«Si no empezamos a recular, el mar nos echará»

Entrevista. Puri Canals, bióloga. Pide «valentía política» para capitalizar el valor del litoral de la ciudad y situar Tarragona 
en la vanguardia del Mediterráneo, minimizando los riesgos del cambio climático

NÚRIA RIU

Whatsapp
La bióloga Puri Canals, el lunes en el Balcó del Mediterrani. FOTO: àngel ullate

La bióloga Puri Canals, el lunes en el Balcó del Mediterrani. FOTO: àngel ullate

Puri Canals Ventín (Tarragona, 1962) es doctora en Ciencias Biológicas y consejera del CADS, el Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible de la Generalitat. Se licenció en Biología por la Universitat de Barcelona en 1986, y desde que completó su licenciatura ha combinado la actividad profesional en los diferentes ámbitos del conocimiento de las ciencias biológicas con el compromiso social en temas ambientales y de conservación de la naturaleza. Es profesora en la Universitat Rovira i Virgili y, desde el año 2009, es presidenta de la Red Mediterránea de Áreas Marinas Protegidas (MedPAN). También fue presidenta de la Liga para la Defensa del Patrimonio Natural (Depana) entre 1994 y 2010, y vicepresidenta de Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). En 2020 obtuvo la Creu de Sant Jordi.

La semana pasada presentaron en Cunit el informe ‘Un litoral al límit’. ¿Es el último toque de atención?

Al límite quiere decir que simplemente puede desaparecer tal y como lo conocemos. Especialmente las playas, que están muy amenazadas por la fuerte regresión. Desde hace años tenemos este problema, ya que continuamente se han hecho aportaciones de arena. Lo que pasa ahora es que la fuerza de las tormentas es más fuerte y el impacto, también.

¿Cuáles son las causas?

Las hay que tienen que ver con la ocupación de los cordones dunares. Recuerdo de pequeña que Salou tenía unas dunas que para un niño eran fantásticas porque no podías llegar arriba. No queda ninguna de estas, ya que están todas debajo del paseo marítimo. Hay una parte de acción que tiene que ver en cómo hemos actuado con los paseos marítimos y una vía de tren en Tarragona, que hace de factor limitante. Hay campings, hoteles, aparcamientos, etc. Tenemos de todo, pero después hay otra parte que no es tan visible y que no es suficiente con eliminar aparcamientos y embarcaderos, porque es la que tiene que ver con el que mueve la gran masa de arena y que tiene la mayor parte de la energía que interviene en estos procesos, que es el mar.

Y tampoco lo hemos cuidado.

En este caso tenemos el embalse del Gaià, que hace 40 años que impide la llegada de sedimentos, la canalización de las rieras y torrentes de la zona, que impide que llegue la tierra. Esto hace que la aportación de sedimentos baje en picado. Y después está el cambio en la dinámica de corrientes, provocado por las construcciones artificiales como espigones y puertos, además de la pérdida de los ecosistemas del fondo marino, que es otro gran drama del que no nos damos cuenta. De pequeña en la playa del Miracle había posidonia. Estos ecosistemas son los grandes sistemas de retención de arena frente los temporales. Cuando esto desaparece, la arena no tiene una barrera y queda sujeta al movimiento de las aguas y del oleaje.

¿Se ha roto este equilibrio?

Sí, y si no tenemos tanta posidonia es por la contaminación, ya que es muy sensible a las aguas turbias porque necesita mucha luz, y si hay mucha materia en suspensión por los emisarios submarinos no le entra la luz y se muere. También por toxicidad y por destrucción mecánica, ya sea por la pesca o por el fondeo de embarcaciones. La parte terrestre la vemos y todos vemos dónde podría eliminarse un párking o una casa, pero en cuanto a la parte marina necesitamos entender cómo funciona y, por ejemplo, no hay ni una batimetría de detalle que nos permita conocer cómo es este fondo marino y cómo se mueve el agua y la arena. Esto es básico para prever el impacto que tendrán los temporales y pensar si pueden ponerse estructuras que mitiguen su impacto.

Ahora vamos completamente a ciegas.

