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Se buscan camareros y cocineros en Tarragona

La pandemia de la Covid-19 ha agravado un problema estructural que sufren los empresarios de la hostelería y la restauración: la dificultad para encontrar personal cualificado

JOAN MORALES

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Un camarero, sirviendo una mesa el pasado miércoles en El Pòsit de Cambrils.  FOTO: ALBA MARINÉ

Un camarero, sirviendo una mesa el pasado miércoles en El Pòsit de Cambrils. FOTO: ALBA MARINÉ

Llega el verano y Ángel Pérez, propietario de los restaurantes El Pòsit de Cambrils y Tarragona, se encuentra con el mismo problema de cada año: tiene serias dificultades para encontrar personal para reforzar sus plantillas. Este restaurador pone un ejemplo que ilustra a la perfección este contratiempo que sufre el sector de la hostelería y la restauración: «Cada vez que contrato a gente en verano para hacer un refuerzo, me pasa que hago una propuesta a través de las redes sociales y tengo unas 150 personas que se apuntan. De estas, sólo llegan unos 50 porque el resto ni aparece. De estos 50, solo quedan unos 30 que se ajusten al perfil que yo busco, porque la mayoría no han trabajado nunca en la hostelería. Al final, la entrevista se la hago a 10-15 y de los cinco que me quedan, difícilmente trabajarán uno o dos», comenta Ángel.

Los propios empresarios del sector admiten que estamos ante un problema estructural que pasa desde hace muchos años. No obstante, también puntualizan que la crisis sanitaria y económica, derivadas de la pandemia de la Covid-19, ha agravado una situación que, especialmente esta temporada de verano, se hace más visible que nunca.

El dueño de El Pòsit comenta que «la profesionalidad se está perdiendo en nuestro sector, tanto en la cocina como en la sala. La hostelería y la restauración ha pasado a ser un trabajo muy temporal y como de segunda, y se ha convertido en un refugio para mucha gente cuando no encuentra otro trabajo».

Por todo ello, a Ángel Pérez le cuesta mucho «encontrar personal en condiciones que te pueda garantizar una calidad en el servicio. Para el trabajador local, la hostelería está muy alejada de sus necesidades y tenemos a mucho personal extranjero, que acaba de llegar y no tiene muchas alternativas de trabajo, con una mentalidad de servicio muy diferente de la nuestra. Pero, en cambio, el cliente nos exige que el servicio sea bueno».

Actitud y predisposición

La predisposición de muchos trabajadores también es importante y «nos encontramos con muchos que no son responsables, ni predispuestos a trabajar, y con una falta enorme de actitud, de querer trabajar y de dar una buena impresión», añade Pérez.

Este empresario pone el foco en las ayudas y los ERTE provocados por la pandemia. «Este problema ya lo teníamos antes, pero tal vez la pandemia lo ha agravado porque a lo mejor la gente se ha acomodado un poco más al tener estas ayudas», una teoría que también comparte Xavier Martí, dueño de los restaurantes El Macarrilla y La Selva –en Cambrils– y al frente del restaurante de El Círcol de Reus, junto al chef Joan Urgellès. «Yo lo achaco a las ayudas, gente en ERTE que acumula paro y si le das trabajo para julio y agosto, por dos meses te dicen que prefieren seguir con la prestación y no trabajar. Se acomodan, es la sensación que me da, que no quieren trabajar la temporada alta, sino cuando no hacen tanta falta». La precariedad laboral también está en en el foco del problema. Aunque Ángel Pérez aclara que «en nuestro caso no sería el problema, porque un ayudante de camarero o de cocina, como mínimo cobra 1.570 euros al mes, entiendo que hay muchos empresarios del sector que abusan y que no hacen las cosas bien, lo que daña la imagen de la hostelería».

El chef Martí coincide con Pérez y añade que «el trabajo de la hostelería, en general, está mal pagado. Se trabajan todos los festivos y vamos al revés del mundo: cuando toda la gente tiene fiesta nosotros trabajamos. Por eso cuesta encontrar trabajadores vocacionales dispuestos a sacrificarse. Mucha gente prueba por aquí hasta que encuentra algo más estable. Por eso hay que pagar más».

Dignificar la profesión

Por eso es muy importante que se trabaja por dignificar la profesión. Así lo ve Eugeni Serranos, director de clientes y de compras del Grup Blaumar, con dos hoteles y un restaurante. «La hostelería es un trabajo que no se ha dignificado lo suficiente. Y esta pandemia ha agravado el problema endémico de la falta de personal. En Salou, la temporalidad es cada vez más fuerte y más corta. Y este año, por la pandemia, más aún, y eso provoca la fuga de talentos, que no quieren venir».

Serranos, igual que sus colegas, está teniendo serios problemas este verano para contratar a personal. «No encuentras a gente cualificada. Esta temporada más aún por muchos factores: se está contratando muy tarde por miedo a lo que pueda pasar por culpa de la pandemia. Y lo que nos llega es gente sin experiencia, y al final lo que te hace falta es talento, que como mínimo conozcan el trabajo de una temporada. Está siendo más duro que otras temporadas. Siempre ha costado encontrar a personal, pero este año más aún».

Por último, Serranos también coincide en que las ayudas no están facilitando que muchos de estos camareros o ayudantes de cocina quieran trabajar este verano: «La contratación de personal extra es inexistente. No se ha abierto porque la gente está cobrando las ayudas y prefiere no hacer un extra y después tener dificultades para volver a cobrar estas ayudas».

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