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Sangre y venganza sin límite alguno

#seriesenvena
‘Gigantes’
es la propuesta más dura y oscura que ha hecho hasta la fecha Movistar+. Enrique Urbizu nos enseña en seis capítulos puro drama seco, sangriento y cruel

Yolanda Fernández

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La familia Guerrero, una familia de armas tomar. Foto: Movistar+

La familia Guerrero, una familia de armas tomar. Foto: Movistar+

Un padre y dos de sus hijos avanzan con paso firme a través de las calles del  en el que viven vestidos de negro absoluto con la sonido de fondo de una trompeta. Al llegar a casa el padre, Abraham Guerrero (José Coronado), bebe tranquilamente una copa de coñac mientras su hijo mayor adolescente Daniel (Isák Férriz) cuenta una gran cantidad de dinero y el mediano Tomás (Daniel Grao) cuadra las cuentas en los libros. Todo esto bajo un silencio absoluto.

Que en el primer capítulo el primer diálogo que se escuche sea el llanto del hijo menor de Abraham Guerrero de pocos días y que éste amenace a sus dos hijos mayores para que le hagan callar si no quieren que él tome medidas más drásticas ya es un claro ejemplo del modo de ser del patriarca.

El comienzo de Gigantes, la nueva serie de Movistar+ es contundente, deja poco o nada a la imaginación y tiene el sello absoluto de Enrique Urbizu, que dirige los tres primeros capítulos, los tres restantes son dirigidos por Jorge Dorado.

Sus tentáculos son muy largos
La mayoría de padres para enseñar a sus hijos de qué va la vida los llevan al colegio y para que disfruten y se diviertan se los llevan a un parque de atracciones. En el caso de la familia Guerrero la cosa es bien distinta. Los Guerrero se mueven en un mundo de violencia y excesos que para ellos es lo normal.

La familia Guerrero es un auténtico nido de víboras donde el vínculo familiar no importa

Abraham es el patriarca de una familia paya que se dedica al tráfico de drogas y a la extorsión. Controla la totalidad de lo que se mueve en su ciudad y más allá. Con su dinero y carácter extremadamente violento maneja a su antojo a todo y a todos, ya sean policías, tenderos, jueces o políticos. Nadie escapa a los mandatos de Abraham Guerrero.

Con el paso de los años y conforme sus hijos van creciendo, Abraham ve como entre ellos se desarrolla una competitividad y ambición de poder sin medida, cosa que él ve con buenos ojos. Se vanagloria de que sus «perros» como él los llama, se peleen por su poder.

En esta familia hay una premisa: todo vale y como bien indica la frase promocional de la serie «no le hables de límites a quien nunca los tuvo». Y realmente no los tienen.

El gran rival de la familia Guerrero es el clan gitano de Los Chitos, capitaneado por Pátina el patriarca de la familia gitana que intenta cuidar de los suyos aún a costa de enfrentarse a los todopoderosos Guerrero. Aunque va a ser una empresa difícil de conseguir ya que Abraham Guerrero odia a los gitanos y no soporta que su hijo mediano Tomás esté casado con una gitana.

«No le hables de límites a quien nunca los tuvo»

Distintas maneras de ver la vida
Ya de adultos Daniel y Tomás tienen dos formas de ver la vida bien distintas. Mientras Daniel ha pasado nueve años en la cárcel, Tomás vive una vida de lujos en una exclusiva urbanización y ha pasado a controlar todo el negocio familiar. Dirige una exclusiva galería de arte que usa para blanquear el dinero procedente de sus turbios negocios. El hermano pequeño Clemente (Carlos Librado ‘Nene’) se dedica al boxeo y a vivir al límite renunciado a cualquier tipo de ayuda por parte de su hermano Tomás. Daniel sale de la cárcel y busca a su hermano pequeño y se enfrenta a Tomás. El drama está servido.

Una serie con sello de calidad
En Gigantes Enrique Urbizu plasma unos personajes duros, crueles que viven al borde del abismo continuamente y para ello cuenta con su actor fetiche José Coronado.

Coronado siempre es sinónimo de calidad y aunque en algún momento su interpretación de Abraham Guerrero se antoja un tanto excesiva, consigue su fin que no es otro que asustar a todo el que se acerque a él.

Gigantes es un producto completo, con un buen guión y buenas interpretaciones. La fotografía ayuda a plasmar la dureza extrema de algunas situaciones y para los amantes del género criminal es toda una joya. La primera parte de Gigantes consta de seis capítulos.

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