Sí. Podemos replantar todas las dunas que queramos y está muy bien, pero cuando viene un temporal todo se va al traste, porque la fuerza del mar es más potente. Es fundamental entender cómo está funcionando el tramo de costa entre el puerto de Torredembarra y Tarragona para conocer qué pasa aquí, cómo se mueven las corrientes a lo largo del año, según las condiciones climatológicas y las características ambientales.

Todos los veranos se echan toneladas de arena a las playas para que estén en condiciones. ¿Se está tirando el dinero?

Esto es poner una tirita en la herida, pero no estás solventando el problema, que requiere este conocimiento.

¿Hay que empezar a desmontar estructuras?

Sí. Hay gente a la que le cuesta mucho entenderlo, pero yo creo que sí y, de hecho, los propios temporales nos lo indican. Una de las cosas que no se ha respetado en este país es el dominio público marítimo-terrestre y el dominio público inundable, que es lo que dice la ley de Costas, pero que no se ha respetado porque tenemos un montón de equipamientos que están en estas zonas y que están muy expuestos. Si no empezamos a recular, el mar nos echará. Es más inteligente hacerlo con planificación, anticipándonos y previendo lo que estamos viendo en todos los escenarios de evolución del cambio climático. No debemos esperar a que el mar nos eche.

El Gloria fue una de las primeras evidencias de que aquí ya no hay marcha atrás, y que vendrán más tormentas bruscas y más seguidas.

Sí, es que antes tenías un Gloria o un equivalente y hasta pasados diez años no venía otro, por lo que el balance de aporte de sedimentos era positivo y compensaba. Al final, es un tema de equilibrio. El litoral siempre ha sido y será dinámico, pero si el balance final de este dinamismo no permite la recuperación, tienes un problema.

¿Qué hay que hacer con la plataforma del Miracle?

Es una estructura desafortunada que pertenece a una época en la que ir en coche a todas partes era lo normal y, por tanto, en aquellos momentos tenía sentido acondicionar aparcamientos. El formato ya es más discutible, ya que creo que hay un exceso de cemento. Es como si hubieran planteado un portaviones en medio de la playa, pero puedo entender el sentido en aquel contexto. A día de hoy, a parte del estado de degradación que presenta, que no es agradable y hace perder calidad en todo el entorno, con un sistema bueno de transporte público no haría falta esta dimensión de aparcamiento. La propuesta de la plataforma SOS Costa Daurada me parece muy buena.

Comentó durante su intervención en el debate que no hay nada ‘irreversible’.

No. Se derriban edificios mucho más complicados, pero es que más allá de esto es un tema que nos permite empezar a hablar de cómo quiere ser la ciudad y cómo quiere relacionarse con el litoral.

Llevar el debate un paso más allá y decidir cómo queramos que sean estas playas.

Tarragona es única porque tiene un lujo que no tienen otras ciudades. Hay desde una parte del litoral altamente industrializada y desarrollada, con un puerto relevante en el Mediterráneo, hasta un espacio natural protegido con un alto valor ecológico, que también es único. Y en medio tenemos todo el gradiente, con una playa urbana, otra semiurbana y otras más naturales. Esto debería ser el epicentro del cambio de chip sobre cómo nos relacionamos con el litoral y evidentemente en función de cada playa habrá unos servicios u otros. Una playa urbana necesita unos servicios, pero no significa que no pueda tener valores ecológicos, y de hecho la cría de las tortugas es porque ya los hay y podemos mejorarlos. Pero deben estar en el ideario colectivo, porque no hay ninguna otra ciudad que lo tenga en su medio urbano. Este enfoque pondría Tarragona en un punto de referencia relevante en el Mediterráneo, por lo que esta estructura obsoleta, degradada y que no era la más pertinente, podría ser un buen momento para retirarla.

¿Qué pasos deberían darse para avanzar hacia esta línea?

