Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Santa Tecla trabaja para tener la primera cámara hiperbárica de la provincia

El hospital tiene previsto ponerla en marcha el próximo año, cuando se hayan especializado los profesionales y se encuentre financiación. El CatSalut deberá dar la autorización definitiva

Carla Pomerol

Whatsapp
Imagen del interior de una cámara hiperbárica.  FOTO: gettyimages

Imagen del interior de una cámara hiperbárica. FOTO: gettyimages

Santa Tecla será el primer y único hospital de la provincia de Tarragona que contará con una cámara hiperbárica. Será a partir de 2020, si el CatSalut da la autorización. Se trata de un cilindro de acero sellado en el que las personas pueden estar expuestas a una presión superior a la atmosférica, aumentando así la oxigenación en los tejidos. Se usa para tratar accidentes de buceo, como la enfermedad por descompresión o la embolia gaseosa, y también para los intoxicados por monóxido de carbono, en caso de inhalar grandes cantidades de humo. Éstas son las indicaciones más importantes, aunque las cámaras hiperbáricas también se usan para otras veinte patologías, como las lesiones provocadas por la radioterapia, los pies diabéticos o la fibromialgia. 

La intención es buscar la colaboración de empresas para financiar la cámara hiperbárica

En Catalunya solamente hay dos centros hospitalarios que dispongan de cámara hiperbárica. Una está en el Moisès Broggi de Sant Joan Despí y la otra en el Hospital de Palamós, atendiendo los accidentes de buceo de la Costa Brava. En España hay un total de 20 cámaras hiperbáricas, destacando el municipio de Castellón, que cuenta con un número de habitantes parecido al de Tarragona y, en cambio, tiene dos máquinas.

El padre de Rahola
La primera cámara hiperbárica que hubo en el Hospital Creu Roja del Mar de Barcelona la diseñó Josep Rahola, padre de la tertuliana televisiva Pilar Rahola.

Hasta el momento, los tarraconenses que sufren accidentes mientras bucean, o bien se intoxican en un incendio, son trasladados rápidamente en helicóptero o ambulancia hasta el Hospital Moisès Broggi. No puede perderse ni un minuto. El tiempo, en estos casos, es crucial para la recuperación del paciente. 

«Tarragona necesita una cámara hiperbárica. Primero, porque estamos en un punto estratégico. Tenemos industria petroquímica, un puerto y un gran número de personas que trabajan debajo del mar. Sobre todo en las Terres de l’Ebre», explica Fernando Vizcarro, presidente del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona, quien añade que «por distancia es de lógica que haya una máquina en Tarragona. Son muchos los kilómetros que separan Sant Joan Despí de Castellón». Además, Vizcarro asegura que «los planes de emergencia de las industrias químicas contemplan que, en caso de intoxicación, el afectado debe tratarse rápidamente en una cámara hiperbárica. Para los de las Terres de l’Ebre, el problema se multiplica por dos». 

«De esta manera, el litoral catalán estará  cubierto y el recurso accesible a tan solo veinte minutos»
Joan Maria Adserà
Hospital de Santa Tecla

Los fabricantes
Viendo la necesidad del territorio, hace unos dos años, el Hospital de Santa Tecla se puso manos a la obra. Pero nada es tan sencillo como parece. Para poder instalar una cámara hiperbárica se necesita, primero, la máquina. Solo hay unas cuatro empresas en toda Europa que las fabriquen. Una máquina de estas características, con 12 plazas –como es el caso de la de Castellón–, cuesta medio millón de euros.  

El Hospital de Santa Tecla, con su gerente Joan Maria Adserà al frente, se dedicó a sondear las industrias químicas, el Port, las administraciones y las mutuas de trabajo. «Detecté un interés general que, cuando todo esté listo, esperamos que se concrete a través de convenios de colaboración», explica Joan Maria Adserà, gerente del Hospital de Santa Tecla, quien añade que «con la cámara hiperbárica en Tarragona cubriremos todo el litoral catalán. De esta manera, el recurso estará accesible en menos de 20 minutos. Cabe tener en cuenta que, solo con los trabajadores de la empresa Balfegó, ya tenemos cuarenta personas trabajando bajo el agua en la demarcación». 

