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Sant Salvador, Part Baixa, Part Alta y Ponent, las zonas de TGN con más pisos ocupados

La Guardia Urbana detecta 90 viviendas. La colaboración ciudadana es clave para frustrar los intentos

CARLA POMEROL

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Imagen de archivo de unos vecinos de la zona de Interblocs de Sant Salvador, tapiando un piso para evitar la ocupación. FOTO: PERE FERRÉ

Imagen de archivo de unos vecinos de la zona de Interblocs de Sant Salvador, tapiando un piso para evitar la ocupación. FOTO: PERE FERRÉ

La Guàrdia Urbana de Tarragona ha contabilizado un total de 90 viviendas ocupadas en la ciudad. Así lo asegura la unidad especializada en perseguir delitos contra el patrimonio, que lleva años realizando un seguimiento de los datos. La mayoría de las ocupaciones se registran en pisos vacíos, propiedad de entidades bancarias. Pero también se han detectado algunas en locales comerciales, como la antigua oficina de La Caixa en la calle Apodaca, o en chalets, como en Boscos de Tarragona. Históricamente, el Serrallo, el Barri del Port, la Part Alta, Sant Salvador y los barrios de Ponent son las zonas donde más ocupaciones ha habido.

La concejala de Seguretat Ciutadana del Ayuntamiento de Tarragona, Cristina Guzmán, destaca que hay que diferenciar entre dos tipos de ocupación: la que llevan a cabo las familias vulnerables y la que va acompañada de incivismo e inseguridad. Para la primera, Guzmán recomienda acudir a servicios sociales del Ayuntamiento para encontrar una solución. La ocupación conflictiva es la que más preocupa al Consistorio.

«Desde la Urbana hemos puesto en marcha un protocolo para evitar o solucionar problemáticas derivadas de la ocupación», explica Guzmán. El primer paso es investigar el propietario y contactar con él con el fin de convencerlo para que interponga una denuncia. De hecho, esta unidad especializada del cuerpo policial también se encarga de llevar a cabo un inventario de manera periódica de las viviendas susceptibles de ser ocupadas e, inmediatamente, piden al propietario que se responsabilice del inmueble y que la tapie si es necesario.

Según fuentes de la Guàrdia Urbana, en la mayoría de casos, la información de los pisos ocupados llega a través de las quejas ciudadanas por las molestias que producen. «En muchas ocasiones, la Urbana consigue frustrar el intento de ocupación», añade la concejala de Seguretat Ciutadana.

Son los Mossos d'Esquadra los encargados de desalojar una vivienda

Analizar cada caso

Si no se da el caso, diferentes departamentos municipales se encargan de analizar el hecho: la situación personal y familiar de las personas que ocupan, si generan molestias vecinales y si se están utilizando los suministros –agua y luz– de manera fraudulenta, entre otros aspectos. Además, los departamentos de Habitatge y Serveis Socials intentan buscar una solución para cada caso.

Entre algunas de las medidas que el Ayuntamiento ha tirado adelante para evitar las ocupaciones es cerrar algún piso propiedad de una entidad bancaria y, después, pasarle la factura. El objetivo es agilizar el trámite.

Pese al esfuerzo de la policía local para evitar los hechos, una vez ocupado un piso son los Mossos d’Esquadra los encargados de desalojar. Para ello es necesario una orden judicial. Esto es lo que ocurrió hace poco más de un año, cuando un importante dispositivo policial ponía punto final a la pesadilla de los vecinos del Serrallo. Los Mossos d’Esquadra desalojaban quince pisos ocupados del Rancho Grande –así se conoce el bloque–, acabando con el incivismo y la inseguridad en el lugar. Para llevar a cabo esta actuación, el Ayuntamiento intermedió entre los propietarios –mayoritariamente entidades bancarias–, y la justicia.

Los vecinos, organizados

La concejala de Seguretat asegura que la colaboración ciudadana es clave en estos casos. Con el paso de los años y de las experiencias, las entidades vecinales se han organizado y han elaborado protocolos para evitar las ocupaciones. Alfonso López, presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Tarragona (FAVT), explica que «en nuestro caso utilizamos el boca a boca. Nos avisamos unos a otros si oímos algún ruido extraño. Entonces, llamamos de inmediato a los Mossos d’Esquadra», y añade que «el objetivo es frustrar el intento de ocupación antes de las famosas 48 horas». López pone en duda los datos de la Guàrdia Urbana y opina que hay más de 90 pisos ocupados. «El problema es que hay inmuebles en tierra de nadie, que nadie se responsabiliza y, por lo tanto, no se denuncia», explica.

Por su parte, Justo Velilla, miembro de la Associació de Veïns del Serrallo, asegura que «se ha conscienciado mucho a los vecinos de que si escuchaban algo extraño no tuvieran miedo, que llamaran a la policía». De hecho, las recomendaciones han surgido efecto. Prueba de ello es que, a finales de agosto, gracias a la alerta de una vecina se pudo evitar una ocupación en el Rancho Grande. «Hace unos meses también pasó. Un vecino avisó a la asociación y nos desplazamos hasta el piso en cuestión para incomodarles. Conseguimos que se fueran», explica Justo.

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