Hay una oportunidad ahora con la revisión y aprobación del POUM, que es la planificación de cómo se estructura y cómo funciona la ciudad. Es una muy buena oportunidad para reconsiderar los usos de algunas de estas zonas, que a lo mejor no requerirán grandes cambios, pero dentro del mismo uso lúdico-público pueden haber distintos enfoques. Más allá del debate del POUM estaría bien hablar de las ideas y posibilidades, y que haya valentía política, porque de lo contrario siempre estamos copiando lo que han hecho otros hace treinta años y cuando lo llevamos aquí ya está pasado de moda. Estaría bien que por una vez estuviéramos a la vanguardia y aprovechar lo que tenemos, pero que no le estamos dando el espacio ni invirtiendo para que brille como debería hacerlo.

¿Y esto pasa por dejar de pensar en la playa exclusivamente como un recurso para el turismo?

Las playas pueden seguirse utilizando como lo estamos haciendo, aunque tampoco hace falta aparcar el coche a dos metros. Puedes caminar perfectamente, aparte de unos pocos usuarios a los que hay que garantizar unas actuaciones específicas por cuestiones de movilidad. Todo esto está más que estudiado y hay multitud de fórmulas. La utilización turística de las playas no me parece mal y, en el caso de Tarragona, las disfrutan más los ciudadanos que los turistas. Sin embargo, podemos utilizarlas como playas altamente transformadas o como recursos más naturales, con más valores ecológicos. No molesta a nadie que detrás haya un cordón dunar y creo que también debe hacerse mucha pedagogía de estos espacios naturales. Cuando vas a una escuela y les pides a los niños que dibujen algo de naturaleza, raramente te dibujan un espacio litoral. Hice la prueba hace unos años y siempre ves montañas, lagos, ríos y bosques, pero el mar no.

¿Por qué cree que es así?

Porque la costa la tenemos interiorizada como un espacio más urbano y transformado…

También como un sitio de vacaciones.

Sí, y pensamos que siempre debe haber elementos humanos allí. Y está bien, porque no estamos en una isla del pacífico, pero esta misma playa puede tener valores ambientales más altos que se transforman en más calidad para los usuarios.

Una prueba es que este verano teníamos la sorpresa de las tortugas bobas y chorlitejos anidando en Tamarit…

Y tortugas tendremos más, porque va asociado al cambio de comportamiento debido al cambio climático y está habiendo una ocupación en todo el costado oeste del Mediterráneo, cuando no era una zona de nidificaciones. En esta función de acercar la ciudad al mar, tenemos mucho camino por recorrer. Es una ciudad marítima y marinera, sin que la mayor parte de ciudadanos miren al mar, más allá de bañarse en verano. Es el momento de cambiar de chip y capitalizar una cosa que nos ha dado la historia, la geografía y las decisiones personales de algunos personajes atípicos como la Marquesa, que hacen que hoy tengamos una oportunidad que muchas otras ciudades estarían haciendo maravillas.

Tampoco hay muchas ciudades que tengan un litoral tan poco urbanizado.

Es que hay muy pocas. Si vas a cualquier capital de provincia del Mediterráneo no la encuentras y este mensaje de coexistencia y de convivencia entre el mundo industrial no es incompatible con tener espacio de alto valor ecológico si se hacen bien las cosas.

¿No es incompatible con la actividad portuaria?

No se me ocurriría nunca pedir que desaparezca el puerto. Tarragona ha tenido puerto desde que es Tarragona y cuestionarlo no tiene demasiado sentido. El puerto debe hacer las cosas de forma correcta, y me consta que lo están haciendo, pero no me parece especialmente preocupante. Se trata de prestar atención a cosas que hemos ignorado, que es cuidar el litoral, porque la suerte que tenemos es que está desocupado, pero nadie lo gestiona. Ahora simplemente está abandonado y hay cosas que están degradadas, cuando con lo que nos cuesta un kilómetro de autopista podrías arreglar todas las playas y más.

¿El abandono ha sido un gran aliado?

Lo ha sido para que no se ocupara, pero nos falta capitalizarlo como un valor. Compensar este abandono invirtiendo en gestión, restauración y previsión de transformaciones del impacto de los temporales. Hay distintas dimensiones y es el momento de hacerlo, porque si no lo hacemos los temporales los seguiremos teniendo, pero si intentamos entenderlo podremos minimizar los riesgos. El punto está en ver cómo podemos avanzar para obtener toda esta información y ver cómo gestionar el riesgo.

Temas

Comentarios

Lea También