Médicos formados
La primera de las necesidades a la hora de tirar adelante el proyecto es contar con un equipo de especialistas en medicina hiperbárica. Además, el grupo debe ser numeroso, ya que es imprescindible que parte del personal esté localizable las 24 horas, los 365 días del año. En la actualidad, un equipo de médicos, enfermeras y auxiliares de Santa Tecla se están formando en el Clínic de Barcelona. «Solamente una doctora, Montserrat Rico, tenía la especialidad. Otros están haciendo el máster. Está previsto que a finales de junio puedan titularse», asegura Adserà, quien añade que «será entonces cuando hablaremos con el CatSalut y con las empresas e industrias para buscar la financiación»

«La necesitamos. Tenemos industria petroquímica, puerto y buceo profesional y turístico»
Fernando Vizcarro
Col·legi de Metges de TGN

La idea es que a finales de este año, el Hospital de Santa Tecla entregue la documentación necesaria al CatSalut, que es el órgano  que dará la autorización final y que se hará cargo del pago, junto con las mutuas de trabajo, de los tratamientos de la cámara hiperbárica. Y el Departament de Salut no concreta nada. Solamente dice al Diari que «en un futuro, se hará una actualización de las necesidades». Santa Tecla tiene previsto que el próximo año la cámara hiperbárica entre en funcionamiento. Para Adserá, es importante que la máquina no solamente sirva para tratar casos de emergencia, como son accidentes debajo del agua o intoxicaciones: «Las patologías más ambulatorias, como pueden ser secuelas de la radioterapia o el pie diabético, también se tratarán para que la máquina esté siempre funcionando», añade Adserà.

«No me sentía ni las piernas»
El tarraconense Hernán Jiménez echó en falta una cámara hiperbárica en Tarragona el 28 de agosto del año 1992. «Tuve un accidente buceando en Roda de Berà. Me partí el párpado y me entró nitrógeno en la sangre. Rápidamente me trasladaron en helicóptero hasta el hospital Creu Roja del Mar, en Barcelona –ahora ya cerrado–, donde tenían una cámara hiperbárica. Llegué sin notarme las piernas, estaba más muerto que vivo», recuerda Jiménez, quien desde entonces empezó a interesarse por el tema. «Conocí a un hombre que sufría gangrena gaseosa. El médico de Tarragona le dijo que tenía que cortarle la pierna. Por casualidad, yo me encontraba en la habitación de al lado con mi mujer. Le dije que fuera a Barcelona. La historia acabó bien». El uso de la cámara hiperbárica está más que justificado. En el Hospital de Palamós, el año pasado, la máquina salvó la vida a 46 personas que habían sufrido un accidente, dejando aparte los tratamientos ambulatorios.

«Entré en la cámara más muerto que vivo. No me notaba las piernas. Todo quedó en un susto»
Hernán Jiménez
Buceador 

Aunque el CatSalut no concrete ninguna actuación en este sentido, desde el Hospital de Santa Tecla se muestran muy ilusionados con el proyecto. «Tarragona es un punto idóneo para instalar una cámara hiperbárica. Sobre todo pensando en las Terres de l’Ebre. Ya hace años que trabajamos la idea», asegura Adserà. Por su parte, el presidente del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona añade que «aquí hay carencias importantes, que desde la institución seguiremos reclamando. Ésta es una de ellas».

«En el Moisès Broggi no dan abasto. Trabajan todos los días. También los sábados»
Manuel Salvador
Hospital General de Castellón

En busca de oxígeno: ¿Qué ocurre dentro de la cámara hiperbárica?

Al entrar en una cámara, primero empieza a aumentar la presión –dos o tres veces más que a nivel del mar–, que ayuda a reducir el tamaño de las burbujas de gas que hay en el cuerpo. Algunas enfermedades están provocadas por estas burbujas. A continuación se instala una mascarilla al paciente, que empieza a respirar oxígeno puro al 100%. Es entonces cuando ocurre el fenómeno ‘ventana de oxígeno’. Los gases ajenos salen del cuerpo y dejan de ser dañinos. El tercer paso es que este oxígeno, desvinculado de los glóbulos rojos, se disuelve en la sangre y va directamente a los tejidos que tienen mala circulación sanguínia. Este fenómeno recibe el nombre de ‘Robin Hood’,

Temas

Comentarios

Lea También