta unidad también la que se encarga de pautar el tratamiento y hacer seguimiento.

«Cada persona marca el camino»

«Es la propia persona quien elige su camino, algunas siguen tratamiento de por vida, otras hacen parones; lo que se intenta es que el tiempo lo lleve el usuario», cuenta. Los tratamientos los cubre la Seguridad Social y se aplica la misma financiación que tiene asignada cada persona según su cobertura sanitaria.

Aquí también se les asesora respecto a procedimientos quirúrgicos y listas de espera en el sistema público de salud. Eso sí, las cirugías de reasignación de género en Catalunya solo se practican en el Hospital Clínic de Barcelona, el de Bellvitge y el Trias i Pujol.

Durante el confinamiento la unidad siguió atendiendo de manera telefónica, pero apenas se pudo regresaron a la presencialidad. El equipo está conformado además por la ginecóloga Cristina Gras y la psicóloga Araceli Otón y Ruiz reconoce que el servicio queda un poco lejos para las personas de Terres de l’Ebre, por lo que, a la larga, habrá que plantearse crear algún recurso allí.

Para el equipo, explica, formar parte de esta unidad ha sido toda un experiencia. «En medicina estamos acostumbrados a verlo todo desde la patología y esto es algo muy diferente, que nos ha hecho cambiar la forma de trabajar. Es un trabajo muy satisfactorio que te enriquece mucho y del que hemos aprendido».

Relata que una de las cosas más satisfactorias es ver el cambio emocional que experimentan las personas trans cuando comienzan el camino hacia el género deseado. «En muchos casos ves el cambio de una visita a otra, no solo desde el punto de vista físico, sino de estado de ánimo, de humor, el cambio que eso ha supuesto en el bienestar de esa persona».

Respecto al anteproyecto de ley que se aprobó ayer en el Consejo de Ministros, desde la unidad ya no será necesario hacer los informes médicos actuales para que los usuarios puedan cambiar nombre y género en el DNI. Eso, esperan, les dará más tiempo para dedicar a la atención como tal.

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