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Sanidad prohíbe los velatorios y restringe las ceremonias

En el entierro o cremación, se permitirá la asistencia de tres 
familiares o allegados y la celebración de cultos religiosos o ceremonias civiles se pospondrán hasta el fin del estado de alarma

Iñaki Delaurens

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Operarios de una funeraria trasladan un fallecido por coronavirus, protegidos con su equipo. FOTO: EFE

Operarios de una funeraria trasladan un fallecido por coronavirus, protegidos con su equipo. FOTO: EFE

El Ministerio de Sanidad prohibió este lunes todos los velatorios, independientemente de la causa del fallecimiento y de si se celebran en instalaciones públicas o privadas, incluido los domicilios particulares, para limitar la propagación y el contagio por el COVID-19.

Así lo recoge la orden ministerial publicada este lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que especifica que en el caso de fallecidos por COVID-19 no se podrán realizar prácticas de tanatoestética, intervenciones de tanatopraxia, ni intervenciones por motivos religiosos que impliquen procedimientos invasivos en el cadáver.

La norma recoge otras medidas excepcionales como la restricción de las ceremonias fúnebres. En este sentido, se pospondrá la celebración de cultos religiosos o ceremonias civiles fúnebres hasta que finalice el estado de alarma.

No obstante, en el enterramiento o despedida para la cremación de la persona fallecida, se permitirá la asistencia de tres familiares o allegados, además, en su caso, de la persona asimilada de la confesión respectiva para la práctica de los ritos funerarios de despedida del difunto. Estas personas deberán respetar siempre la distancia de uno a dos metros entre ellas.

La orden también regula, a propuesta del Ministerio de Consumo, algunas de las condiciones de contratación de los servicios funerarios.

Aumento preocupante

El aumento de muertes en la Conca d’Òdena la semana pasada preocupa mucho en toda Catalunya. Su tasa de mortalidad es superior a la de Madrid o Lombardía. En este escenario juegan un papel importante tanatorios y funerarias. De momento, las cifras de fallecimientos por coronavirus en la provincia de Tarragona son bajas, pero todo indica que aquí todavía no hemos llegado la fase más crítica de la pandemia. En cualquier caso, hay que guardar cautela.

Las funerarias ya hace días que trabajan siguiendo las pautas del Ministerio de Sanidad en el tratamiento de cadáveres. Indicaciones que van desde la prohibición de velatorios hasta el equipamiento de protección individual (EPI) de los operarios. Toda precaución es necesaria en esta crisis sanitaria. Pero más allá de las medidas preventivas, lo que inquieta a estas empresas es verse colapsados por el aumento de servicios.

Neus Domingo, de la Funeraria Domingo de Tortosa, explica que «de momento el número de defunciones por coronavirus en la zona es bajo. Pero nos preocupa que la situación llegue a tal punto que pueda desbordarse, sobre todo viendo los antecedentes de Madrid o otros lugares de Catalunya».

«Para nosotros es muy importante dar un buen servicio cuidando de las familias, con un trato cercano y de apoyo, siguiendo la línea de todos estos años. Nos preocupa que por culpa del coronavirus lleguemos a tal punto que estemos desbordados y no podamos dar el servicio correcto a nuestros clientes. Por suerte, podemos decir que seguimos con el ritmo de trabajo habitual», apunta Domingo.

Por otro lado, Clara Viñas, gerente de Emserfumt, la Empresa Mixta de Serveis Fúnebres Municipales de Tarragona, cuenta que está preocupada por «la falta de material sanitario». Con un espíritu previsor, cuando ya se confirmaron los primeros casos en Madrid, hicieron un pedido importante que está llegando a cuentagotas: «Nos requisaron el pedido de material. Nos preocupaba mucho cuando se extendía el virus por Italia y cuando se confirmó el foco en Madrid, ya solicitamos material. Lo han tenido paralizado unos días y ahora nos llega poco a poco. Un día llegan unas mascarillas, otro día los guantes, etc.».

«Sin el material -prosigue Viñas-, mis trabajadores no pueden trabajar con seguridad y si enferman tampoco no tendremos los medios suficientes para dar servicio a las familias. Todavía tenemos material porque no hemos tenido tantos casos como en Igualada. Por suerte, los números no se han disparado y esperemos que sigan bajos».

En la misma línea, desde la empresa Mémora, con varios tanatorios en al provincia, exponen que «como medida adicional y respondiendo a la excepcionalidad del momento, hemos reforzado nuestros equipos de trabajo, movilizando profesionales de los tanatorios hacia la gestión logística y la atención telefónica, con el objetivo de poder atender la demanda con la mayor celeridad posible y ofreciendo siempre nuestros estándares de calidad».

«Hemos desplazado equipos de profesionales desde diferentes zonas de España hacia aquellas localidades del territorio en las cuales la actividad se ha incrementado significativamente en las últimas horas, con el fin de reforzar la capacidad de respuesta» añaden desde Mémora.

Sin despedidas

«Nos hemos encontrado con el caso de una familia en cuarentena que no ha podido despedirse de su familiar fallecido porque había dado positivo por coronavirus», dice Viñas de Emserfumt, que sigue: «La gente lo entiende porque estamos en una situación excepcional, pero en la asimilación del duelo el choque psicológico es más fuerte si no puedes despedirte».

En este sentido, desde funerarias Domingo señalan que «cuando hay una defunción, sea por coronavirus o no, por normativa ahora no se puede velar, ni estar en el tanatorio. Lo que hacemos es que algunos pocos miembros de la familia se despidan del fallecido y siempre manteniendo las distancias de seguridad en todos ellos».

«Es complicado tener que decirle a la gente que no se den muestras de afecto entre ellos como besos o abrazos, pero nos han indicado que hay que evitar el contacto lo máximo posible. Esto dificulta más el hecho de perder a un ser querido», explica Domingo, que finaliza: «Existe una tradición entorno al duelo que consiste en velar, hacer una misa y después incinerar o enterrar. De golpe ya no se puede y es difícil de gestionar».

En Mémora «permitimos la presencia de un círculo reducido de afines con un límite de tiempo de treinta minutos, con el objetivo de reducir aglomeraciones y colaborar en la prevención de potenciales contagios. Pero no se realizan ceremonias ni velatorios de ningún difunto. También evitamos que coincidan diferentes despedidas en el tanatorio a la misma hora para minimizar el riesgo de contagio».

EPI especial

Los trabajadores de funerarias y tanatorios tienen que utilizar un EPI específico para en caso de un fallecido confirmado o posible por coronavirus. Con un cuerpos por otras causas ya emplea guantes, bata y mascarilla, pero en el caso de la enfermedad infecciosa se añade un traje de buzo desechable, patucos y gafas.

En el traslado hasta el cementerio o crematorio, el fallecido se rocía con un componente desinfectante y se introduce en una bolsa estanca que no se vuelve a abrir. Ya sea para incinerar o enterrar, el cuerpo del difunto nunca está en contacto directo con el ataúd.

Finalmente, la mayoría de estas empresas ya lo tienen todo organizado para poder atender y contactar con las familias de manera online o telefónica. Así, se pueden ahorrar visitar una visita a las instalaciones, y evitar que se infecten, antes de dar el último adiós.

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