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Setmana de la Ciència en la URV: No es calcio todo loque reluce en la leche

Estudiantes del bachillerato de ciencias del colegio Mare de Déu del Carme de Tarragona analizan las biomoléculas de los alimentos en un primer contacto con la Rovira i Virgili

GLÒRIA AZNAR

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El profesor del departamento de bioquímica y biotecnología Raúl Beltrán, explicando qué iban a realizar en el taller. FOTO: PERE FERRÉ

El profesor del departamento de bioquímica y biotecnología Raúl Beltrán, explicando qué iban a realizar en el taller. FOTO: PERE FERRÉ

Cebollas, patatas, un brik de leche y vinagre. Una combinación un tanto extraña y más aún su ubicación. Estos eran los alimentos que ayer esperaban pacientemente a un grupo de estudiantes en un laboratorio de la Facultat de Química de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

Se trataba del taller Les molècules més vives que mai, que se realizaba en el marco del programa Fem Recerca, una de las actividades dirigidas a despertar el interés científico entre los más jóvenes. En esta ocasión los estudiantes pertenecían al bachillerato científico del colegio Mare de Déu del Carme de Tarragona, acompañados de su profesor de biología, Fèlix Gilgado. «Son talleres importantes en primer lugar porque vienen a la universidad, donde en un futuro esperan hacer una carrera relacionada con el mundo de las ciencias y segundo, porque son prácticas de calidad», manifestó Gilgado.

Las biomoléculas de los alimentos eran el centro de la clase. ¿De qué están compuestos? «Trabajamos con elementos que conocen. Aparte, en clase han estudiado qué estructuras tienen», explicaba Raúl Beltrán, profesor de bioquímica y biotecnología que conducía el taller junto a la también docente Esther Rodríguez.

Así, la leche fue el primero de los productos a estudio. ¿Por qué es de color blanco? ¿Cuál es el componente que le aporta ese tono?, interpeló Raúl Beltrán, tras lo que se pusieron manos a la obra. Primero la calentaron en un microondas y luego le añadieron vinagre. Seguidamente removieron hasta precipitar las proteínas del alimento. «Lo que le da el color blanco son las proteínas, no el calcio que, aunque pueda colaborar, es un mineral. No es calcio todo lo que reluce», señaló Beltrán, que también les describió la primitiva elaboración del queso.

Patatas y cebollas siguieron el proceso, que los estudiantes tuvieron que cortar en filas láminas para su observación. «Siempre se ha hablado del almidón de la patata, pero aquí demostramos que contiene porque lo visualizamos en el microscopio», indicó el profesor. Y en cuanto a la cebolla, observaron los ácidos nucleicos, el ADN. «Teñimos estructuras ácidas y en el microscopio se ve muy bien el núcleo. Aunque no se distingue todo, sí algunas estructuras. Y si tenemos la suerte de encontrar una célula que se estaba dividiendo, se observan los cromosomas. Es lo que buscamos», destacó el docente. Es decir, pasar de las ilustraciones de los libros a la realidad.

Elegir no siempre es fácil

Aunque algunos jóvenes ya tienen claro qué camino profesional seguirán, elegir no siempre es fácil. «Hay que escoger demasiado pronto», comentaba Raúl. Por lo que el Fem Recerca es una oportunidad de darles a conocer otras perspectivas. «Puede pasar que vengan a un taller que ni siquiera se habían planteado y les encante. Y aparte de lo que es estrictamente laboratorio, conocen grados que incluso no sabían que existían. Además de arquitectura, medicina e historia, tenemos la bioquímica o la enología, por ejemplo. Aquí despejan dudas y preguntan». Es, en definitiva, «una primera toma de contacto» con ese mundo universitario que les queda más cercano, como remarcó la profesora Esther Rodríguez.

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