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Tarragona Vecinal

Sant Pere i Sant Pau, en pie de guerra contra el Ayuntamiento

Denuncian que no se ha hecho ninguna inversión importante en los últimos 10 años

CARLA POMEROL

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Pasos de zebra ubicados delante del colegio Marcel·lí Domingo. FOTO: PERE FERRÉ

Pasos de zebra ubicados delante del colegio Marcel·lí Domingo. FOTO: PERE FERRÉ

Sant Pere i Sant Pau declara la guerra abierta al Ayuntamiento de Tarragona. «Estamos cabreados. En los últimos diez años no se ha hecho absolutamente nada por el barrio. Está dejado». Así de contundente se muestra Gabi Minuesa, presidente de La Unió Associació de Veïns Sant Pere i Sant Pau, quien asegura que el Consistorio recoge en un año más de 4 millones de euros a través de los impuestos de los habitantes del barrio. «Lo que significa que en diez años hemos generado 40 millones de euros y, sin embargo, no se ha gastado ni uno en Sant Pere i Sant Pau», dice Minuesa, quien asegura que «lo único que nos queda es patalear para defender lo que es nuestro».

El presidente quiere dejar claro que la culpa no es solo del actual equipo de gobierno, pero también tiene reproches para los de Ricomà. «Llevan seis meses en el cargo y todavía no se han puesto en contacto con nosotros», apunta el presidente. La entidad vecinal ha elaborado un plan para llamar la atención del Consistorio, en el que da ideas sobre cómo mejorar el estado de la zona. «Hasta ahora, solo ha habido declaraciones de intenciones, pedimos compromisos reales», explica Minuesa.

El barrio sufre una falta de equipamientos deportivos. «Prueba de ello son los codazos que hay para poder jugar en la única canasta de baloncesto de Sant Pere i Sant Pau», asegura Esteve Torres, miembro de la junta de La Unió. Reclaman una zona dirigida a los adolescentes –con un campo de fútbol sala al aire libre y dos pistas de baloncesto cruzadas–, y otra para los más pequeños. «Ahora juegan a pelota en las plazas, pero no están acondicionadas para ello. La solución no es prohibirles la práctica, sino darles herramientas para que puedan jugar con calidad», añade Torres. La asociación de vecinos ha pensado también en las posibles ubicaciones. Una de ellas es la plaza de la quinta promoción, un espacio construido encima de un parking y que en la actualidad se encuentra en muy mal estado.

Los vecinos exigen aumentar el número de pipicans en el barrio. Hoy en día hay dos: al final de la calle Violant d’Hongria y justo al lado de las viviendas de la Guardia Civil. «Es insuficiente para la cantidad de vecinos del barrio», apunta Torres. Según la asociación, hay casi 23.000 habitantes en Sant Pere i Sant Pau. «No todos empadronados», asegura Minuesa.

Pasos de zebra elevados

En los últimos meses, se han producido dos atropellos en los pasos de zebra del barrio. Las víctimas eran niños recién salidos del colegio. «No sé a que espera el Ayuntamiento para actuar. ¿A qué pase algo más grave?», se pregunta Torres, quien propone instalar plataformas elevadas en los pasos de zebra, sobre todo en aquellos que se encuentren cerca de centros escolares y guarderías. «También en calles muy largas, como por ejemplo, en la avenida Països Catalans», añade Torres.

La accesibilidad también es un punto débil en el barrio. «Pasear por Sant Pere i Sant Pau es como una gincana», asegura el presidente. Las aceras estrechas con farolas en el medio son un habitual en el barrio. «Ni los cochecitos, ni los carritos de la compra, ni las sillas de ruedas, pasan», añade Torres.

Los miembros de la junta de la asociación cuentan que el otro día salieron a dar una vuelta de una hora y se encontraron con 25 incidencias. «Una cada dos minutos, no dábamos al abasto haciendo fotos», asegura el presidente.

Rotonda y seguridad

La entidad también reclama la instalación de una rotonda en el cruce entre la avenida Països Catalans y la calle Marcel·lí Domingo. «Es la arteria principal de entrada al barrio y todas las mañanas hay atascos importantes. Una rotonda sería la solución al problema», dice Minuesa. Finalmente, el barrio pide más presencia policial para acabar de una vez por todas, con los robos, sobre todo durante las mañanas del viernes, cuando se celebra el mercadillo semanal alrededor de la Plaça Cuba.

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